Luego de escuchar por centésima vez una copia en cassette del Pet Sounds, James Friley decidió grabar sus propias canciones. Obviamente, el influjo de Brian Wilson se deja sentir en su proyecto. Con el nombre de Idiot Glee, como el eterno chico de la playa, busca insaciablemente la melodía perfecta, y con ese propósito manipula múltiples capas de sonido hasta formar un complejo artefacto al que algunos llaman pop surrealista. Sutiles armonías vocales acompañan a canciones que parecen venir del pasado, y que pudieron sonar sin desentonar en las radios AM durante los cincuenta o sesenta. Delirios de un artesano que no se extravía en un revisionismo estéril y que demuestra nuevamente que la música más arriesgada es aquella que se puede tararear.
Idiot Glee “Let’s Get Down Together”
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Del single Let’s Get Down Together (2011)


La canción de Idiot Glee me sabe a un color azul con sabor a maracuyá. Y me lleva a remembranzas -que nunca viví paradójicamente- con aires norteamericanos de peinados agogó, casacas James Dean, y chicles de menta con chocolate. La canción está en blanco y negro… con chispazos de azul con florecitas blancas. La bailaría pegadito (y haría sufrir a Jarvis Cocker)