Soñé ser crítico de rock

Cuando Zappa dijo que el periodismo de rock era gente que no sabía escribir sobre gente que no sabía hablar para gente que no sabía leer, era obvio que no sabía de 69. Y eso es un hecho irrefutable.

Sofismas aparte, lo cierto es que 69 es gente que no sabe tocar música sobre gente que no sabe aceptar una crítica para gente que no sabe cuándo saldrá el próximo número.

Para acabar con tal trío vicioso, hemos decidido aprender a tocar un instrumento, ser más sutiles con la maleta y ponernos una fecha de salida.

No tan rápido, junior.

69 necesita más colaboradores. 69 te necesita a ti.

A ti, que nunca serás estrella de rock, pero que sí podrías convertirte en un/a superstar del periodismo musical.

Esta es tu oportunidad. Escríbenos a revista69@gmail.com y sorpréndenos. No con currículums, que no nos molestaremos en leer, sino con tu prosa exquisita y tu singular visión (y audición) del mundo.

Cazafortunas, vegetarianos y presidentes de clubs de fans, abstenerse.

Babasónicos “Camarín”

Los 5 mejores videos musicales en skateboard

A propósito del nuevo video de Goldfrapp (calientito en más de un sentido), se nos ocurrió elaborar una lista de los mejores videos musicales inspirados en los surfers de la calle. Dedicado a quienes apenas podemos mantener el equilibrio sobre nuestros pies.

1. Air “All I Need” (1998)
El precioso video estilo documental de Mike Mills, un himno al amor joven y el sol de California.

2. Goldfrapp “Caravan Girl” (2008)
La verdadera liberación femenina empieza subiéndose a un skateboard y termina bailando sola a la orilla del mar. Y si es en shortcito, mejor.

3. Panda Bear “Comfy in Nautica” (2007)
Igual de nostálgico y luminoso que “Caravan Girl”, pero con una curiosa diferencia: que empieza exactamente donde termina el de Goldfrapp, en el mar.

4. Sonic Youth “100%” (1992)
Uno de los primeros videos musicales de Spike Jonze (quien precisamente se inició filmando escenas de skate), con la participación de un jovencísimo Jason Lee (el de My Name is Earl), en ese entonces un skater profesional.

5. The Knife “Heartbeats” (2002)
Chibolitos en skate libres como un ave y flacos como un pajarito.

Groovy, che!

Que el argentino Gabriel Boccazzi haya nacido cuarenta años tarde no fue ningún obstáculo para que viajara a la ex Swinging London y plasmara su desmedido amor por el rock británico de los sesenta (y en especial de los Kinks) en The Draytones, una banda de impronta psychobeat que acaba de lanzar su primer álbum, Up in My Head (editado apropiadamente por un sello llamado 1965). Un viaje fantástico por el túnel del tiempo, y de paso una irónica devolución de la visita a la invasión británica. Sí, a esa otra también.

The Draytones “Summer’s Arrived”

Rapear puede ser dañino para la salud

Ha nacido un nuevo estilo musical: el histericore. Su creador: Jesus Was A Black Jew Productions. Su estrella: Soulja Girl.

O al menos eso era lo que pensaba hasta que me enteré de la historia de la canción que sigue. Resulta que una morena se subió a un tren subterráneo en Estados Unidos y se puso a cantar un tema de Soulja Boy, uno de los raperos más famosos del momento, pero no para pedir que la apoyen en ese sentido sino simplemente porque le daba la gana. Lo hacía a voz en cuello, mientras se dirigía a una dulce ancianita a la que no le quedó más remedio que soportar aterrorizada la maniática interpretación de la autodenominada Soulja Girl. Hasta que llegó el momento en que alguien le pidió que se calmara. Pero la rapera, ay, siguió rapeando. Y mientras más le pedían que se calmara, más gritaba, hasta un punto en que se rayó por completo. Todo mientras alguien filmaba el escándalo, que luego sería pasto de noticieros y delicia de quienes disfrutan viendo el lado salvaje de la vida por YouTube.

Fue así que un ingenioso DJ que se hace llamar Jesus Was a Black Jew (sabías, no?) Productions sampleó, no la parte en la que Soulja Girl rapea, sino en la que se vuelve histérica, especialmente cuando repite una y otra vez “I’m pressing charges” (“Voy a presentar cargos”: sí, la loquita amenaza con poner a la ley en contra de sus víctimas!). Y es que la cadencia con que Soulja Girl da rienda suelta a su ira es la definición misma del rapeo. Ira que es aprovechada por lo demás para llevar genialmente el tema por los predios del gangsta rap. En comparación, 2Pac es un bebé de teta.

