El arte de arrojarme a tus brazos

Lilly McElroy se tira sobre los hombres, pero lo hace por amor al arte. Ella es una artista visual y performer cuyo proyecto más reciente consiste en abalanzarse a los brazos del sexo opuesto y ser retratada en pleno vuelo por un fotógrafo y amigo que la acompaña en estas románticas acrobacias. Pero McElroy no agarra desprevenido a sus galanes involuntarios, a pesar de que las expresiones de éstos parezcan desmentirlo. La espontaneidad es montada. Ella recorre bares, se acerca a un hombre, le pregunta si puede tirarse sobre él, y si éste acepta, se toma la foto y luego la artista le invita un trago.

Las imágenes son fascinantes, y quizás lo sean más sin mayores explicaciones. Al ver la primera foto uno podría pensar que se trata de una mujer tan enamorada de su pareja que no puede evitar lanzarse sobre sus brazos en público. Pero luego vemos las otras tomas y pensamos, aquí hay alguien que está desesperada de sexo o de ternura, o quizás estamos ante una provocadora que busca incomodar a los hombres por un rato y burlarse acaso de su proverbial reticencia emocional. Porque si uno se fija bien, cada caballero retratado luce absolutamente atónito y paralizado. Uno se pregunta si alguno de ellos llegará a reaccionar a tiempo para coger a la chica en sus brazos, o al menos impedir que se vaya de cara contra el piso. Gajes del deseo.

Viste lo que viste

Todo el que haya visionado el prodigioso video de Justice, “D.A.N.C.E.” (firme candidato a mejor del año), tiene que haberse dicho más de una vez, “¡Sería estupendo tener una de esas camisetas!”. Pues bien, te tenemos una buena noticia y una mala noticia. La buena noticia es que varios de esos diseños ya están disponibles en línea a través de sitios como Sixpack, We Sold Out! y la célebre Colette. La mala noticia… ya debes imaginártela: dependiendo de donde lo compres, cada t-shirt te puede costar entre 25 y 50 euros (que al cambio actual debe ser algo así como 5 mil dólares). Igual lo vale: cada polo es como para ponerle marco.

Todos los diseños son obra de So Me, quien es además responsable de la dirección y alucinante animación del video de Justice. Director artístico de Ed Banger, el sello francés más cool del momento, el ex grafitero parisino está a cargo del más mínimo detalle visual de dicha disquera, desde los videos y los posters hasta las tapas de los discos y las fotos de prensa. La invasión pop francesa ya no sólo es musical, ahora también entra por los ojos.

Justice “D.A.N.C.E.”

OMG, it’s, like, Lindsay Lohan!

Una huesudísima pero aún piernona Lindsay Lohan se acurruca en un oscuro callejón para meterse la primera dosis de crack de la noche. No es verdad, aunque usted lo crea. Y es que debido a la espiral de drogas, alcohol y lechuga en que parece haberse sumido la pelirroja, cualquier parecido con la realidad que tuviera alguna alucinación cachacienta podría dejar de ser pura coincidencia cualquier día de estos.

El genial afiche, obra del artista gráfico Ben Tegel, estuvo circulando hace algunos días por las calles de Los Angeles anunciando el concierto (en The Viper Room, nada menos, el club en cuyas afueras River Phoenix muriera por sobredosis) de su banda The Vacation, para la cual ha diseñado otros tantos afiches promocionales, siempre retratando el Hollywood más trash y sexy.

Después de esto, a la sobredosis de diseño, dile no!

Aprende a bailar con James Brown

¿Cuándo tendrás el valor de admitir que no es que no te guste bailar, sino que en realidad no sabes bailar? ¿Que tienes la gracia de Godzilla, la cintura de Frankenstein, el sentido del ritmo de un zombie? ¿A quién quieres engañar con tu pose cool, con tu odio por las discotecas, con tu desdén de los que sacuden descerebradamente el esqueleto, cuando sabemos que te mueres de ganas de dar un pasito pa’ delante y un pasito para atrás? Sólo que no puedes, maldita sea, no puedes!

Tranquilo. No tienes por qué vivir una vida de callada frustración. Tratándose de baile, no hay casos perdidos. Cualquiera puede aprender. Sólo que el primer paso que debes dar es fuera del closet. Acepta que quieres ser parte de la pachanga. Una vez que hayas decidido cambiar las poses por los pasos, lo único que te resta es visionar, todas las veces que sea necesario, el siguiente video, en el que el eterno James Brown (gordito y todo, para que veas) te enseña todo lo que hace falta saber para destrozar en una pista de baile. Es más, si sólo te aprendes el “funky chicken”, ya la hiciste, ya eres uno de los nuestros. Pero practica, practica, practica, hasta que brote groove de tus pies. Quién sabe, en una de estas termines convirtiéndote en el próximo Padrino del Soul. Shake your money maker!

Chapa tu combi

Bien, tienes los vinilos, pero no tienes dónde escucharlos. Suele pasar. No son pocos los que coleccionan estos discos más por su valor estético o su afán de tener todo lo que produzca su grupo o cantante favorito que por su deseo o necesidad de escuchar las canciones. Incluso algún emprendedor ha sabido sacar provecho de esta debilidad melómana y ha creado todo un negocio vendiendo marcos para vinilos.

Bien, tienes los vinilos, pero quieres escucharlos. Si lo que te hace falta es un tocadiscos, existe ahora una ingeniosa y divertida alternativa: el corrediscos. Vinyl Killer es una combi de Volkswagen en miniatura con parlante incorporado y aguja en la parte de abajo que al recorrer los surcos de un disco en reposo reproduce su música. ¿Qué mejor forma de escuchar “Highway to Hell”?

