Tindersticks // Falling Down A Mountain

It’s the wine that makes me sad / not the good times that I’ve had

Todo inicia con un teléfono celular, una trompeta y dos voces que se abren paso desde la oscuridad. Una improvisación. El grupo de Nottingham pasea errante por las calles de Praga, se refugia mientras dura la tempestad en alguna buhardilla parisina y luego abre algunas botellas de tinto en una bodega de Bruselas. Cigarrillos a discreción. Así llegamos al octavo disco de Tindersticks.

Menos cuerdas presiden la ceremonia. Parece que el sonido de la banda resiente cada vez menos de los arreglos y las orquestaciones de los primeros discos. Staples ha demostrado que puede evocar, caer y levantarse sin el apoyo de su antiguo camarada Dickon Hinchliffe. Las letanías y los salmos de desarraigo están presentes, las incursiones en el soul, los momentos de luz y jugueteo también se permiten en el réquiem doloroso: Tindersticks puede parecer un conjunto perdido en alguna taberna mexicana que se escucha de fondo mientras Tom Waits y Johnny Cash lanzan verdades empapadas de licor barato.

Amapola y absenta. Drake y Walker. Un barítono y una mujer hacen el amor como si fuera un melodrama. Hazlewood se trepa al escenario buscando el azul en la melodía. Staples mira el ocaso y distingue una figura que parece llegar de Portugal. Suena un piano como final.

Tindersticks “Factory Girls”
Del álbum Falling Down a Mountain (2010)
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Loch Lomond «Wax and Wire»

Te pido una foto y me regalas una canción. Una que te obsesiona. Seguramente la has escuchado mientras viajabas de regreso a casa en alguno de tus dos iPods (se entiende que te encanta Apple). Me doy cuenta que te gustan los ukeleles y que también le tienes miedo al vacío. Es un tema lindo el que me has obsequiado: voces orgullosas y flotantes, campanitas y el ruido del bosque. Seguramente cerrabas los ojos en el tren y tarareabas su hermosa melodía. Ahora mientras duermes, chica de Inditex, la armonía es perfecta. Quisiera escabullirme, llegar a ti y registrar el momento. Cuando llegue ese día, Madrid se llenará de luz.

Loch Lomond “Wax and Wire”
Del EP Night Bats(2009)
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Theoretical Girl «The Boy I Left Behind»

Los vinilos de papá eran casi todos franceses. Él la dejaba tocarlos, sacarlos de sus fundas, limpiarlos metódicamente para luego colocarlos en la tornamesa de la sala. Si bien ella escuchaba casi siempre voces femeninas, candorosamente juveniles, provocadoramente festivas, papá siempre terminaba diciendo: “Serge es Dios”. Mientras él reposaba en el sillón y parecía estar en el paraíso, Amy observaba con detenimiento las portadas de los singles y LP’s. Cada vez que lo hacía comprobaba nuevamente que los vestidos encendidos y las mallas multicolores que papá solía comprarle no eran ninguna casualidad. El cerquillo, que también llevaba mamá, la convertía en una chica yeyé.

Un buen día abandonó todo eso. Lo último que recuerda de su padre es observarlo frente a la televisión viendo una y otra vez L’homme qui aimait les femmes, acompañado de un amigo con quien solía divertirse luego charlando sobre antiguas ediciones del Festival de San Remo y de Eurovisión.

Amy nunca dejaría la música y su look de chica Gainsbourg. Intentaba grabar algunas canciones sueltas que había terminado en su habitación. Un día mientras compraba un vinilo de Drake, él la vio. Pasó lo mismo que con Isobel o casi: ella no permitió que la fotografiara. Él no paraba de insistir, hablaba del casting para una película. Amy estuvo a punto de acceder (solo porque él llevaba una polera de The Smiths), pero Stuart pensando que ella no lo entendía, y debido a su apariencia, comenzó a hablarle en francés. Eso bastó para que ella se perdiera corriendo por las calles.

Amy Turnnidge es un éxito en Japón. Ha triunfado en la tierra de los fetiches, de los coleccionistas compulsivos. Un single acústico ha sido el responsable. Los arreglos y las orquestaciones escuchadas en la infancia han hecho lo suyo. Ahora se hace llamar Theoretical Girl y su banda de apoyo es The Equations (pensó en ponerle The Constants, sin embargo revivir el pasado sin ningún tipo de control es algo que todavía no puede manejar). Componer su primer disco ha sido un proceso doloroso. Siente que ha revelado mucho de ella, pero que era necesario: el pop curará sus penas. Antes de reunirse con unos periodistas japoneses, Amy busca el bar del hotel. Pide un apple martini. El primer trago es dulce y ella espera que sea el signo de la noche. Todo cambia cuando el tipo sentado a su lado le susurra: “¿Aún recuerdas la canción que ganó la Euro de 1964?»

Theoretical Girl “The Boy I Left Behind”
Del álbum Divided (2009)
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