Ah, los ochenta. Han pasado casi veinte años desde que terminaron y otra vez insisten en volver. ¿O es que nunca se fueron? En todo caso, ¿cuándo se irán? Sereno, moderno. En realidad el problema no son los ochenta, sino los ochenteros, los que alimentan con su nostalgia de cuarentones con billete los revivals, los regresos y los remedos. ¿Qué sería de las radios retro, de Soda Stereo, de The Police, y en general de todos esos new wave one-hit wonders que visitan Lima cada semana, sin la rentable añoranza de tiempos musicales mejores? La juventud podrá ser un divino tesoro, pero es en la juventud perdida donde está la plata.
Paciencia, nomás, que todavía quedan cuarenta años de ochentitis hasta que todos los ochenteros se mueran, irónicamente, de puro ochentones. Mientras tanto, felizmente nos queda la ironía, la Cura contra los Oscuros. Que a veces corre el peligro de ser interpretada como sincera celebración, pero eso ya es un problema de torpeza mental o creativa. Y si “Acceptable in the 80’s”, el hit electroclash de Calvin Harris, no es una cariñosa joda a la década decadente, entonces yo soy parte del problema.
A propósito, ¿se convertirá Calvin en el Beck de los 00’s?
Calvin Harris “Acceptable in the 80’s”
