
Las últimas reuniones de bandas de las que hemos sido testigos no han respondido, necesariamente, a las ganas de volver a tocar juntos. Algunas de ellas se limitaron a repasar hits cavernarios, pero bien que les resultó a la hora de llenar sus bolsillos. Los groupies siempre estarán dispuestos a pagar una millonada, así sus ídolos no toquen como antaño y encima huelan a naftalina; la industria, a jactarse de que gracias a ella podemos verlos, nuevamente.
Forth, cuarta placa de The Verve, no es exactamente un ejemplo de lo anterior. Aunque no podemos afirmar que Richard Ashcroft y compañía estén felices por su regreso, ya que las diferencias y los pleitos internos hicieron que la banda anunciara dos cismas, el primero en el 95 y el último en el 99. Entre el “me voy, me voy y no te has ido” y el “me quedaré un toque más”, sin contar el “te vas sin que te boten y vienes sin que te llamen”, The Verve llevaba más de 10 años sin lanzar nada nuevo. Nada, ni villancicos en un disco de rarezas.
No era más que un hasta luego, no era más que un largo adiós. Con una presentación abarrotada en el Glastonbury y un número uno en el Reino Unido, The Verve volvía con Forth, un disco plagado de intenso rock épico y psicodélico, que recuerda a sus años de gloria cuando en el mundo se entonaba “Bitter Sweet Symphony”. Con canciones que sobrepasan los cinco minutos, la banda inglesa se encarga de premiar la espera.
No nos limitemos a escuchar “Love is Noise”, que si bien es una buena canción no podemos negar su trivialidad (“El amor es ruido/ el amor es dolor…” ¡No! ¿De verdad?). Repasemos entonces la serenidad que se evoca en temas como “Rather Be” y “Judas” y la efectividad de los riffs de guitarra que se plasman en “Sit and Wonder”, “Numbness” y los dos tiempos de la espectacular “Noise Epic”. Con “Appalachian Springs”, la canción que cierra el disco, The Verve la tiene ganada.
El punto débil de Forth es que atraviesa un contexto donde las principales referencias del britpop son Coldplay, Keane y Snow Patrol, y es que diez años sí es mucho. Excelente resultado, pero menos vueltas la próxima vez. Si es que la hay.
