Smashing Pumpkins en Lima

Escribe: Oscar García

El día de ayer The Billy Corgans (alias The Smashing Pumpkins) ofreció un concierto intenso que superó largamente mis expectativas –que eran pocas, la verdad–. Lo dije en otra oportunidad, nunca fui un gran fan de la banda. Suficiente es decir que no me sé el orden de la lista de canciones de ningún disco suyo. Eso ya me pinta de cuerpo entero. Pero en mis lejanas épocas de adolescente, su música estaba en el ambiente. En reuniones de amigos, en la MTV, en Miraflores y Doble 9. Así que al concierto fui con un conocimiento básico y sin esperar mucho, y la verdad es que recibí un montón.

Entiendo que algunos fans hayan echado de menos varios temas clásicos. Al respecto me parece encontrar una curiosa dicotomía. Algunos no fueron porque consideran que el grupo encaja en la categoría de «banda del ayer». Pues varios de los que sí fueron más bien se quejan de que Corgan y compañía no se portaran en San Marcos como otro acto más del ayer, evitando tocar varios hits y presentando canciones que no se enmarcan dentro de su periodo clásico, además de varias nuevas. Cuestión de gustos. A mí me parece lo más obvio que una banda que aún edita discos de material original se niegue a mandarse con un concierto de grandes éxitos.

No extrañé «1979» porque esa canción nunca me gustó. Pero me divertí a morir con «Zero» (la que más gente saltó por mi zona), «Ava Adore» y «Cherub Rock». Otro highlight fue «Heavy Metal Machine», que terminó con un larguísimo set entre space rock y noise que alucinó mis sentidos y maltrató mis oídos, que hasta ahorita no se recuperan. La tocada presentó varios jams que mostraron la solvencia de sus músicos actuales. Nicole Fiorentino, excelente en el bajo, se convirtió en el soporte escénico indispensable para que los dos guitarristas se abandonen en varias oportunidades a la locura de hacer solos a dos guitarras, sin que el ambiente caiga. Menudo logro. Pero el músico que la rompió fue el baterista Mike, de 20 años, reemplazo del llorado Jimmy Chamberlin, que fue un espectáculo por sí solo. Su ejemplar ejecución pagaba solito el 15 por ciento de la entrada. Pequeño genio que ya debería tener su propia banda en lugar de estar tocando entre tanto tío.

La tocada fue intensa, como dije. Varios segmentos sonaron con el volumen y la pesadez de una banda de metal, e incluso canciones lindas como «Tonight Tonight» se revistieron de un tono distorsionado ante la comprensible ausencia de una orquesta (mucha gente recién reconoció la canción tras la introducción, cuando las dos guitarras abandonan el acorde para hacer ese arpegio tan característico). Y ya que estamos en la gente, por mi zona (Campo A), ésta respondió con la frialdad habitual, pero al menos con respeto. Respeto que no tuvieron con Stereophonics, a los que que apenas aplaudieron en su salida al escenario. Espectáculo lamentable no por la banda, que hizo un show decente, sino por un público que les deparó una frialdad, ya no de témpano, si no de espacio exterior. Por mi zona la gente ESCUCHÓ a Smashing Pumpkins, situación poco frecuente en un público como el limeño que tiene déficit de atención. Si contamos que encima aplaudieron estas nuevas canciones, quizá por ahí podamos entender que Corgan considere que el de anoche fue un show épico. Lo fue, sí, pero por el lado de la banda, no por el público.

Lo bueno es que los limeños cantaron. Eso es nuevo. En la parte a capella de «Bullet with Butterfly Wings», el estadio semivacío se portó a la altura… y, encima, afinados. Lo mismo en «Disarm», que el pelado interpretó valiéndose de una pista karaoke que provocó algunas risas. Sobre las capacidades de showman de Corgan, éste se mandó un divertido speech contra el tráfico limeño y se las arregló para no incomodar al respetable cuando hizo el ademán de querer limpiarse el culo con la camiseta peruana que le arrojaron. En resumen, un excelente show en un festival que falló en llevar público y que dudo mucho tenga una tercera edición en vista del creciente desinterés que vienen mostrando los peruanos por los conciertos masivos de rock. Dicen que Tokio Hotel solo metió a 8 mil personas ese mismo día, en otro lugar de Lima. Y yo que pensaba que eso iba a ser un exitazo de público a lo Jonas Brothers o The Killers. Estamos perdidos.

