Taken by Trees “Lost and Found”

A pesar de su larga trayectoria como cantante de The Concretes, es probable que Victoria Bergsman sea más conocida actualmente por su colaboración vocal en el éxito de Peter Bjorn and John, “Young Folks”. Quizás eso la haya motivado a dejar definitivamente las filas de la banda sueca de indie pop y emprender una carrera solista, que bajo el nombre de Taken by Trees lanzó hace algunos meses su primer álbum, Open Field, siempre con su particular estilo de cantar.

Taken by Trees “Lost and Found”

69 y los sesenta vuelven

No es que no tengamos nada que decir sobre el marketeramente vanguardista nuevo disco de Radiohead, ni sobre la sorpresiva y para muchos soñada presentación de Björk en Lima, ni sobre el furor desatado por el regreso y despedida (ahora sí, la ultimita, en serio) de Soda Stereo, ni sobre el juicio que una cada vez más reaccionaria RIAA le acaba de ganar a una ciudadana que descargó ilegalmente 24 canciones (y por las cuales tendrá que pagar 220,000 dólares), ni sobre cómo la industria discográfica las está viendo negras ahora que estrellas como Madonna, Nine Inch Nails, Jamiroquai y Oasis han terminado o están a punto de terminar definitivamente toda relación con ellas (¿entonces ahora son indies?), lo que pasa es que tenemos una revista que hacer y, ya pues, no podemos seguir haciéndola más larga. Es por eso que este blog anda desatendido últimamente y es probable que en los próximos días se actualice esporádica o lacónicamente. Lo justo, varón.

Por ahora los dejo con un nuevo single del que para mí es uno de los mejores discos del año, y al que todavía no puedo dedicarle los elogios que se merece, por falta de tiempo o de palabras. I Wish I Could Have Loved You More es un espectacular regreso a los sonidos del soul de los sesenta, convirtiendo a Candie Payne en la Dusty Springfield del nuevo siglo. Y lo dejo ahí nomás. Mejor escuchen la canción que sigue, y el fabuloso tema título de su álbum. No termino sin antes mencionar que, en este video al menos, Candie se parece curiosamente a una actriz británica, ícono de los swinging sixties. Aunque fácil también podría ser la hija perdida de Penélope Cruz y Laura Pausini.

Candie Payne “One More Chance”

Nueva Oh la la!

Pudieron haber sido modelos de pasarela o formado un grupo pop a lo Spice Girls o Pussycat Dolls, pero regias y todo, las Plastiscines prefirieron rocanrolear al influjo de bandas como Blondie, Ramones y Strokes. Ellas forman parte de lo que algunos medios de su país han considerado como el nuevo rock francés, efervescente escena que tuvo su carta de presentación el año pasado con el recopilatorio Paris Calling. Las jolies filles lanzaron hace poco su primer álbum, optimistamente titulado LP1, una colección de trece brevísimas canciones de espíritu punk, que ha dividido a la crítica entre quienes elogian la energía y autenticidad de su propuesta y quienes piensan que sólo se trata de pituquitas que juegan a ser estrellas de rock. En lo que a mí respecta, pienso que sus temas en francés son mucho más disfrutables que los que cantan en inglés (quizás por ese proverbial je ne sais quoi), que su mejor canción es el single “Loser” y que sí, son tan riquísimas que bien harían en dudar de mi objetividad musical. En fin, chequea el video, y, en palabras del inmoral George Michael, escucha sin prejuicio.

Plastiscines “Loser”

Sangre fresca desde Japón

Me temo que el siguiente video hará las delicias de los góticos, pero si lo posteo no es para complacerlos (ajo para ellos, más bien), sino para satisfacer el apetito de horror y rock ‘n roll del respetable. Lucy Mirror y Junk the Ripper, algo así como las Betty y Verónica de ultratumba, son dos japonesas enfermas de punk, garage y psicodelia que canalizan su obsesión por las películas de David Lynch y la estética gore a través de su banda Darkside Mirrors.

