No sé si esa haya sido la intención, pero encuentro deliciosamente irónica la parsimonia con que en “1, 2, 3, Partyy!” se entona la proverbial enumeración que da acelerado inicio a tantas otras miles de canciones pop. Y no se trata de un chiste monse tipo “uno, dos, tres, catorce”. Más bien parece ser algo así como una declaración jurada de la edad de sus integrantes -todos de base cinco- al tiempo que un divertido contrapunto a la desbordante vitalidad del tema en sí (digamos que cierto video de los Ramones le quedaría clavado), y con el cual la banda de Boston evidencia una frescura que otras de su misma promoción, como R.E.M. o Depeche Mode (excúsenme mientras escupo al cielo), han perdido hace mucho, mucho tiempo. Así que por esta vez, y sólo por esta vez, me veo obligado a traicionar mi lema, “No confíes en una banda mayor de 30 años”.
Mission of Burma “1, 2, 3, Partyy”
Del álbum The Sound the Speed the Light (2009)

Después dicen que madurar es bueno para la salud…
si lo es..hasta cierto punto
Pucha… Yo quiero llegar a viejo como los tíos estos. Mejor que muchos que tienen la mitad de su edad.