
Un dúo. Un chico y una chica. Dos discos grabados, el último (Música, Gramática, Gimnasia) de mención obligada en los recuentos de lo mejor del 2010. Milton Mahan y Mariana Montenegro han sabido registrar un catálogo de canciones que remiten a melodías mediterráneas, al shoegazing de mediados de los noventas, al pop de vocación discotequera y arreglos preciosistas. Eclecticismo sonoro que puede hacerte pensar que Los Planetas, Le Mans o La Casa Azul están tocando para ti cada vez que escuchas a la dupla de San Felipe. Habitaciones adolescentes estallando lentamente frente a tus ojos, fotonovelas que alternan el rosa y negro en los balnearios vaporosos de nuestros días son los escenarios ideales para los personajes que recorren apasionadamente el camino trazado por Dënver. Sobre ángeles caídos, recuerdos provincianos, fetiches literarios, música disco y sueños adolescentes hechos canción nos habla Milton en la siguiente entrevista.
Suelen hablar de San Felipe frecuentemente, ¿cómo marcó su ciudad natal su propuesta sonora?
Todo lo que hemos hecho siempre tratamos de impregnarlo en la mayor medida posible de San Felipe y sus alrededores; lo que su imaginario, o al menos el que vinculamos a él, implica. Incluir la geografía, personajes, ciertas mitificaciones, creo que establecer ese lazo hace que las canciones tengan la posibilidad de expandirse en cuanto a lecturas posibles y a la vez volverlas algo más testimonial que únicamente anecdótico.
¿Totoral fue el laboratorio perfecto para experimentar antes de Música, Gramática, Gimnasia?
No lo creo así, para mi MGG fue el laboratorio perfecto, no sé si para algo que venga luego, quizás no nos sale ni una canción más, nunca se sabe. Totoral fue medio dar palos de ciego, con este segundo disco recién pudimos adentrarnos de verdad en una producción que para mí aún sigue siendo demasiado indie. Soy de la idea que uno produce como puede y no como quiere, y tengo mis peros en varios momentos del disco y espero resolverlos en el futuro si es que hacemos más canciones.
En sus letras se suelen reflejar situaciones extremas, centradas generalmente en la adolescencia, ¿uds. ven esta etapa de aprendizaje como una iniciación dolorosa?
Dolorosa, nada. O quizás duele y uno se queja por esa tendencia humana a la miseria, aunque solo después uno con el tiempo vea que no está tan mal, como los personajes de Woody Allen en sus películas. En cuanto a lo de la adolescencia, sí es cierto a veces somos un poco monotemáticos pero es difícil salirse de un concepto, es como esa frase que dice que uno solo filma una sola película en la vida, creo.
Asesinatos ejemplares, tragedias en temporada de veraneo, violencia y desasosiego; ¿una manera de sublimar esas historias es contarlas con un fondo musical que dirige la atención a la pista de baile? ¿Patrick Bateman bailaría sus canciones?
Jajaja, no podría responderte lo último. Creo que tratamos de expresar lo que nos toca, de manera cruda quizás, honesta, superficial, melodramática, yo que sé, creo que es como sale y tratamos de darle la mayor “piel” posible, cosa de que en cierta medida quien lo oiga, o lea, pueda sentirlo como suyo, no sé si funcionará o no, pero por comentarios vemos que mucha gente se compromete bastante con el imaginario lo que nos indica que no vamos tan mal. Creo además que estas “tragedias”, como las llaman no son precisamente trágicas, son experiencias que de una u otra forma se vinculan a esa cosa celestial que tienen los adolescentes de hacer todo, es como los adolescentes que se suicidan que parecieran luego se transforman en una especie de ángeles, en ese sentido Sofía Coppola no lo pudo haber expresado mejor cuando adaptó el relato de Jeffrey Eugenides de Las Vírgenes Suicidas, y mucho otros ya han trabajado en ese nivel, desde José Donoso a Andrés Caicedo, hasta porque no decirlo la misma Biblia.
¿Las redes sociales, las descargas gratuitas, la comunidad virtual, en suma el contexto actual favorece a las bandas o distorsionan la oferta musical generando la acumulación de gigas de música desechable?
Creo que un poco de ambas, pero es misión de los que oímos discos tener la capacidad de darle valor.
Han sabido explotar de la mejor manera el aspecto visual, elaborando clips como “Lo que Quieras”, que se pueden considerar independientemente de la canción, incluso se podría hablar de la perfecta road movie latinoamericana. ¿Cuánto complementan los videos la propuesta de Dënver?
Ha sido divertido lo que ha sucedido con los videos, el de «Lo que Quieras» lo dirigí junto a Bernardo Quesney tras no llegar a un acuerdo con otro realizador y el resultado fue tan favorable tanto en que lo pasamos increíble haciéndolo como luego con las críticas, que hemos continuado por esa senda. Creo que el videoclip siempre es una lectura que hace el realizador de un tema, una especie de conceptualización de este, entonces es fantástico para nosotros poder seguir desarrollando las temáticas de las canciones porque nosotros no hacemos una interpretación de este, en cierta medida, si no más bien trabajamos de la base empírica de haber compuesto el tema en todos sus niveles, por otro lado con Bernardo nos fascina el cine y complicarnos la vida con asuntos de producción, entonces es una manera perfecta para ensayar cierto lenguaje cinematográfico e ir cometiendo todos los errores y aciertos a los que nuestra inocencia nos lleva.
¿De qué película les hubiera gustado realizar su soundtrack?
No soy muy partidario del cine de soundtrack, es una visión muy norteamericana del cine para mí eso.
¿Se sienten más próximos al formato convencional de banda, es decir al paradigma de guitarra-bajo-batería? ¿Dënver progresivamente se despojará de los artilugios electrónicos?
En vivo nuestros shows son básicamente con esa formación, puesto que es lo más simple de hacer, por un tema económico y práctico. Ahora yo lo veo como dos cosas distintas, por un lado está la producción musical donde tratamos de nunca ponernos barreras en cuanto a la composición y no pensar en cómo luego haremos para interpretar eso en vivo. La producción es un registro en el tiempo y limitarla es absurdo puesto que el show en vivo es luego una especie de adaptación que uno realiza, uno defiende los temas a veces con mayor acierto otras veces no tanto, pero esa es la batalla que creo que uno como músico debe plantearse a todo nivel.
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