En “Elevator”, single de su recientemente editado Stay Evil, y no apto para hemofílicos, las Manganzoides niponas ¿interpretan? a dos vampiresas que dan rienda suelta a su avidez de sangre y violencia contra sus cautivos, en especial contra un pobre diablo encuerado al que le dan de alma, y que nos agrada imaginar se trata de cierto ex dictador “peruano” de ojos chinitos. Ríete ahora pues.

Darkside Mirrors “Elevator”

High School Musical

Es la vieja historia de siempre. La gordita del salón quiere participar en el concurso de rock que se está organizando en su colegio, pero no tiene banda, así que le pasa la voz a otros estudiantes para que la acompañen en batería, teclado y violín. Ella cantará y tocará la guitarra. El grupo así formado gana finalmente el certamen, ante la ovación de un público de 15 gatos. Emocionados, deciden continuar, y se dedican a tocar en pubs y quinceañeros. La chibolada empieza a seguirlos, y tras editar por su cuenta un EP, una de sus canciones logra sonar con éxito en una radio importante de su país. La alharaca en torno a ellos empieza a crecer a tal punto que la filial local de Virgin/EMI los ficha, al igual que un sello indie británico. Entonces lanzan un single cuyo pegajoso título y frenético ritmo, que recuerda un poquito a unos The Go! Team hiperkinéticos, se convierte en una especie de “Come On Eileen” para la generación Y. Y aquí estamos.

Es sólo una canción sobre ping pong. Pero me gusta.

Operator Please “Just a Song About Ping Pong”

The Superfantastics “Tonight Tonite”

10 cosas sobre The Superfantastics que te podrían causar un coma diabético:

1. La banda canadiense practica un encantador indie pop con influencias de pop de los sesenta, new wave de los ochenta y power pop de los noventa.

2. Matthew MacDonald (guitarra y voz) y Stephanie d’Entremont (batería y coros) se conocieron mientras jugaban frisbee.

3. Su EP Like Letters está dedicado a los carteros.

4. Según su propia descripción, “Los Superfantastics son los Alex P. Keaton de la escena indie pop. Pequeños de estatura, grandes de corazón y adorables en pullover.”

5. Su video de “Great Plains” los reproduce en plastilina, en una especie de versión del “Fell in Love with a Girl” de White Stripes que fácil pudo haber sido realizada por el sobrinito de Gondry en kinder.

6. Como toda banda de cutecore que se respete, hay la-la-lás y palmaditas en sus canciones.

7. El librito de su álbum debut, Pop-Up Book, contiene ilustraciones desplegables, mismo cuento infantil.

8. Una de sus canciones está dedicada a Volver al Futuro III: “Quiero irme, quiero irme, pero el motor no arranca, me olvidé del condensador de flujo”.

9. En “The Only One I C++ is U++” juegan a ser nerds en busca de amor virtual: “Me buscas en ICQ, no me he conectado allí desde el 2002. Me añadiste a tus ocho amigos principales, y ahora te acoso en Facebook.”

10. Su más reciente video, “Tonight Tonite”, es un homenaje visual a un personaje de Sesame Street, Teeny Little Super Guy, el hombre vaso.

Y sin embargo, la música de los Superfantastics no empalaga, ni hostiga. Además de cortitas, sus canciones son divertidas y vibrantes, así que no hará falta recurrir a la insulina. Escúchalos y sé feliz.

