The Indelicates

Si el mundo fuera un lugar ideal Jared Leto y James Blunt deberían estar muertos, pero ya lo sabemos, las utopías no existen. Yo no quiero, como mi estimado y numerólogo editor, el poder del azufre como insinuó en un post anterior, menos captar a la población de los kinder en los cultos a Odín (eso sí que fue extraño), yo quisiera que Jeff Buckley estuviera vivo. Insaciables, como somos todos a los que nos puede emocionar o cambiar la vida un puñado de canciones, el legado de Grace no basta. Perdidos en el marasmo en el que se encuentra sumida prácticamente toda la escena musical deseamos algo que revitalice nuestros ánimos en estos inacabables días nublados.

¿La respuesta siempre estará en Gran Bretaña? Parece que sí. Armados del proverbial sarcasmo británico y recordando el exquisito humor negro de los proyectos de Luke Haines (The Auteurs y Black Box Recorder), Simon y Julia (otrora miembro de nuestras adoradas The Pipettes), The Indelicates, hacen deseo nuestro sueño: “If Jeff Buckley Had Lived” es un corte de su álbum debut, American Demo. Actitud irreverente, cierta vena folk y una frescura (qué más esperas de una banda que firma una canción como “Julia, We Don’t Live in the 60’s”) para tratar de volver a creer. Bueno, al menos hasta que el disco acabe de girar.

The Indelicates “If Jeff Buckley Had Lived”

[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/the%20indelicates%20-%20if%20jeff%20buckley%20had%20lived.mp3]

The Indelicates “Sixteen”

Los marcianos también lloran

Si me preguntan por una propuesta fresca, sugerente y lúdica en la escena musical latina del momento mi elección natural sería Austin TV. El quinteto del DF mexicano se mueve en los terrenos del post rock: escucharlos traerá a tu mente los mejores momentos de Tortoise, Slint, Múm, Sigur Ros, Congelador o las surrealistas suites instrumentales del Yoshimi Battles the Pink Robots de The Flaming Lips. Formados en 2001, y con una producción que incluye un par de EP’s (Austin TV y Asrael, edición limitada de 600 copias y descatalogado), una banda sonora (Más que Nada en el Mundo, 2005), un registro en dvd de sus vibrantes tocadas en vivo (Temblaban con Sonata Solitaria, 2006), el 2008 representa su despegue a las grandes ligas, pues su segundo disco, Fontana Bella (2007) editado por Terrícolas Imbéciles y producido junto al tacubo Emmanuel del Real, los ha llevado a tocar nada menos que al escenario principal del Festival de Coachella. Proyecto conceptual y detallista (el grupo se hace cargo del arte y diseño de sus discos y el merchandising de los mismos), entre el relato de iniciación, el cuento de hadas y con cierto aire Blair Witch Project (la placa fue registrada en una cabaña en Avándaro) sorprende por lo logrado de sus climas, entre lo melancólico y contemplativo, además de una contundencia sónica impropia de un grupo relativamente novel: sus instrumentales plagados de cambios de ritmo, samples y crescendos épicos los muestran como maestros consumados en el arte de provocar emociones.

Dejando a un lado ciertas cuestiones, por lo demás marginales (salí despavorido de su site luego de encontrar un file demasiado Mulder para mi gusto, Red Internacional de Transcomunicación Instrumental o algo por el estilo), vale prestar atención a la oferta de estos enmascarados cuates. Chequea el hermoso video de “Marduk” (guiño evidente a “Glósóli”), el único oficial hasta el momento. Para decirlo con las palabras de los Austin TV: suena como sentirse vivo.

