Beastie Boys

(69 No. 6, setiembre de 2004)

Los tres judíos de Nueva York firman su entrada al nirvana del rap con un álbum lleno de amargas reflexiones pero al mismo tiempo rebosante de optimismo.

Escribe HUMBERTO ESCUDERO

Cuando los mocosos Michael Diamond y Adam Yauch se encontraron en un concierto de Bad Brains en 1979, comenzó en ellos a germinar la idea de formar una banda hardcore punk, género de prácticamente nula difusión en la Nueva York de esas épocas. Para 1981 su afición se había materializado en una banda, tomada más como un hobby por sus bisoños integrantes, que alineaban además de Diamond en la voz y Yauch en el bajo al guitarrista John Berry y a la baterista Kate Schellenbach, el nombre: Beastie Boys por supuesto(1). Ese mismo año tendrían que empezar a tomarse las cosas más en serio cuando Dave Parsons, dueño de una tienda de discos llamada Rat Cage y de un pequeño sello discográfico del mismo nombre, les propuso hacer una grabación. Fieles a los dictados del punk, emplearon tan sólo un fin de semana para grabar lo que sería el Polly Wog Stew EP, editado a comienzos del siguiente año, y que nutrió por cierto tiempo las emisiones radiales de las estaciones under en la Gran Manzana. Berry se apartó del grupo apenas salido el extended siendo rápidamente reemplazado por Adam Horowitz, guitarrista proveniente de otra banda punk, The Young and the Useless. El nuevo integrante compartía con Yauch y Diamond una creciente afición por el rap(2), género que creado en los ghettos negros del Bronx junto con otras manifestaciones como el graffiti o el breakdancing, comenzaba a ganar notoriedad de la mano de visionarios de la talla de Grandmaster Flash y Africa Bambaataa. Los tres adolescentes se convirtieron rápidamente en aspiradoras humanas que asimilaban todo demo que caía en sus ávidas manos. Dicho entusiasmo no era compartido por la Schellenbach que decidió dejarlos ese mismo 1982, en adelante Diamond se haría cargo de las baquetas y los tres cantarían indistintamente. Después de cambiarse huachafamente los nombres(3) (Yauch en MCA, Diamond en Mike D y Horowitz en King Ad Rock) lanzarían en 1983 el single Cookie Puss/Beastie Revolution(4), el cual les granjeó la admiración y apoyo de un dj, ingrediente imprescindible en toda banda de hip hop con aspiraciones. El DJ Double R (Rick Rubin era su verdadero nombre) puede ser el gran impulsor de la carrera de Beastie Boys. Un año después, junto al manager de Run-D.M.C. Russell Simmons formaría el sello Def Jam, pensando en un emergente mercado que consumiría la nueva música(5). Lo cierto es que el luego barbudo y afamado productor introdujo al trío en las bondades del fraseo y el sampleo de música ajena, aspecto del hip hop que siempre ha generado controversia por cuestionar las bases de lo que siempre se ha considerado como «original». Paradójicamente, los BB no se anduvieron con rodeos cuando British Airways usó fragmentos de «Beastie revolution» para un comercial sin contar con su permiso, sin dilación Diamond, autor del tema en cuestión, les demandó y ganó 40,000 dólares para las arcas del grupo, dinero con el cual pudieron cambiar la casa de sus padres por un departamento propio en Chinatown en el cual también podrían ensayar.

1985 vería a los BB tratando de hacerse conocidos en los dos extremos del espectro, primero en el más blandengue cuando Madonna los convocó para su Like a Virgin tour (público del cual se burlaron repetidas veces para disgusto de la peliteñida diva) y luego en el Raising Hell tour en apoyo de sus compañeros de sello Run DMC y LL Cool J. En el primer caso fueron vistos cuando menos como una curiosidad por la bobalicona audiencia y en el segundo se enfrentaron a una franca hostilidad ante un público negro que les consideraba unos advenedizos que insultaban la esencia del rap. La edición del Rock Hard EP y del tema «She’s on It»(6) (donde samplean a AC/DC), precedió al que es el mayor suceso de ventas para el pequeño sello de Rubin y Simmons, Licensed to Ill, álbum de rap («Posse in Effect», «Paul Revere», «The New Style») cuyos primeros segundos son un sampleo de «Sweet Leaf» de Black Sabbath («Rhymin & Stealin») iniciando las consabidas acusaciones de pillaje musical hacia el hip hop. Sin embargo Licensed to Ill trascendió enormemente gracias a dos temas que tenían aires más rockeros, «Fight for Your Right (to Party)» y «No Sleep Till Brooklyn», canciones de temática chonguera y escaso alcance que le dieron una fama frívola y perfectamente pasajera a su música, que sin embargo generó tal expectativa que se convirtió en el álbum de rap más vendido en los 80’s e impulsó a los BB a cruzar el charco para su primera gira inglesa(7).

