Un día se encendieron las máquinas y las luces de neón empezaron a brillar, pero el panorama no cambio: la dama no dejó de cantar sencillos versos que proclamaban, entre la esperanza y el desencanto, la posibilidad de encontrar a alguien con quien ver la puesta solar a escondidas. El romancero y el pulso de las cuerdas están allí, debajo del caos y la disonancia; la voz de Ana, como los boleros, sigue siendo la guía para encontrar una respuesta.
La Bien Querida “Mil Veces”
Del álbum Ceremonia (2012)