Austin TV “Marduk”

Keep it real, Feist

Podrán acusar a Feist de ser muy “comercial”: basta con recordar que dos de sus canciones más emblemáticas, “Mushaboom” y “1 2 3 4” han sido utilizadas por Lacoste y Apple como jingles de sus campañas publicitarias. De hecho, el comercial del iPod Nano generó una hilarante parodia pro-Pentium por parte de la gente de Mad TV. Hurgando un poco en el pasado, podemos apreciar que Leslie Feist también tiene tiempo para divertirse y tomar riesgos: el video de esta contundente presentación en vivo de 2006 junto al hilarante Gonzales (ecléctico personaje, pianista, productor de hip hop y cabaret) es una buena prueba que la pequeña canadiense siempre fue una adicta al baile y las coreografías. Incluye bonus del mejor Jacko.

El gran combo

6 discos, 6 reseñas, 6 canciones: no es la marca de la bestia, pero es una nueva marca para Cocker.

Portishead Third

Por favor, no le pidan a Geoff Barrow que toque «Glory Box», nada de encendedores ni música para yuppies, es lo que ha confesado desear el genio detrás de Portishead para este esperadísimo y temido regreso del combo de Bristol. Pero las dudas ya se disiparon y Third demuestra que los chicos de la P siguen en forma. Oscuro (siempre lo han sido), con algunos toques de industrialismo (ya venían desde el segundo discutido disco de la banda) y programaciones de lo más avant garde, el cisne nocturno ha regresado y nos ha sacado del tedio en que se debate la escena musical en la actualidad. Te extrañábamos tanto, Beth. Coachella, allá vamos…

Portishead «Hunter»
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/portishead%20-%20hunter.mp3]

Tindersticks The Hungry Saw

Un cronista de la revista Factory, fan enamorado de American Music Club, trataba de convencer a Mark Eitzel de que su banda hacia la música más conmovedora y emocional del mundo. La conversa se realizaba tras bastidores del Benicàssim. El escéptico músico ante la afirmación del escriba sólo atinó a señalar al escenario y sentenciar: “¿Emocional y conmovedor? No, para eso están estos tipos”. En esos momentos, Tindersticks descargaba toda la intensidad del Tindersticks II en el festival español. Hoy, cinco años después de su último disco, el excelente Waiting for the Moon, los liderados por Stuart Staples regresan con su chamber pop preciosista, para demostrarnos que el terreno de la melancolía es suyo por derecho propio.

Tindersticks “The Other Side of the World”
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/tindersticks%20-%20the%20other%20side%20of%20the%20world.mp3]

Stephen Malkmus & The Jicks Real Emotional Trash

Un tour de force, lisérgico y contundentemente guitarrero es lo que nos ofrece Malkmus en su cuarta entrega en solitario. Si ya desde los días de Pavement, banda con la que redefinió el sonido de los noventas, mostraba una facilidad para hacer convivir efectivamente melodía y distorsión, una parte de esta nueva placa (en el otro lado, se deja llevar por el delirio del guitar hero y entrega extensos registros que no desentonan ni te sumen en el aburrimiento) es la prueba palpable que cuando Stephen lo desea, hace la canción de pop veraniega de dos minutos que jamás logrará componer Damon Albarn.

Stephen Malkmus & The Jicks «Gardenia»
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/stephen%20malkmus%20and%20the%20jicks%20-%20gardenia.mp3]

Sr. Chinarro Ronroneando

Nunca se las pone fácil a sus seguidores el Sr. Antonio Luque. Lo acusan de haberse reblandecido, de adoptar sin pudor el formato de canción de FM, que el tono aflamencado no le viene bien a su música, etc. Lo cierto es que desde los días oscuros de El Porqué de Mis Peinados, la propuesta del músico sevillano no puede pasar inadvertida. Sugerencia e irreverencia de la mano que ya en El Fuego Amigo apostaban por la desnuda sencillez en las melodías y los arreglos. Su última entrega en estudio profundiza dicho camino.