The Superfantastics “Tonight Tonite”

Nuestro Elvis

Elvis Perkins

Seré breve: Ash Wednesday, el debut discográfico de Elvis Perkins es uno de los mejores discos del 2007. Dejemos a un lado la leyenda de muertes trágicas que rodean a este talentoso trovador norteamericano, el álbum de Perkins sobresale por una simple y sencilla razón (que debería, idealmente, ser el sustento de cualquier proyecto musical): las doce canciones que lo componen son, ni más menos, estupendas joyas del mejor folk pop que se ha editado en lo que va de este siglo. Luminoso y cálido, en especial en la primera parte del disco, espectral y nocturno hacia el final, escuchar el disco de Elvis supone recordar el susurro sentido de Nick Drake, con unos delicados arreglos orquestales que nos remiten al inmenso Bryter Layter; podemos sentir además el influjo de lo mejor del catálogo Lennon-McCartney, en especial en las juguetonas “May Day!” y “Emile’s Vietnam in the Sky”.

De la desnudez acústica a los arreglos propios del pop barroco, Elvis despliega una lírica plagada de imágenes que no caen en el facilismo sentimental y sensiblero; lo suyo no es la exposición de la tragedia familiar reciente, es el registro sugerente de un autor que retoma lo mejor de la riquísima tradición folk norteamericana y la hace suya notablemente. Esperemos que este lamento conmovedor no se apague, pues, disculpen la necrológica comparación, cuando escucho Ash Wednesday no puedo evitar pensar en Jeff Buckley y Elliott Smith, dos luces que se extinguieron tempranamente y con quienes Perkins comparte influencias artísticas. Favor de melómano: Elvis, sigue vivo. Cocker


Elvis Perkins en el show de Letterman, “While You Were Sleeping”

Prinzhorn Dance School quiere tu odio más que tu indiferencia

10 cosas que odian los Prinzhorn Dance School:

1. Las escuelas de arte. Sacaderas de plata y cunas de poseros. Tobin Prinz y Suzi Horn son artistas autodidactas a mucha honra.

2. Las bandas de rock. Sarta de estúpidos clichés. De hecho, Suzi Horn, la bajista y gritona destemplada del dúo, insiste en que ellos son un proyecto de arte, no una banda.

3. El postmodernismo. El reciclaje (sea conciente o conchudo) no existe en su bagaje. Pese a que no han faltado las comparaciones con la no wave y el post punk a la The Fall y Young Marble Giants (comparaciones que ellos desmienten), los Prinzhorn Dance School tienen la enternecedora voluntad de inventar la rueda. Y la rueda, de alguna retorcida manera, rueda.

4. El barroco. Austeros hasta decir falta, los Prinzhorn se han impuesto la estética del menos es más. A su lado, los White Stripes suenan (y lucen) como una big band. El dúo realiza sus grabaciones en directo, en una ocho canales y con un solo micrófono.

5. La improvisación. Al momento de grabar, los Prinzhorn elaboran diagramas complejos que los ayudan a visualizar el desarrollo de cada canción. Misteriosamente, los diagramas finales semejan a instrucciones de pasos de baile (esto lo acabo de inventar, pero, hey, yo también quiero inventar algo!).

6. La inconsistencia estética. Los Prinzhorn Dance School enviaron su demo en vivo a los cinco sellos que más respetaban y los cinco les respondieron interesados. Sin embargo, chotearon a los de Domino Records, simplemente porque no les gustaban las últimas bandas fichadas por el sello que alberga a Franz Ferdinand. Finalmente, se decidieron por DFA (quienes acaban de lanzar su álbum debut), entre otras cosas, porque el único disco que Tobin Prinz, vocalista y guitarrista del grupo, había comprado el año pasado fue el de LCD Soundsystem.

7. La música digital. “Cuando la gente convierte algo a MP3, la magia desaparece”. Sí, cuñao, quita primero tus videos de baja resolución y sonido comprimido de YouTube y después hablamos.

8. La envidia. Advertencia a las bandas que los han maleteado en la prensa: “Si nos aparecemos en el backstage de uno de sus conciertos y les metemos un lapo en la cara, después no se quejen.” Tranquiiila, Suzi.

9. El pan blanco. Su primer single, “You Are the Space Invader”, denunciaba con furia, entre otras cosas: “El pan blanco te da cáncer /y no hay aire limpio en Hampshire”. Lamentablemente, no conocemos la versión integral de la letra.

