Hace unos años se hacían llamar My Little Pony y preferían ambientes más bucólicos y retraídos. Ahora han abandonado la abulia del pasado y se han rebautizado en las aguas benditas de la Motown. La muchachada nórdica lanza los vientos, las cuerdas y los arreglos brillantes para reclamar el lugar que B&S prefirió desechar. Los reproches y los gestos lánguidos abandonan el salón, aquí solo queda espacio para el baile y la diversión.