Los primeros modelos parecen estar agotados y por ahora sólo está disponible la versión “bling bling” del carrito, que a 500 dólares, probablemente sólo esté al alcance de una estrella del reggaeton. Bah, después de todo, sólo funcionan para elepés. Habrá que esperar a que saquen un juguete más barato y que toque cuarenticincos. ¿Tal vez en modelo Tico?

Ser chompita es cool

La chompa abierta, esa abrigadora prenda de vestir que, usada por un joven o adolescente, delata su desinterés por o su ineptitud para verse bien y/o atraer al sexo opuesto, estaría a punto de perder su condición de fashion crime. Según la revista de tendencias i-D, el también llamado cardigan está siendo adoptado por los raperos de la escena grime, el subgénero musical nacido en Inglaterra que mezcla el hip hop con el drum and bass y el garage, y que nos ha dado a figuras como Dizzee Rascal y Lady Sovereign.

Un miembro del colectivo londinense de grime The Movement ha declarado respecto al atuendo preferido de tu abuelito: “Es un poco más elegante, un poco diferente, ¿no es verdad?”

Más elegante que la capucha, esa abrigadora prenda de vestir que, usada por un joven o adolescente, delata su conformidad con la moda imperante o su condición de pirañita, y a la cual la chompa abierta está empezando a desplazar entre los pioneros de lo cool. No hay que olvidar, después de todo, que si bien la capucha (llamada hoodie, en inglés) es conocida desde los tiempos de la Caperucita Roja, su uso entre los jóvenes fue popularizado por la cultura hip hop. Lo que el hip hop da, el hip hop quita.

USB quemó cinta

¿Te acuerdas del mixtape, ese singular cruce de ciencia exacta con inspiración artística con declaración de intenciones que uno armaba con dedicación y paciencia para el ser amado o para ser amado? Si añoras el romanticismo de esas épocas, pero, animal tecnológicamente adaptado que eres, no sus limitadas opciones para grabar música (¿cinta de cromo o normal? ¿sesenta minutos o noventa?: ¿estás bromeando?), ahora puedes tener lo mejor de ambos mundos gracias al Mix Tape USB. Pura finta, pues de cassette sólo tiene la apariencia y el inolvidable cartoncito para que anotes tu lista de canciones. En realidad, no se trata más que de una memoria USB común y corriente. La ventaja es que ahora tienes la posibilidad de contrabandearle un virus al objeto de tu afecto, en caso que no caiga rendida ante tu amoroso obsequio musical.

Cuando tú escribes, las estrellas cantan

Especie de karaoke al revés, Let them sing it for you es una página web donde tú creas la letra de una canción y son las estrellas de la música quienes la cantan. Se trata del proyecto interactivo de un artista y músico sueco, conformado por un repertorio creciente de palabras en inglés extraidas de diversas canciones populares (el proyecto comenzó con 1400 palabras, provenientes de otros tantos temas). Y si el compositor que llevas dentro no quiere o no puede salir, también puedes redactar una carta, una declaración de amor o un decreto supremo a los que Lou Reed, Christina Aguilera y demás glorias del pop y el rock prestarán su voz.

No esperes, eso sí, interpretaciones magistrales, o siquiera fluidas. Cada «canción» suena a como si le hubieran encargado la producción de “We Are the World” al Dr. Frankenstein, de modo que no nos extrañaría que haga más las delicias de un amante de la disonancia o el surrealismo que de un aspirante a hit maker. Por lo menos, nosotros nos llevamos una gran decepción después de escribir nuestra obra maestra:

Let me sing a review for you
a lullaby of wise words
cause no one loves the music you hear
like I do
Take me in your hands
look at me with your tender eyes
and never let me go
cause baby
i feel fine
everytime you read sixty nine
yeah!

Al no haber una lista disponible que identifique de qué canción proviene cada palabra, el programita es también, sin querer queriendo, una forma de poner a prueba tu oído y tu cultura musical. ¿De qué canción sale ese “she”? ¿Quién canta ese “bitch”? Es así como descubrimos que el “I” pertenece a “Wicked Game”de Chris Isaak, el “my” a “Unchained Love” de Righteous Brothers, el “miss” a “Heal the World” de Michael Jackson, el “remember” a “We Built This City” de Starship, el “love” a “Love Hurts” de Nazareth, el “yeah” a “Break On Through” de The Doors, el “fuck” a “Fuck tha Police” de N.W.A. y el “baby” a “Baby One More Time” de Britney Spears, entre otros.

¿Cómo sonará “too much time on our hands”?

La chicha es universal

Esos gringos desabridos y sus parámetros estéticamente correctos de la sobriedad y el minimalismo son incapaces de apreciar la exuberancia cromática del Tercer Mundo. Muestra de ello es que no sólo están postulando la portada de Kala, el nuevo disco de M.I.A., como la más fea del año sino que están declarando su página oficial como la más horrible de internet. Por otro lado, más que la profusión de colorinches, quizás lo que más ofende el buen gusto occidental es el uso evidente del Paint para crear diseños que están a la altura de la bien ganada mala fama del programa de pintura favorito de todos aquellos sin un ápice de talento artístico. No hay que olvidar, sin embargo, que Maya Arulpragasam estudió arte en Londres y de hecho es una reconocida artista visual (buena parte de su obra está basada en los graffitis), de modo que en su caso toda aparente ingenuidad estética es intencional. Cuáles serán esas intenciones, no podríamos decirlo bien, porque para ser sinceros, no nos hemos atrevido a volver a visitar su web luego del amago de epilepsia que tuvimos.