Sr. Chinarro «El Alfabeto Morse»
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/sr%20chinarro%20-%20el%20alfabeto%20morse.mp3]

Travolta Manual de Redención

No nos hicieron esperar demasiado y eso se agradece (aprende Geoff Barrow). Luego de su terapéutico El Efecto Amor, el prolífico Joaquín Pascual regresa con una nueva colección de melodías rebosantes, arreglos pulidos y voces ensoñadoras. Pop bucólico y detallista que no nos hace extrañar a los mejores momentos de La Buena Vida. Cuestión a resaltar, en esta placa se le ha dado mayor protagonismo a la encantadora Ana Galletero, razón de fuerza para seguir luchando la entrevista.

Travolta «Cosas Grandes y Pequeñas»
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/travolta%20-%20cosas%20grandes%20y%20pequenas.mp3]

Atlas Sound Let The Blind Lead Those Who Can See But Cannot Feel

Marea de guitarras, pedaleras a diestra y siniestra, infinitos remolinos de electricidad es lo que define al proyecto solista de Bradford Cox, cantante de Deerhunter. Desolador y líricamente atormentado, Cox prácticamente cubre todo el espectro sonoro de efectos y disonancias. Sin embargo, hay momentos en que deja filtrar la luz y, cuando esto se da, lo que encontramos son bellas canciones que bien podrían prescindir de adornos innecesarios.

Atlas Sound «Quarantined»
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/atlas%20sound%20-%20quarantined.mp3]

Huevos a la ranchera

El irreverente y desfachatado Albert Pla perpetra un ¿sentido? homenaje al charro de charros, el veterano Vicente Fernández. Aunque en ocasiones la propuesta del autor del Supone Fonollosa peca de arty y pretenciosa, en esta oportunidad su perfomance da en el clavo. Si dicen que después de ver el video hasta Gianmarco se ha animado y piensa convocar al artista catalán a uno de esos conciertos pro damnificados de los que es promotor. Cocker

Nuestro Elvis

Elvis Perkins

Seré breve: Ash Wednesday, el debut discográfico de Elvis Perkins es uno de los mejores discos del 2007. Dejemos a un lado la leyenda de muertes trágicas que rodean a este talentoso trovador norteamericano, el álbum de Perkins sobresale por una simple y sencilla razón (que debería, idealmente, ser el sustento de cualquier proyecto musical): las doce canciones que lo componen son, ni más menos, estupendas joyas del mejor folk pop que se ha editado en lo que va de este siglo. Luminoso y cálido, en especial en la primera parte del disco, espectral y nocturno hacia el final, escuchar el disco de Elvis supone recordar el susurro sentido de Nick Drake, con unos delicados arreglos orquestales que nos remiten al inmenso Bryter Layter; podemos sentir además el influjo de lo mejor del catálogo Lennon-McCartney, en especial en las juguetonas “May Day!” y “Emile’s Vietnam in the Sky”.

De la desnudez acústica a los arreglos propios del pop barroco, Elvis despliega una lírica plagada de imágenes que no caen en el facilismo sentimental y sensiblero; lo suyo no es la exposición de la tragedia familiar reciente, es el registro sugerente de un autor que retoma lo mejor de la riquísima tradición folk norteamericana y la hace suya notablemente. Esperemos que este lamento conmovedor no se apague, pues, disculpen la necrológica comparación, cuando escucho Ash Wednesday no puedo evitar pensar en Jeff Buckley y Elliott Smith, dos luces que se extinguieron tempranamente y con quienes Perkins comparte influencias artísticas. Favor de melómano: Elvis, sigue vivo. Cocker


Elvis Perkins en el show de Letterman, “While You Were Sleeping”

Caminito del cielo

Hace muchos años leí en la magnífica Revolver un artículo que trataba de explicar la magia y el encanto del sonido de una banda a partir de su lugar de origen. Según la desaparecida revista argentina, Pavement producía las mejores canciones del mundo porque provenía de un pueblo hermoso y apacible. De hecho, el texto no hablaba para nada de la música del conjunto californiano y más bien se ocupaba de describir detalladamente las peculiaridades de Stockton, generando una doble sensación en el lector: no me puedo morir sin conocer este pueblo, y desde este día Pavement es mi banda favorita. Partiendo de esta premisa, pienso que la mejor banda pop del Perú debería provenir de Cajamarca o Concepción, jamás de Lima.