¿Con qué Beatle quiere su café?

Parafraseando a un clásico sticker de combi, la multinacional Starbucks parece decirle a la otrora poderosa industria discográfica «tu debacle es mi progreso». Así se entendió luego que se supiera que el ex beatle Paul McCartney, en rápida operación de transfuguismo, dejaba su acogedora casa Capitol para fichar por un pequeño sello promovido por la gigante del café. Este 5 de junio se realizará, en 10 mil locales Starbucks del mundo, el lanzamiento oficial de Memory Almost Full, cuyo video de promoción «Dance Tonight» se estrenó primero en YouTube (es más, un fanático peruano ya se aprendió la canción y da una clase de cómo tocarla en guitarra). Según Starbucks, ese día las tiendas colocarán el sucesor de su elogiado Chaos and Creation in the Backyard durante todo el día, como una suerte de música de fondo o «muzak». Aunque la nota de prensa no lo especifica, suponemos que no se vale entrar al local sólo para escuchar el disco (paguen su café, angurrientos). Y la celebración también llegará a Perú. Es decir que cualquier establecimiento Starbucks del país podrá ser parte de este fenómeno. Se espera que al final del día sean 6 millones de personas las que hayan disfrutado del disco.

Paul McCartney «Dance Tonight»

Robin Guthrie en Lima

El primer CD que compré en mi vida fue uno de los Cocteau Twins. Se lo compré a un amigo de la universidad, a un precio que maltrataba mi risible presupuesto mensual para cigarros, pero fue un acto que entonces juzgué necesario. Y aunque todavía faltaban cinco años para que pudiese comprar un aparato donde reproducir el bendito disco, lo cierto es que mi devoción por los Twins simplemente se fue esfumando con el paso del tiempo. Así pasa. Esta semana, la noticia de la llegada de Robin Guthrie a Lima ha revivido la pasión que alguna vez sentí por los Gemelos Cocteau, haciéndome desempolvar cassettes y darle vueltas a ese entrañable CD. Este 6 de junio, Robin Guthrie se presentará en el Teatro Julieta de Miraflores, gracias a la gente de Automatic Entertainment y aunque lo ideal hubiese sido verlo junto a Simon Raymonde y Liz Fraser (los otros vértices creativos de Cocteau Twins) estoy seguro que no me voy a arrepentir de ir. El guitarrista que, según propia confesión, desarrolló su original forma de tocar la guitarra por culpa del punk («nunca aprendí a tocarla, porque en esos años lo natural era que nadie quisiera aprender nada») presentará un espectáculo denominado Lumiere, que no es sino la sonorización en vivo de un filme animado. Ahí estaremos. A ver si consigo que el disco más preciado de mi colección sea firmado por Guthrie. Valor sentimental, que le dicen.

Denigra a la Migra

¿No es irónico que una de las bravatas más severas sobre la segregación hacia los mexicanos en EE.UU. provenga de un par de músicos de apellido White? «Oigan, gringos, ¿no tienen nada mejor que hacer? ¿Por qué no se expulsan a sí mismos? Ustedes también son inmigrantes», es la línea estelar del nuevo single de los White Stripes, «Icky Thump», que ya se puede apreciar en YouTube. Una canción un poco extraña, la verdad -no tiene coro e incluye un solo electrónico. Además ¿a quién se le puede ocurrir que esa reacondicionada Meg White puede pasar como mexicana?-. Pero bueno, dejando la política de lado, la canción promete un retorno a la dureza de sus primeros discos luego del impensable romance que sostuviera el guitarrista Jack White con un instrumento tan canónicamente rockero como la marimba. Así que, quienes denostaron de su (incomprendido) Get Behind Me Satan, sin duda estarán de plácemes. El disco, que saldrá a la venta este 15 de junio, es el más ambicioso que han grabado a la fecha (para sus estándares). Es decir, se han demorado tres semanas en grabarlo, una más que lo habitual. Para los impacientes acá va el video de «Icky Thump». Ahora Meg, ¿qué marca de shampoo estás usando?

The White Stripes «Icky Thump»