
La fórmula de respetado dj/productor y banda inglesa en apuros, parece más usual en tiempos donde la creatividad se extingue. No, no hablamos de Brian Eno y Coldplay, que sobre su manifiesto insípido Viva la Vida, sólo ellos sabrán explicar. Los Kaiser Chiefs también supieron ahorrarse el trabajo de producir un disco, que por momentos llega a ser bastante conformista. Una llamadita a Mark Ronson y todo solucionado.
Bueno, en realidad, no todo. Off with Their Heads, tercera entrega de la banda, favorece más a Ronson que a los Kaiser Chiefs, ya que el primero deja demostrada su versatilidad cuando trabaja con músicos tan dispares como los angelitos Amy Winehouse o Lilly Allen. En cambio, los Kaiser, con este disco, hacen extrañar canciones como “Ruby” y “Everything Is Average Nowadays” de su anterior trabajo, Yours Truly, Angry Mob (2007), quizás buscando distanciarse de la fama que les trajo estas. Ni “Never Miss a Beat” (primer single del Off…) logra ser tan explosiva y pegajosa: los toques electrónicos y vanguardistas no desaparecen del todo la sensación de encontrarnos ante un entremés, nada más. Un paso adelante, pero para cambiar de rumbo.
Para buenos momentos llegan “Spanish Metal”, con un toque a The Beatles, la beldad eléctrica “You Want History”, y “Always Happens Like That”, con una tímida Lily Allen en los coros. Mark Ronson convence a Ricky Wilson de compartir micrófono con Sway, el rapero que colabora en “Half the Truth”, pero después de eso, el sonido de la placa es básicamente complaciente.
Lejos de parecer una contradicción, el disco no es malo pero tampoco espectacular. No está en un punto medio, pero si un poquito más allá. Quizás sólo sea una de aquellas obras incomprendidas que la prensa musical y el público se arrepienten en criticar. Sólo el tiempo lo dirá.