A estas alturas el trío ya era una procesadora imparable de cuanto ritmo les entraba por los oídos, ni siquiera el agrio rompimiento con su mentor Rick Rubin por problemas con la repartición de regalías los pudo detener en sus afanes(8). Considerando que el ambiente en Nueva York se había tornado demasiado enrarecido, deciden mudarse a Los Angeles donde, a la par de conseguir un contrato con Capitol Records, traban amistad con Mike Simpson y John King, pareja de productores conocidos como The Dust Brothers y con el ingeniero de sonido Mario Caldato Jr (o simplemente Mario C). Con su supervisión lanzan Paul’s Boutique en 1989, el cual según toda lógica debió merecer el espaldarazo de público y crítica. Pero el carácter divertido, sexista y fanfarrón de Licensed to Ill les había creado una imagen de bravucones jugando a ser niggers del ghetto que bloqueó cualquier posibilidad de ser tomados en serio. El hecho de que el álbum no llegara al millón de copias vendidas fue considerado un fracaso por Capitol que no soltó el billete necesario para la gira promocional, ocasionando que esta jamás se realizara. Una lástima porque el disco permanece hasta hoy como la joya escodida de BB, donde se entregan en cuerpo y alma al hip hop, renovándolo en el camino gracias a piezas redondas como «Looking Down the Barrel of a Gun», «Shake Your Rump», «Sounds of Science» o «Hey Ladies», donde aumentan la dosis de sampleos para esculpir un álbum riquísimo que empezó, aunque tímidamente, a remecer una escena casi totalmente divorciada de la fuente original gracias a vomitivos tipo Vanilla Ice o MC Hammer (los BB formarían parte de este pastiche gracias al arquetipo del rap como producto de consumo, el programa MTV Yo!, un interminable desfile de clichés), pero que dejaba ver cierta ebullición bajo la superficie (Cypress Hill, House of Pain).

Buddha Boys

Una noche, mientras manejaba ebrio, Mike D estrelló su auto contra el garaje del G-Spot («Punto G»), cuartel general de los BB en Los Angeles. Mario C llamó a un carpintero amigo suyo que además de multiinstrumentista tenía un agudo oído para los ritmos y sonidos nuevos. No pasó mucho tiempo para que Mark Ramos Nishita pasara a ser el tecladista oficial bajo el mote de Money Mark. Para 1992, año en que se editó Check Your Head, la situación había madurado lo suficiente para que tanto público como crítica se rindieran ante BB propulsando el disco al tope de los charts. No hay consenso sobre si es éste o el posterior Ill Communication (94) el álbum definitivo del trío (teniendo en cuenta que Paul’s Boutique no tuvo la repercusión esperada). Es más saludable considerar a la primera mitad de los noventas como la época más fructífera de la carrera BB y a ambas producciones como los dos capítulos de un mismo libreto. Si Paul´s Boutique era hip hop, innovador, único en su concepción, pero hip hop al fin, estos dos discos muestran una capacidad para citar referentes y estilos que lejos de traducirse en placas deshilvanadas les da un poder cohesivo rara vez encontrado en el star system. Mientras el rapeo mantenía vigencia en «So What’cha Want», «Pass the Mic», «Sure Shot» y «The Scoop», la acertada decisión de reducir la dosis de sampleos y comportarse otra vez como un combo de bajo, batería y guitarra determinaría la aparición del funk en el sonido beastie, y de que forma: piezas como «Pow», «Sabrosa», «Futterman’s Rule» o «Ricky’s Theme», varias de ellas instrumentales, tienen un indeleble sello setentero producto sólo de una adecuada calibración luego de horas de escucha y estudio por parte de una mente melómana y obsesionada. Incluso se dan el lujo de ir un poco más allá al maquinar piezas de verdad inclasificables como «Eugene’s lament» donde los distintos elementos manejados por los tres neoyorquinos son digeridos para convivir en una ensalada bastante apetitosa(9). No hay que dejar de resaltar el regreso a la placenta que significó la inclusión de temas hardcore en estado puro («Time for Livin», «Tough Guy», «Heart Attack Man») que no desentonan con el delicioso arroz con mango que aderezaba por entonces el trío.

