El hermano perdido de Sébastien Tellier no vive anclado en los setentas ni está deslumbrado por los senderos orgiásticos que animan al Mesías del electro funk galo. Damien se orienta a parajes más reposados y no menos celestiales. Él se remonta a los sesentas para revisitar a Gainsbourg y rendir culto a su principal fetiche: aquellas presencias veleidosas que deciden el movimiento de los astros. De la cálida simpleza de una guitarra y un piano pasa a rodearse de vientos para contar nuevamente esa historia: un chico, una chica… Un péndulo salvaje que le sigue dando sentido a la vida.
Damien “Vraiment”
Del álbum Flirt (2012)

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