A Papá Noel con cariño

Hola Guigsy:

En una nueva muestra de la frescura que me caracteriza (algunos le dicen conchudez) te propongo escribir una crónica del concierto de Oasis en Lima. Yo no me atrevería a hacerla, porque siendo sinceros, yo dejé de creer en Noel para el tercer disco: fue retirado del lugar que ocupaba en mi altar british junto a Damon y Jarvis. Recién me recuperaron con la psicodelia de Dig Out Your Soul (aunque calentando motores para el concierto del jueves me di cuenta que para Don’t Believe the Truth el maestro ya había regresado por sus fueros) y por eso pagué el capricho de la reventa. Seguro que tú también disfrutaste la tocada de los Gallagher. A mí me pareció de puta madre: Noel es el puto amo. Dio gusto ver a la generación que vivió su adolescencia con el Definitely Maybe o (What’s the Story) Morning Glory (snif, o sea la mía) gozar con este súper grupo en casa. Porque uno escuchaba a Oasis o Nirvana cuando tenía 14 o 15 años (dichosos los monjes que lactaron Autechre o Stockhausen desde la cuna), uno se vacilaba, chupaba y vivía con esa banda sonora de fondo. Como te habrás dado cuenta,  el concierto de los ingleses fue mucho más que un ejercicio de nostalgia para mí. Quedé sin voz. Cuando la distorsión de «I am the Walrus» aún no se disipaba no lo podía creer: había cantado (disculpa que lo considere el hito de la noche, pero es una cuestión personal) y saltado «Supersonic» en el Nacional. Vuelvo a creer en Oasis…

Bambino Pons

Hola Bambino:

Yo también quedé afonicazo durante varios días tras tremendo concierto. Todo estuvo de la putísima madre: el sonido, la forma en que tocaron, el repertorio (salvo la omisión ya anunciada de la canción que todos queríamos cantar) y hasta las frases inentendibles de Noel, en su inglés tan peculiar y lumpenesco. Cuando sonaban tan contundentes y psicodélicos (los temas de los últimos cuatro discos sonaron mejor ensamblados que los clásicos de siempre, me pareció) me di cuenta por vez primera de la gran diferencia entre los que han inventado toda historia y los wannabes de nuestros países. ¡Oasis rockeaba! y en una vena muy distinta a la de, por ejemplo, los New York Dolls, que también dieron una clase de lo que es este género tan vilipendiado. Lo de los Gallagher y compañía era la quintaesencia del rock británico, acuñado como tal por Beatles, Kinks y Stones, entre otras madres del cordero: una suma de influencias de lo más diversas que fluyen con naturalidad. En el caso de Oasis, eran de la putísima madre los climas que con las guitarras les daban a esas canciones tan perfectas. Una lección para todos… Y ni hablar de las visuales. ¡Lo de Soda Stereo quedó como un pan chapla envuelto para encomienda! Las imágenes surrealistas, precisas. ¡Fue la cagadita! Hemos sido afortunados de poder verlos y ojalá que alguna vez regresen…

Guigsy

9 opiniones en “A Papá Noel con cariño”

  1. Ha sido el mejor concierto que he visto en Lima hasta ahorita. Sencillamente extraordinario. Yo nunca vi a tanta gente saltando y cantando a garganta pelada en ninguno de los megaconciertos que ha habido. Fue el descontrol y la locura. Coincido con Guigsy: yo vi a la gente más empilada en el de Oasis que en el de Soda, el otro lleno total del Nacional.

    El público se portó de la puta madre en todo momento y creo que la banda en respuesta a ello hizo lo mismo. Sonaron de la conchasumadre. Y fue emocionante ver como los apáticos hermanos elogiaban de modo inusual a la concurrencia. Esa actitud de Liam de bajarse, saludar al público. Ni en mis mayores delirios. Y la verdad que no extrañé para nada ninguna canción porque ya sabía de antemano cuáles iban a tocar. Han repetido el set en toda la gira sin variantes, pero no mucha gente supo de ese dato así que entiendo a la gente a la que pudo afectar eso. No fue mi caso.

    Para el recuerdo me quedo con «Slide Away», que nunca en mi puta vida se me ocurrió que la iba a escuchar en vivo y por parte de la propia banda. Igual con «Morning Glory», otra que fue saltada sin descanso junto con «Rock ‘n’ Roll Star» y la cantadísima «Supersonic».

    De las baladas ya se ha escrito mucho. «Wonderwall» queda mejor cuando la tocan más rápido como ese día. El arreglo acústico de «Don’t Look Back in Anger» cumplió con su cometido, que las 45,000 personas cantaran al unísono. Desde afuera del Estadio debe haberse escuchado loquísimo.

    Igual con «Cigarettes & Alcohol». Qué chucha si ese riff es de Bolan, carajo, la melodía no se parece y la gente la verdad que perdió la cabeza durante tres minutos. Ese riff parece hecho para ser saltado en un estadio más que bailado. Imagino que desde la parte de atrás debe haber sido un espectáculo increíble de ver.

    Otros highlights: la version en vivo de «To Be Where There’s Life», psicodelicaza. ¡Qué bruto! Me hizo sentir como si hubiera lanzado y apenas tenía una chela. Algo parecido me pasó con «Falling Down».

    Grandes sorpresas: «Songbird», un tema del Heathen Chemistry que siempre me pareció menor hasta que la versión en vivo me cerró la boca. Bacán el organito. Hasta «Champagne Supernova», que nunca fue una de mis favoritas, casi me hace moquear. Hubiera sido increíble verlos en la gira de Don’t Believe The Truth, hace tres años. Ese disco por ratos me parece mejor que What’s The Story (Morning Glory). Y el cierre con «I’m The Walrus»… ya para que sigo escribiendo. Creo que la idea se entendió.

    Saliendo del concierto, luego de agradecer a Papá Lindo por estar vivo y haber podido disfrutarlo, me acordé la frase de Jack Black en «Escuela del Rock» sobre que un gran concierto de rock puede cambiarte la vida. Recién entonces entendí que aquello era completamente cierto.

  2. Totalmente de acuerdo con Óscar. Solo me llama la atención (aunque parece que se debe a la excitación del recuerdo) que haya obviado la mención a la adrenalinica «The Shock of the Lightning» y esa confesión tan impropia de un fan de Oasis como él: ¿solo una chela?
    Esa si no te la creo. Pareces hincha del United.

  3. Nada mas que agregar a lo ya apuntado mas arriba: excelente concierto. Soy de la generación de Bambino; el jueves me sentí como el chico de 16 que era yo hace 10 años y que era fan de los Gallagher. Temas como «Don’t Look Back In Anger», «Morning Glory», «Rock N Roll Star» y, sobre todo, «Champagne Supernova» (mi favorita) los he gritado mas de lo que nunca pensé. De frente a mis highlights del 2009.

  4. Aclaración 1: el segundo disco, lamentablemente, no lo disfruté en edad primaveral. La etapa de las cervezas y los cigarros adolescentes fue la del Definitely Maybe. Si el primero o el segundo es mejor, prefiero no entrar en esa discusión: da resaca ese tipo de polémicas.

    Aclaración 2: «The Importance of Being Idle» le disputa palmo a palmo a «The Shock…» el trono de la mejor canción compuesta en la ultima década por los Gallagher.

  5. Uhmmmm:

    Discrepo … la mejor canción de Oasis en esta década, para mí, es «Falling Down» … la realización de los sueños húmedos de Noel y (quizá) el Grial que ha estado buscando todo este tiempo. Tremendo tema y, por cierto, el Intro de un excelente anime

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *