Uno por uno están acabando con ellos. Convirtiéndolos en caricaturas anodinas, en representaciones unidimensionales y sin matices, desaprovechando la riqueza alegórica de sus relatos. La bellísima y compleja mitología de los vampiros está siendo aniquilada por Hollywood. La saga de Twilight y su romanticismo primarioso clava una cruz definitiva al corazón del empalador. Una galería insoportable de personajes asexuados y sin alma(vaya ironía) que devuelven un pálido reflejo de la historia de los caídos en desgracia, de los heraldos de la oscuridad. Películas que se escudan en los efectos especiales y se convierten en blockbusters inmediatos para ser devorados por las hordas Jersey Shore del mundo.
Pero en las tinieblas se puede encontrar un rezago de luz. Si de Suecia proviene la mejor película de vampiros que se ha producido en los últimos tiempos, infiltrada en la banda sonora de New Moon, Lykke Li, la culpable del debut más provocativo y seductor de la escena nórdica entrega una pieza sentida y despojada de adornos. Lo único que brilla en esta épica interpretación es el registro vocal de la sueca, siempre in crescendo, de la levedad al dramatismo. Un verdadero amuleto pop que conjura las imágenes profanas y aviva entre sueños el recuerdo de Mina Murray.
Lykke Li “Possibility”
Del álbum New Moon Soundtrack (2009)
