Alex Anwandter «¿Cómo Puedes Vivir Contigo Mismo?»

Salir del clóset punk para confesar que mi disco favorito de Los Prisioneros es Corazones. Que prefiero un millón de veces la confesión sentimental de González a sus declaraciones políticamente incorrectas respecto al devenir de un país y su gente: yo no necesito escuchar la voz de una generación en la pista de baile; elijo el puñal y el corazón en la oscuridad del salón.

Javiera Mena probablemente editó el disco más intenso y honesto que se publicó en la última década en esta parte del continente y de paso reafirmó que cantarle al amor no es un acto cursi e inútil, que las programaciones reviven en cualquier punto de la ciudad esa hoguera hermosa, que el hombre sintetizador también puede aspirar a ser un hombre cálido.

Daniel Melero dijo alguna vez que con Los Encargados no apelaron a la electrónica para sonar modernos o por obedecer una consigna estética determinada, lo hicieron por una necesidad histórica, casi ética: el rock en la Argentina de los ochenta se había alejado por completo de los ideales de provocación, riesgo e inquietud que lo deberían animar siempre; el rock se había domesticado y lo único que quedaban eran portadas llenas de pelos. Había que buscar la emoción en otra parte.

Alex Anwandter es un profeta del neón y la nostalgia, de las ciudades perdidas, de los amantes como fetiches y estaciones de ascensión. Un creador que hace a un lado las caretas y acompaña a sus personajes en el tránsito agitado de la educación sentimental. Las imágenes de su último video podrían ser las de un carnaval apasionado y traen el recuerdo de modas pasadas. Después de la celebración y detrás del maquillaje corrido por la faena queda una irremediable sensación de tristeza. Quizá ese sea el retrato de los rebeldes en la antesala del cielo.

Alex Anwandter “¿Cómo Puedes Vivir Contigo Mismo”
Del álbum Rebeldes (2011)

Alex Anwandter // Rebeldes

Si bien Odisea era un proyecto con un concepto centrado en el resentimiento hacia las caóticas ciudades latinas, este se ocupaba también de los fantasmas de un pasado en permanente retorno. Este aspecto cobra primer plano en Rebeldes y de esta manera muestra el lado más humano del universo lírico de Anwandter.

Para esta misión abandona el oscuro lado experimental de su bailable debut y abraza con placer el alegre y despechado pop juvenil propio de la FM. Para comprender mejor el asunto entiéndase a “Cabros” como la antítesis del reciente “Tatuaje”, ambos primeros singles de sus dos discos en solitario; mientras el primero es un introvertido llamado de regreso a la niña amiga de infancia, el segundo resulta ser una agridulce despedida con pincelada gay friendly que rehúye a la polémica y busca más bien la sinceridad.

La mayor virtud de Rebeldes consiste en utilizar la estrategia pop y adaptarla al estilo Anwandter: todos los matices del manual de la clásica canción de amor que se han expuesto desde The Shangri-Las hasta Mecano puestas al servicio de las cada vez más logradas letras del chileno. Queda demostrado nuevamente que la gracia de un disco pop no radica tan solo en provocar el baile y/o el llanto, también se encuentra en poder mantenerse joven eternamente.

Alex Anwandter “Tatuaje”
Del álbum Rebeldes (2011)

Odisea «Nuestra Casa de Violencia»

Un baile eléctrico en plan retro que sirve de pretexto para esperar a quienes prometieron volver. Nuestra pista de baile, aquella ciudad caótica que nos vio crecer y en ocasiones también caer, esta vez nos envuelve entre luces de neón que maquillan el recuerdo de las que fueran nuestras casas favoritas. Es así como a través de cada beat Odisea convierte a la nostalgia en el medio que deja fluir el ritmo.

Odisea “Nuestra Casa de Violencia”
Del álbum Odisea Odiseo (2010)