Algunas cosas importantes sucedieron en los dos años que separan ambas producciones (además de la proscripción del gangsta rap, variante ultraviolenta del género que vio morir sangrientamente a varios de sus exponentes), la más saltante fue la creación de su propio sello discográfico, Grand Royal (con el que editaron Ill Communication)(10). También se dieron el gusto de recopilar sus grabaciones pre-rap para armar un álbum de hardcore titulado con mucha sorna Some Old Bullshit (aquí pudimos ver el video de «Egg Raid on Mojo»). Sin embargo cosas más sustanciales sucederían luego, en el largo silencio que siguió, si descartamos los EP Aglio e Olio (brevísimo catálogo de temas hardcore) y The In Sound from Way Out! (versiones instrumentales de algunos temas de sus dos último LPs). La vida disipada que había caracterizado sus inicios en Nueva York y los primeros años en California se transformó progresivamente en una actitud reflexiva que en el caso de Yauch lo llevó a abrazar el budismo primero, luego a trabar amistad con el mismísimo Dalai Lama y por último a crear Milarepa Fund, organismo dedicado a informar sobre el problema pendiente de la independencia del Tibet, país ocupado ilegalmente por la China comunista desde 1950. Esta faceta activista de BB llegaría a la cúspide en 1996 con la organización del primer Tibetan Freedom Concert, en el que BB compartió escenarios con Björk, Rage Against the Machine, Beck, Sonic Youth, entre otros(11), a la par que se volvían a instalar en su querida Nueva York después de haber exprimido lo mejor de la costa oeste.

Esta febril actividad no fue óbice para que la salida de Hello Nasty en 1998 saldara la expectativa de su cada vez más numeroso grupo de fans con un verdadero boom de ventas en sus primeras semanas en las tiendas(12). Sin perder el espíritu festivo y tribal que siempre los había caracterizado («Body Movin»), éste álbum parecía retomar el camino que quedo trunco luego de Paul’s Boutique, vale decir que es una placa de rap esencial («Three MC’s and One DJ», «Super Disco Breakin»), bastante limpia y arreglada, que se da maña para flirtear con la electrónica («Instant Death») y ritmos más cadenciosos («I Don’t Know») sin superar sus dos anteriores entregas, mucho más mestizas pero al mismo tiempo más logradas.

New York State of Rhyme

Previo al cambio de milenio apareció The Sounds of Science, álbum doble recopilatorio de hits y remixes (selección hecha por los propios BB) además de algunos temas nuevos, como el single «Alive»(13). La portada nos mostraba a unos reposados y ya ancianos BB en total concordancia con su estrenada corrección política, llevada con lucidez (publicando cartas para disculparse con gays y mujeres por sus agresiones del pasado) pero a veces con innecesario celo (cuando pidieron a los Prodigy que no tocaran el tema «Smack My Bitch Up» durante el Reading Festival), mientras se convertían en objeto de todo tipo de homenajes, desde el comercialismo de MTV hasta los subversivos liderados por Zack de la Rocha. La febril actividad del trío se congeló hasta el mismo momento de los atentados del 11 de septiembre del 2001. Sólo unas semanas después el concierto New Yorkers Against Violence los tuvo como sus principales propulsores (junto a gente de la talla de Cibo Matto) en un acto benéfico destinado a ayudar a los deudos de los miles de fallecidos. Pero esta encomiable labor no explica del todo la enorme brecha de 6 años que separa Hello Nasty de To the 5 Boroughs, su última y sorprendente placa.

