IDLES «War»

Una mano puede contar una historia. Por ejemplo, desde el cine de animación, una mano pudo transmitir con mayor convicción la angustia existencial que el registro actoral sin matices de Timothée Chalamet.​ Si una mano puede lograrlo, qué no podrán conseguir un conjunto de ellas. Valiéndose del POV, un montaje visual vertiginoso complementa idealmente la aplanadora rítmica de los ingleses IDLES. Canto coral para nunca olvidar la historia de tantas manos que deberían estar alzadas o unidas, pero que lamentablemente han caído.

IDLES “War”

Del álbum Ultra Mono (2020)

Planeta Spinetta

Disiento del Bambino… no todos los cantantes argentinos suenan a Spinetta… deberían… pero también están los cantantes Calamaro, abundan los cantantes Indio, no están los cantantes Charly… cada quien encuentra como matar sus propias fobias, como recorrer sus propios caminos, como fundirse en el mismo rio. Y, sin embargo, los mejores frutos vienen de ese árbol que muchos, ahora como entonces, olvidaron por el miedo, en las curvas del aire, en las puertas de los blancos barcos lentos de las horas. Productos todos de esa sociedad que es una paradoja y un enigma, que nos asombra y que nos cuestiona, que plantea una ecuación difícil de resolver para nuestro common sense tan liberal, tan aggiornado, tan rendido: una forma distinta de entender la modernidad y el desarrollo, tuitiva, demodé y que, no obstante, ha producido en ámbitos diversos desde Borges hasta Quino, desde Cortazar hasta Oesterheld, desde Piazzolla hasta este señor, abigarrado estilista, incansable explorador armónico, poeta en el sentido más abstracto (y odioso) del término, tan suyo en esa personalísima interpretación de su sentido como artista que no nos damos cuenta que cuando más abstruso es su lenguaje, más diáfana nos habla su melodía, cuando más intrincada es su estructura, más reluce su canto… elemental… como la leche. Así que ya saben: hijos, amigos, vengan y muerdan como nunca (como siempre) aquellas hojas de sus pies…

Spinetta «Elementales leches»

Lo mejor de 2012: Spiritualized «Hey Jane»

Una brutal y dolorosa cabalgata por el lado salvaje de la vida estadounidense. La catarsis llega cortesía de un sobreviviente. Jason Pierce enciende la fogata para liberar los demonios y las culpas de una sociedad que se refugia en la comodidad de la doble moral.

Spiritualized “Hey Jane”
Del álbum Sweet Heart Sweet Light (2012)

Lo mejor de 2012: Deap Vally «Gonna Make My Own Money»

Si Karen O. y Jack White decidieran unir fuerzas en una canción, dudo que se acercaría siquiera a este portento de blues y empoderamiento femenino. Pero hey, nada se pierde intentando.

Deap Vally «Gonna Make My Own Money»
Del single Gonna Make My Own Money (2012)

Japandroids «The House That Heaven Built»

Si el disco se llama Celebration Rock, ¿a qué debería sonar el primer single? En verdad no hay mucho tiempo para alegrarse por haber intuido la respuesta, más vale estar envuelto en ella.
El dúo canadiense sigue haciendo de su sonido contundente la plataforma para una cresciente emotividad que llega al punto máximo en sus coros monosilábicos más que en sus versos.
Lo de Japondroids aquí no es hacerte pensar en tus vidas pasadas, es impulsarte a correr y vivir intensamente el presente. Todo es cuestión de ganarse unos cuantos moretones en el pogo.

Japandroids “The House That Heaven Built”
Del álbum Celebration Rock (2012)

Spiritualized «I Am What I Am»

Al margen del tiempo, Jason Pierce sigue levitando sobre nosotros. Cómodo con su elección, regresa para encender el amplificador y que las guitarras discurran por mares de distorsión. El ancla a tierra nuevamente son las voces que guían al pastor narcotizado por los caminos del folk y el gospel. Estamos listos para una nueva dosis.

Spiritualized “I Am What I Am”
Del álbum Sweet Heart Sweet Light (2012)

California X «Mummy»

En la batalla de las bandas ellos probablemente agarren del mástil sus guitarras y destrocen los juguetes digitales del hype electro-pop del momento. No son tipos malos, pero el ambiente es hostil y tienen que hacerse notar. Regresa y anda muy fresca entre nosotros la nostalgia de otras décadas con un puñado de grupos, guitarras pesadas y distorsiones.