Siguiendo con el pretexto, me imagino que Tucumán debe ser una de las provincias más hermosas de Argentina, un lugar encandilante y acogedor; el tiempo debe transcurrir sin prisa por sus extensas pampas. Casi como la música de Diosque. Juan Román Diosque es un artesano tucumano de la guitarra y el sampler, un enemigo de los solos virtuosos y el maquillaje excesivo de la sobreproducción. Su primer disco oficial, I Can Ción (previamente produjo dos discos de distribución independiente, El Arte de Descomponer y Sonido Roto), es un ejercicio de sutileza y condensación: un universo sónico que apela a la sugerencia y que cuando te atrapa ya terminó: ¿la canción perfecta debería durar tres minutos? Diosque nos la ofrece en poco más de un minuto. Homo ludens provinciano, se complace en retorcer y deformar la palabra y los acordes, y no ha tenido mejor cómplice para este proyecto que Daniel Melero (Juan Román es batero y guitarrista de la banda del inacabable artista argentino), quien funge de director artístico y productor del disco. Intimo, delicado y hermoso como Rocío (quizá el mejor disco de la década pasada), lo de Diosque es una sincera apuesta por la canción desnuda, simple y cálida, esa que no escuchas en la radio, esa que quizá solo está en el interior: no estaría demás darse una vuelta por Tucumán.


Diosque «Federico García Calor»

Rufus Wainwright en los tacos de Judy Garland

Si la manifestación genuina del amor, según los griegos, era únicamente la que se producía entre dos hombres, ¿podemos atrevernos a postular que la canción perfecta, la fuente eterna acariciada por los melómanos debe ser buscada en los cancioneros de los músicos gay? No sin ruborizarme, advierto que mi reproductor de música está plagado de plumas y lentejuelas: Antony and the Johnsons por aquí, The Hidden Cameras por allá, sólo por citar un par de ejemplos. Pero si queremos hablar de una figura que encarne la idealidad pop y homosexual en la actualidad tenemos que mencionar a Rufus Wainwright.

El divo canadiense reprodujo en su totalidad hace un año el concierto que la superstar Judy Garland (precursora de las Harvey, Apple y similares) brindó el 21 de abril de 1961 en el Carnegie Hall, famoso recital que se editó con el nombre de Judy at Carnegie Hall. Rufus siempre había evidenciado su admiración por la malograda (léase literalmente el término) Dorothy de El Mago de Oz, haciendo suyas canciones del repertorio de Garland. Sin embargo, en esta ocasión, Wainwright escenificó su espectáculo basándose únicamente en las canciones de ésta. Acompañado de una orquesta de 36 músicos, la Rufus demostró que es uno de los mejores performers de la escena pop. Atrevido y provocador, el talentoso pianista y cantautor repasó como todo un dandy/ femme fatale el legendario concierto de los sesenta. Detalles significativos fueron los aportes de la hija de Garland, Lorna Luft, con quien hizo dúo en “After You’ve Gone”, y de parte del clan Wainwright, el concurso de su hermana Martha en “Stormy Weather” y la participación al piano de su madre, la leyenda folk Kate McGarrigle, en los clásicos «Over the Rainbow» y «Every Time We Say Goodbye». El CD que registra esta presentación, célebre ya por derecho propio, se pondrá a la venta en setiembre próximo.

Indudablemente, ha llegado el momento de Rufus, quien además lanzó hace algunas semanas Release the Stars, placa que subraya el lado más barroco y teatral de su música, a medio camino entre Leonard Cohen y Burt Bacharach. A esto se suma su incursión en la ópera, pues se encuentra trabajando para el Metropolitan Opera de Nueva York una pieza que ha titulado Prima Donna. Parece ser que ahora Broadway es, finalmente, el campo de juegos del Sr. Wainwright.