10. Las medias tintas. O te van a encantar (aunque sea por vía del gusto adquirido) o los vas a odiar. Pero no te van a dejar indiferente. Y eso es lo que busca Prinz: “Si todos estuvieran allí conversando o mirando su reloj, no tendría sentido hacer todo esto. Prefiero que la gente venga y se vaya.”

La única cosa que Prinzhorn Dance School ama:

1. El té y las galletas. But of course, my dear!

Prinzhorn Dance School «Crackerjack Docker»

Caminito del cielo

Hace muchos años leí en la magnífica Revolver un artículo que trataba de explicar la magia y el encanto del sonido de una banda a partir de su lugar de origen. Según la desaparecida revista argentina, Pavement producía las mejores canciones del mundo porque provenía de un pueblo hermoso y apacible. De hecho, el texto no hablaba para nada de la música del conjunto californiano y más bien se ocupaba de describir detalladamente las peculiaridades de Stockton, generando una doble sensación en el lector: no me puedo morir sin conocer este pueblo, y desde este día Pavement es mi banda favorita. Partiendo de esta premisa, pienso que la mejor banda pop del Perú debería provenir de Cajamarca o Concepción, jamás de Lima.

Siguiendo con el pretexto, me imagino que Tucumán debe ser una de las provincias más hermosas de Argentina, un lugar encandilante y acogedor; el tiempo debe transcurrir sin prisa por sus extensas pampas. Casi como la música de Diosque. Juan Román Diosque es un artesano tucumano de la guitarra y el sampler, un enemigo de los solos virtuosos y el maquillaje excesivo de la sobreproducción. Su primer disco oficial, I Can Ción (previamente produjo dos discos de distribución independiente, El Arte de Descomponer y Sonido Roto), es un ejercicio de sutileza y condensación: un universo sónico que apela a la sugerencia y que cuando te atrapa ya terminó: ¿la canción perfecta debería durar tres minutos? Diosque nos la ofrece en poco más de un minuto. Homo ludens provinciano, se complace en retorcer y deformar la palabra y los acordes, y no ha tenido mejor cómplice para este proyecto que Daniel Melero (Juan Román es batero y guitarrista de la banda del inacabable artista argentino), quien funge de director artístico y productor del disco. Intimo, delicado y hermoso como Rocío (quizá el mejor disco de la década pasada), lo de Diosque es una sincera apuesta por la canción desnuda, simple y cálida, esa que no escuchas en la radio, esa que quizá solo está en el interior: no estaría demás darse una vuelta por Tucumán.


Diosque «Federico García Calor»

Kate Nash «Foundations»

Hoy en día, si eres músico y no tienes tu página en MySpace, no eres nadie. Si pones tu página en MySpace, la gente la visita y escucha tu música, ya es algo. Si mucha gente visita tu MySpace, escucha tu música y te agrega como amigo, puedes llegar a ser alguien. Pero si alguien que es alguien en la música te agrega a su lista de amigos principales en MySpace, es probable que ya no tengas que seguir preocupándote por tu página en MySpace.

En el caso de la cantante británica Kate Nash (20 añitos), la providencial patadita de la suerte llegó a través de Lily Allen, quien, por si fuera poco, la ha llamado la “next big thing”. De hecho, esa próxima gran cosa guarda más de una similitud con la Allen: la preferencia por contar historias, el humor sardónico, el acento cockney al cantar y hasta el estilo de vestir, todo lo cual ya ha llevado a algunos medios a clavarle la chapa de “Mini Allen”. Todo lo cual no tendría absolutamente ninguna importancia si no fuera porque su segundo single, “Foundations” (que forma parte de su álbum debut Made of Bricks, lanzado precisamente hoy), es desde ya una de nuestras canciones favoritas del año.

Kate Nash «Foundations»