LCD Soundsystem «Drunk Girls»

El paradero de James Murphy es desconocido. Luego del último fin de semana en Coachella debe estar viviendo el día después, el de la resaca y los recuerdos borrosos. El viernes por la noche se subió a una montaña rusa fuera de control y desde ese momento decidió no darle tregua al cuerpo. El rock y la electrónica volvieron a copular en el escenario del festival californiano: luces oscilantes presidian el desenfrenado carnaval desatado por LCD Soundsystem. La percusión retumbando en los oídos y un coro ácido que se va apagando y el brillo del champagne antes de la oscuridad. Inicia la semana y un video de 4 minutos puede servir de compendio a esa juerga interminable. Una fiesta al estilo DFA Records, registrada en una sola toma y que solo sigue la lógica del sinsentido total. Una horda de muñecos afelpados pone de vuelta y media a Murphy y sus cómplices. Sirenas, globos y confeti para una celebración deliberadamente masoquista. Un after party como el de los días de Bowie en Berlín, un glam retorcido y desfachatado para seguir alborotando las pistas de baile. Las botellas verdes han reaparecido y ella solo dice: yeah, yeah, yeah…

LCD Soundsystem “Drunk Girls”
Del álbum This Is Happening (2010)

2 opiniones en “LCD Soundsystem «Drunk Girls»”

  1. Not courtesy of Google Translate:

    James Murphy’s whereabouts are unknown. Following the last weekend at Coachella, he must be living the day after, that of hangovers and blurry memories. On Friday night he jumped into an out of control rollercoaster and from that moment on he decided not to give his body a rest. Rock and electronic copulated again at the Californian festival: oscillating lights commanded the frantic carnival unleashed by LCD Soundystem. Percussion resounding in our ears and a twisted chorus that fades aways and the glow of the champagne before darkness. The week begins, and a four-minute video can summarize that endless bash. A DFA Records-style party, shot in one take and following only the logic of total nonsense. A horde of furries mess around with Murphy and his accomplices. An after party like that of Bowie’s days in Berlin, a twisted and insolent glam to keep the ballroom blitz. The green bottles have reappeared and she just says: yeah yeah yeah…

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