Primal Scream // Beautiful Future

Aunque suelen pisarse el pasador de cuando en cuando (como muestra descárgate el tibio Riot City Blues) la hoy por hoy ya legendaria banda de Glasgow sale airosa con este noveno álbum al emprenderla con una paleta más amplia: psychopop, guiños disco, gospel y un velo de rock primigenio pero pletórico en pulcros arreglos –sé que suena antojado pero imagínate a unos Stooges producidos por Phil Spector…o algo así– y es que el proyecto de Bobby Gillespie, quien fuera alguna vez batería de los por aquí desempolvados The Jesus & Mary Chain, y el mismo que en sus giras le pasa la voz a su pata Kevin Shields para que sea su guitarrista de apoyo, logra Primal Scream –25 años después de su primer disco– seguir en forma para sacar una placa vigorosa y atemporal, a desmedro de ser el mesozoico sobreviviente de la llamada C86.

Coproducido por los nuevos prometeos Björn Yttling (Peter, Björn and John) y Paul Epworth (Bloc Party), Beautiful Future, desde su homónimo tema abridor, transpira las etapas de una noche inacabable. La vorágine iniciada con el filón krautrock del primer track, completado por “Can’t Go Back”, da paso a la sexy cadencia disco en “Uptown” (al respecto solo diré esto: imagina a Kate Moss bailando tras cantar “Some Velvet Morning” y allí tienes), la cándida melodía popeada de “The Glory of Love”, los densos y ansiosos riffs en “Suicide Bomb” y el tributo gospel de “Zombie Man” serían el complemento de la primera parte del tour.

Las cosas cobran fuerza en el segundo set con los psicodélicos arpegios de “Beautiful Summer”, acaso el punto más alto del disco (la presencia de cuerdas flotando en la mezcla final le otorga un aire contrastante con el resto de la placa) abriendo paso al pegajoso dance de «I Love to Hurt (You Love to Be Hurt)» cantada al alimón con la brasileña Lovefoxx (Cansei de Ser Sexy), el buen cover de Fleetwood Mac “Over and Over” junto a la estrella folk Linda Thompson y el final del álbum con un inspirado Josh Homme, quien aporta la cuota de stoner rock psicótico en “Necro Hex Blues“, constituyen un buen cierre del trip para aquellos que, a estas alturas del partido y tras fabricar los hipnóticos coqueteos ambient del Vanishing Point, el lisérgico paquete de riffs de Screamadelica y las excitantes secuencias electrónicas en XTRMNTR poco les vale ganarse mayor respeto del respetable y optan por seguir haciendo lo que les gusta sin caer en la indulgencia auto-referencial (moneda corriente en sus contemporáneos). Beautiful Future es un disco que grita desde el saque, mi estimado base 3, que poco importa si ya no bailas como antes ni estás para aplanar la pista de baile, siempre puedes salir a coger la noche y caer en cuenta que todo se ve con mejor perspectiva si eres quien regenta el lugar.

Wilfredo Oliveros

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