La sinfonía del robot que esbozaron los germanos se abre paso entre tormentas eléctricas y ritmos circulares. Ese es el punto de inicio. Al sonido se sobreponen imágenes insólitas que excitan a las estudiantes de arte, un juego audiovisual muy posmoderno y regio: coreografías absurdas, texturas resaltadas, mareas de colores y personajes excéntricos. Un émulo de Tristan Tzara debe tomar la cura acompañado y alentado por dos maniquís con el cuerpo alerta y el alma en estado de suspensión. Los rayos catódicos embriagan a los espectadores y actúan como un placebo de su realidad 2.0. Después de eso solo nos queda el magenta.
White Rabbits “Heavy Metal”
Del álbum Milk Famous (2012)