Es su primera grabación con un eje completamente definido, y éste salta a la luz al ver la portada, un dibujo de Manhattan con las Torres Gemelas aún irguiéndose orgullosas hacia el cielo. Es Nueva York el tema principal de To the 5 Boroughs, la ciudad y sus heridas en una muestra clara de que la placa jamás hubiera visto la luz sin los atentados contra el WTC. Eso no significa que la estructura tradicional de sus canciones, esa que los tenía compartiendo democráticamente el micro y diciendo sus apelativos a cada rato, no se mantenga («3 the Hard Way»), pero los llamados a la unidad y contra el racismo son la regla en «Right Right Now Now», «We Got The» y la inmensa «All the Lifestyles» (que finaliza con una encantadora línea de gospel), mientras que su lúcida crítica a Bush se condice perfectamente con su nueva forma de pensar («Time to Build») que no les impide seguir siendo minimales y beligerantes («Hey Fuck You»). Si bien hay una percusión tímidamente latina en «Triple Trouble» e interactúan con una voz cibernética en «Oh Word!», el disco abraza las formas del hip hop más intensamente que el sobreproducido Hello Nasty e incluso que Paul’s Boutique en el que debe ser el registro más homogéneo desde su auroral y fundamentalista etapa hardcore, rap por donde se mire. Un sólido despliegue de fraseo (el primer single y video «Ch-check It Out» que muestra las soterradas diferencias idiosincráticas encontradas en los EE.UU. de hoy), sampleo («Shazam!» a Cypress Hill) y scratching («The Brouhaha», la cúspide del álbum). No obstante es su ciudad la vedette y es tratada como una entidad, con la familiaridad con la que uno se refiere a los viejos amigos o a un pariente, relación que en «Open Letter to NYC» llega a ser conmovedora si tomamos en cuenta las dimensiones de dicha tragedia («luego del 9-11 aun estamos vivos y amando la vida»), que por lo demás es tomada con una madurez y una ponderación sorprendentes, corroboradas por las agudas críticas a la administración Bush(14) por la invasión de Irak y la no firma del tratado de Kyoto. Quizás este cariz personal e intimista se deba a que es el primer disco enteramente grabado y producido por los BB en su estudio neoyorquino (aunque secundados por Mario C y Money Mark) en un nuevo peldaño(15) superado por estos cultores de una música si bien apartada del rock en estética, hermanada con éste por la misma actitud que las hace el soundtrack perfecto de este nuevo siglo, en el cual la cultura humana, más que nunca, parece ser un enorme sampleo.

(1) Beastie vendrían a ser las siglas de «Boys Entering Anarchistic States Towards Internal Excellence» (¿?!).

(2) En este artículo se usan indistintamente lo términos «rap» y «hip hop» para referirse al mismo fenómeno musical, la diferencia no es muy clara (el hip hop engloba otras manifestaciones culturales) pero se acepta en interés de una descripción puramente musical pues esto no es un ensayo sociológico, aunque el rap se le acerque demasiado.

(3) Por otro lado, toda una tradición en el hip hop.

(4) El tema «Cookie Puss» es la musicalización de una charla telefónica plagada de bromas y groserías.

(5) Lo que no impediría que Def Jam editara bandas de estilos casi contrapuestos, como Slayer.

(6) Tema incluido en el soundtrack de la película Krush Groove, un filme que giraba en torno al rap.

(7) Una de las más accidentadas, donde Horowitz fue arrestado por lesionar a una fan. Mientras los otros dos volvían a EE.UU, el beastie chillón pasó unos días a la sombra y pagó 10,000 libras de compensación.

(8) La querella se saldó con un empate: mientras los BB demandaron judicialmente a Rubin éste se negó a proporcionarles las grabaciones de los out-takes de Ill Communication que planeaban usar en su siguiente placa.

(9) En esta categoría también podemos colocar a “Sabotage”, canción incluida en Licensed to Ill y que diera a BB su primer hit desde “Fight for Your Right”.

(10) Antes de quebrar en el 2001, Grand Royal editó los trabajos de, entre otros, Sean Lennon y Luscious Jackson, la inclasificable banda de Kate Schellenbach.

(11) El concierto se repetiría en 1997 y 1998 siempre en el mismo lugar, Washington D.C., para extenderse a otras ciudades en 1999 sin mucha acogida.

(12) Algo de ese entusiasmo (680,000 copias en la primera semana) puede deberse al uso de extensos e hilarantes “infomerciales” televisivos transmitidos en algunas ciudades de la Unión Americana.

(13) En forma paralela los fans tuvieron opción a crear su propia antología vía internet, escogiéndola de entre todos los temas y rarezas de BB (excepto los de la época Licensed to Ill) y poniéndole el nombre que quisieran a este álbum virtual.

(14) Ya se habían dado el gusto de jalarle la oreja a George El Conquistador con “In a World Gone Mad”, tema disponible vía internet algunos meses antes de la salida de To the 5 Boroughs.

(15) Otras características de la placa son los fuertes rumores de que sería la última de BB y un novedoso sistema de presentación antipiratería que ha generado cierta polémica.

 

3 opiniones en “Beastie Boys”

  1. Madre Santa … y pensar que fueron el primer grupo que vi por acá en el ya lejano 2004. Una verdadera pena lo sucedido. Punto final de una gran banda (al menos tal y como la conocemos) y de la vida material de uno de sus creadores. Quien hubiera dicho que esos chiquillos un poco ligeros, un poco idiotas, habrían dejado como legado una obra tan personal y tan sólida, realizada toda en un arco de tiempo en que la mayoría de grupos (y de sus efímeros integrantes) tiende a desaparecer sin dejar rastro alguno de su paso por esta tierra. Requiescat In Pace Adam Yauch

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