Tienes todo lo que se necesita para ser un rebelde sin causa: la casaca de cuero, el pelo grasiento y en copete, la motocicleta (Indian, por favor, no Harley-Davidson), el ceño fruncido, la mueca de desprecio, el gesto que delata vulnerabilidad. Pero de nada sirve si te falta lo más importante: sufrir. De preferencia por amor: por un amor imposible, esquivo, o quimérico. Quién sabe, si Jesucristo hubiera nacido dos milenios más tarde, tal vez hoy sería nuestro James Dean (y yo sería cristiano). Sufre, rockero, sufre.
Hecuba “Suffering”
Del álbum Paradise (2009)