California X “Mummy”

Hunx // Hairdresser Blues

Ponerse la chaqueta de cuero y salir a la calle hecho un rebelde sin causa parece carecer de sentido independientemente de la época que vivamos; nunca dejó de ser un acto ingenuo e idealista. Lo mismo podría decirse de los sentimientos, y eso se magnifica al estar la humanidad envuelta en una filosofía fast food que ni se preocupa en lavarse las manos.

Con todas las circunstancias en su contra, Hunx aparece para convertirse en la ambigua voz subversiva que pelea contra el monstruo desde adentro, como si se tratara de un inspirado peluquero en llamas. En menos de media hora de música pop ligera hace confluir mensajes a veces tan contrarios como enarbolar la bandera de la diversión sin nombre de una noche con las despedidas sentidas para los amigos que adelantaron su partida (esta va para ti, Jay Reatard), sin olvidar la alegría y el desparpajo que presentó el año pasado con sus queridas Punx.

Puede que al fin al cabo Hunx solamente necesite liberar sus propios demonios acumulados luego de tanto libertinaje. Aún si fuera así, se agradece esta media hora de honestidad brutal.

Hunx “Hairdresser Blues”
Del álbum Hairdresser Blues (2012)

Royal Headache «Girls»

Jóvenes ebrios jugando con viejas guitarras afiladas en una tarima improvisada. Cervezas y adolescentes pasan volando sobre las cabezas de un grupito de gente que baila en el piso pegajoso y lleno de vidrios rotos. Entre todo el desenfreno se llega a distinguir una voz apasionada y entusiasta que nos obliga a abandonar cualquier rezago de pretensión y sumergirnos en inocentes estados alterados. Dale, lo mundano siempre fue más divertido, nada puede salir mal.

Royal Headache “Girls”
Del álbum Royal Headache (2012)

Coloreando a Daniel Johnston

El deseo se ha extinguido para siempre. Parecemos zombies caminando hacia un horizonte sin fin. El placer se consume como un fast food, y luego simplemente queda el olvido. Quizá eso le sucedió a aquel muchacho fan de The Beatles cuando MTV llegó a su ciudad. En esos días, el canal musical transmitía videos y no se ocupaba del bronceado de la muchachada de Jersey. Daniel Johnston cumplió el vaticinio de Warhol y su vida no volvió a ser la misma.

Daniel escuchaba voces y las convertía en canciones. O se volvían dibujos. Cientos de canciones. Miles de cintas. Viñetas de los héroes de la infancia. Casper protegiéndolo del mal y susurrándole al oído que esta noche el diablo no se apoderaría de la humanidad. Él podría estar tranquilo, acompañando al fantasma entrañable estaba el Capitán América quien había dejado su escudo para empuñar la cruz de la liberación y así lograr conjurar el poder del azufre. Daniel creía que sus epifanías lo harían más popular que Jesucristo, pero también sabía que nada de ello le daría lo más preciado: el amor de ella.

O quizás sí. Podría que ser muchas mujeres amaron a Daniel Johnston y se entregaron a él después de un concierto de Butthole Surfers o Half Japanese, y sin embargo esas historias de cuerpos retozando en el backstage de una ciudad anónima ingresaron a la nebulosa del tiempo y se perdieron para siempre. Porque Daniel podría estar rodeado de mujeres y sentirse invariablemente solo, atado a su religiosidad culposa y a una capacidad asombrosa para la autodestrucción.

Johnston llevó la disfuncionalidad de su vida a la canción y reveló desde la esquizofrenia y el fanatismo cristiano, un mundo maravilloso. A pesar de las criaturas celestiales y demoniacas que lo rodean, algo hermoso nace en cada melodía de este genio atormentado por una verdad que lo rebasa. Queda claro que no es el músico más competente y que su voz no es una revelación divina, pero cada una de sus obras son la mejor demostración del DIY llevado a su máxima expresión. Más allá del esnobismo intelectual que busca desesperadamente polos con ilustraciones del artista alienado, se encuentra la fuerza de la creación en toda su plenitud: Daniel abre su corazón y su mente en cada una de sus interpretaciones, prescinde del filtro y entrega poesía en estado puro.

Cada vez que pienso en Daniel Johnston recuerdo a uno de sus personajes favoritos: Silver Surfer. Como él, nuestro bendito cantautor sigue un camino incierto en un destierro que quizá no tenga fin. Ojalá algún día este heraldo encuentre la dimensión que buscaba y sea uno con la luz.

Reina Republicana “Worried Shoes” (cover de Daniel Johnston)
Del álbum Coloreando a Daniel Johnston: La Historia de un Artista (2012)