I know you’ve got feelings but you’re sexy too

Candidata desde ya a portada hot del año, I Know You’re Married But I Have Feelings Too sale a demostrar que Martha Wainwright es algo más que la hermana de Rufus. Mientras le damos vueltas al asunto, y ya que este post es básicamente sobre album covers, sometemos a su consideración una de las dos versiones (la otra es la de “Love is a Stranger” de Eurythmics) que Martita incluye en éste su segundo disco.

Martha Wainwright “See Emily Play” (original de Pink Floyd)

La tecnología pasa, el sentimiento queda

Algunas cosas tienen precio. Para todo lo demás, existe el valor sentimental. Pero también, como en el caso de esos cassettes recopilatorios que antes se regalaba a la enamorada, el valor histórico, y el valor musical. Tanto valor debe explicar que en pleno reinado del iPod y el celular con mp3, la cultura del mixtape siga girando, sea a través de la práctica virtual en sitios como Muxtape, o de su nostálgica rememoración en blogs como Cassette from My Ex, una encantadora página dedicada a recoger diferentes anécdotas relacionadas con aquellas económicas pero expresivas demostraciones musicales de afecto (las cuales, por si fuera poco, son presentadas, para mayor ilustración y gloria, en formato de mp3).

Una de las historias más entretenidas e inspiradoras que allí se cuentan es la de Claudia Gonson (pianista, baterista, vocalista de apoyo y manager de The Magnetic Fields, quizás el más conocido de los proyectos del prolífico Stephin Merritt), la cual nos tomamos la libertad de traducir en su breve totalidad para ustedes:

John fue mi enamorado de los 15 a los 19 más o menos, es decir todo el tiempo que estuve en la secundaria. Estos son por supuesto los años en que la música deja una huella apasionada e indeleble en tu ser. Es difícil para mí comentar estas canciones (o algunas de ellas, por lo menos) sin que me vengan las ganas de gritar “oh dios mío, esta es la canción más fabulosa DE TODOS LOS TIEMPOS!!”

Que es por lo cual estoy tan agradecida con John. Conocí a John en el verano de 1983. Yo había cumplido 15 años. Unos días después le presenté a Stephin, mi compañero de banda y mejor amigo. Ambos eran mayores que yo, y musicalmente precoces. Yo era una chiquilla inocente que sólo había escuchado de los Beatles. El día que se conocieron, inmediatamente se pusieron a discutir acerca de cuál era el mejor álbum solista de Lindsay Buckingham. Tuve miedo de que se odiaran, pero resulta que así es como algunos chicos demuestran qué tan bien se caen.

La conversación se desvió luego a Yoko Ono, y así siguió por meses, años… ¿Quién tenía el nuevo single de Flying Nun, o Rough Trade, o Cherry Red? ¿Quién tenía el más reciente proyecto de David Roback de The Rain Parade? (ver el track “Clay Allison” abajo. Luego se cambiaron de nombre a Opal, y finalmente terminaron convirtiéndose en Mazzy Star). Conseguimos identificaciones falsas en Times Square, y fuimos a ver en vivo a nuestras bandas favoritas, incluyendo a The Bangles, Game Theory, The Chills y The Three O’Clock.

Era obvio para mí que necesitaba lecciones: “¿cuál es la diferencia entre The Rain Parade, The Raincoats y Rainy Day?” Recibí más información en un mes de estos dos hombres que la que pude haber conseguido por mi cuenta en años. John se compraba los tres primeros discos de los Bee Gees y me hacía un mixtape de de las mejores canciones. Creo que todo lo que descubrí para él durante los años que estuvimos juntos fueron The Smiths y REM.

Como sea, estoy agradecida más allá de las palabras a John y sus recopilatorios (y a Stephin también por supuesto). Ciertamente yo no sería la persona que hoy día soy si no hubiera tenido esta poco ortodoxa educación musical. Probablemente ahorita trabajaría en un banco o algo así.

John me enseñó también cómo escuchar la producción. Él me sentó en la cama un día y puso “Sugar Sugar” de los Archies. “Escucha la primera estrofa”, me dijo, “¿Qué instrumentos escuchas? ¿Escuchas cómo la pandereta aparece en la segunda estrofa? Esa pandereta en la segunda estrofa es la primera regla de una producción clásica de bubblegum!”

Como muchos artistas del mixtape, John se esforzaba mucho en sincronizar cada canción de manera que no quedara espacio en blanco al final de la cinta. Él también comenzó y finalizó el lado A de esta cinta en particular con una canción con la voz de Big Ben (The Chills y Cheap Trick).

Tantas de estas canciones tienen historias y recuerdos asociados con ellas, que podría escribir una historia para cada una (de hecho, John me envió un maravilloso email en el que hizo precisamente eso). Y aunque no quiero sonar como esa persona… pero qué diablos: algunas de estas canciones son las MEJORES CANCIONES DEL MUNDO. DE TODOS, TODOS LOS TIEMPOS.

Those Dancing Days “Run Run”

Si hubieran nacido aquí, probablemente estarían en la primera fila de algún inocuo programa de concursos, o concursando en algún Miss Teen (con su video de escándalo más), o haciendo el casting para una nueva versión de Carmín. Pero las cinco chicas que conforman Those Dancing Days nacieron en Suecia, lo que obviamente quiere decir que (como 69) su ADN es pop y su DNI es indie.

El año pasado llamaron la atención con una movediza canción titulada como el grupo, que de la mano de un órgano Hammond, supuestamente practica una versión siglo 21 del Northern Soul. Digo supuestamente, porque estoy familiarizado con el término (la respuesta británica al soul norteamericano de los sesenta), pero no con la música. Pero para eso están también las jóvenes bandas que rescatan estilos (sobre todo no manoseados) del pasado, para que investigues, aprendas y descubras.

Volviendo a las nenas (dos de ellas todavía en el colegio), su primer disco saldrá todavía hacia fines de este año, a través de la escudería británica Wichita Recordings. Mientras ya puedes ver el video de su nuevo single, “Run Run”. Simpático el efecto de los espejos.

¿Sueñan las impresoras con guitarras eléctricas?

El futuro de la música pertenece a los dinosaurios.

No, no esos dinosaurios.

Hace poco, Radiohead organizó un concurso para remezclar uno de las canciones del In Rainbows. Una broma al parecer del siempre chistoso Thom Yorke, pues el tiempo de vals de “Nude” no se prestaba mucho para la reconversión discotequera. Pero como por cada mosca hay un mosca y medio, a un artista británico se le ocurrió (un poco a destiempo, pues el concurso ya había finalizado), no remezclar, sino recrear.

Es así que James Houston juntó todos los cachivaches tecnológicos que tenía a la mano y valiéndose del inconfudible y chirriante sonido de cada uno de ellos terminó armando una versión del tema que su creador considera imperfecta y fallida (aunque esa era su intención), pero que para mí resulta hilarante y desgarradora a la vez y, si me permiten, 1 giga más adorable que el original.

Este dream team vintage está conformado por una Sinclair ZX Spectrum en las guitarras (rítmica y principal), una impresora de matriz de puntos Epson LX-81 en la batería, una HP Scanjet 3c en el bajo y varios discos duros en las voces y efectos especiales. ¡Tienen que escuchar esa voz! ¡Thom Yorke es en realidad un robot!

Algo hay de extrañamente emocionante en escuchar aparatos descartados por la modernidad interpretar “Nude” con -sí, señores- sentimiento, casi como si lamentaran su obsolescencia. Y si bien creo que estas máquinas tienen mejores razones que el cantante de Radiohead para quejarse, también presiento un futuro estrellato para Sinclair y compañía. Por lo menos la harían linda como banda de covers.

James Houston “Big Ideas (Don’t Get Any)”

La pose del año

A pesar de los años y los números transcurridos, nunca hemos celebrado un aniversario de 69, sea por falta de ganas o de condiciones propicias. De hecho, es más probable que a este paso terminemos celebrando el aniversario de la salida del último número de la revista…

Quizás fue la costumbre de dejar pasar fechas tan memorables la que nos hizo olvidar que este blog, que de alguna manera apareció para rellenar el interminable tiempo muerto entre edición y edición de 69, cumplió ayer un año (equivalente a 182 posts, 922 comentarios y aproximadamente 144 mil visitantes).

Pero esta vez será diferente. Declaramos a partir de este momento la Semana del Aniversario del Blog de 69. Aún no sé bien cómo festejaremos tan modesto acontecimiento, pero algo se me ocurrirá. Estén atentos. ¡O huyan!