Frodo es hincha de Independiente

Mientras todo lo que quieren las estrellas de rock es ser estrellas de cine, todo lo que quieren las estrellas de cine es ser estrellas de rock. Jack Black, Russell Crowe, Keanu Reeves, Juliette Lewis, Kevin Bacon y Jared Leto son algunos de esos actores que han incursionado en la música, generalmente con más pena que gloria. Y ahora es el turno de Elijah Wood. La diferencia es que el popular Frodo de El Señor de los Anillos no ha formado su propia banda, ni tiene intenciones de torturarnos con su privilegiada voz, sino que, en una encantadora lección de modestia y de verdadero amor por la música, ha creado su propio sello discográfico.

Y realmente es amor al chancho, no a los chicharrones. Simian Records no ha salido a hacerle la competencia a Universal o Warner. “Ciertamente no lo he creado para ganar dinero. Mi interés es sacar música y lograr que se escuche. Si las bandas alcanzan el éxito –que es algo que uno desearía que ocurriera– y uno termina ganando plata, pues bienvenido sea, pero no es la intención. Iniciar un sello pequeño con la intención de ganar mucho dinero es algo ridículo,” ha declarado Wood. Su objetivo es mucho más simple y, digamos, sublime: editar la música que le gusta.

Su primera elección: nada menos que The Apples in Stereo, la luminosa banda de indie pop psicodélico que perteneciera al colectivo Elephant 6. Simian editó a inicios de este año el sexto álbum de los Apple, New Magnetic Wonder, cumpliendo así un sueño de fan para el actor de 26 años, quien además se encargó de dirigir el video para el primer single del disco, “Energy”.

Simian también ha integrado a sus filas a Heloise and the Savoir Faire, un grupo neoyorquino de electropunk (que Mister Frodo conoció a través de su actual pareja, Pamela Racine, baterista y bailarina de Gogol Bordello), a quienes ya les ha editado un EP, The Odyle. Esto de alguna manera refleja la apertura de gustos de Elijah, quien ha manifestado su admiración tanto por bandas clásicas como Os Mutantes, Slint, Gang of Four y Dinosaur Jr. como por grupos nuevos tales como Field Music y The Brian Jacket Letdown.

“La música para mí siempre ha sido una pasión en la que he invertido tiempo escuchando. Supongo que mi sello es mi manera de expresarme creativamente. En vez de ser un oyente pasivo, quiero estar involucrado, en el sentido de sacar música que me importa. Así que me imagino que, para mí, tener un sello es como tener una banda. Es casi lo mismo, excepto que no tengo nada que hacer con la música sino sacarla, encontrar grupos que me interesen y tratar de lograr que su música se escuche. Vino de la frustración del hecho de que haya tantas bandas excelentes pero que nadie las escuche.”

¡Vas muy bien, Elijah! Sólo esperamos que después de interpretar a Iggy Pop en el biopic The Passenger, no te agarre el síndrome de Tarzán o Superman y termines creyéndote un ícono indestructible del rock.

Heloise and the Savoir Faire «Illusions»

Si puedes digerir su música, puedes dirigir sus videos

Sumándose acaso al fenómeno del web 2.0, donde el contenido es proporcionado por los propios usuarios, diversos músicos están dejando a gente como tú o como yo la realización de los videos oficiales de sus canciones. Hace poco, por ejemplo, se eligió el video que representará al nuevo single de Björk, “Innocence”. En un concurso que convocó a casi 500 candidatos, los franceses Fred & Annabella se impusieron con una espléndida animación tridimensional que muestra a la islandesa enfundada en el disfraz-escultura con que aparece en la portada del Volta y metamorfoseándose de lo lindo.

Otro caso reciente es el de Gustavo Cerati, siempre a la vanguardia en lo que a alentar la participación activa de sus seguidores se refiere (qué le queda pues, si musicalmente da cada vez más pena), quien ha invitado a crear el video para “Lago en el Cielo”, nuevo corte (así se dice, no?) del Ahí Vamos (que en realidad debería títularse Ahí Nomás).

Pero el caso más flagrante es el de Modest Mouse, banda que lleva ya por lo menos tres videos tres de canciones de su álbum We Were Dead Before the Ship Even Sank realizados por el respetable público, a través de competencias organizadas en afiliación con diversos medios. El más simpático es el correspondiente al tema “Missed the Boat”, protagonizado por un robot llamado Walter, creado por un científico en busca de compañía y de alguien que le cocine, pero que termina convirtiéndose en la versión autómata de un adolescente rebelde que, encima de todo, se enamora perdidamente de una clon de Britney Spears.

A este paso, los fans van a terminar haciéndole la música a los grupos. Valgan verdades, no sería mala idea en ciertos casos.

Bjork «Innocence»

¿La Marilyn Monroe del indie?

Justo cuando pensábamos postear una foto suya sin más razón que porque podemos, nos enteramos que de hecho Scarlett Johansson está grabando un disco! Y no, no está siendo producido por Timbaland o Pharrell Williams (así que no esperen arreglos a lo Britney Spears o Justin Timberlake), sino por Dave Sitek, de TV on the Radio. Por si fuera poco, el álbum contaría con la participación de los Yeah Yeah Yeahs. Más credibilidad indie no se puede pedir, ¿no? Y en realidad, viniendo de la actriz que hizo Ghost World y Lost in Translation, es algo que no nos sorprende demasiado.

Lo que sí nos deja intrigados es el término “rock cinematográfico”, que el dueño del estudio de grabación (el único que ha declarado algo al respecto) ha utlizado para referirse a la música misma. Las canciones tienen al parecer muchos tonos bajos, sin que se hubiera tocado ningún bajo propiamente, una idea que según el aludido es “muy de vanguardia”. Pero acaso lo más llamativo es que compara la voz de Johansson con la de Marilyn Monroe. ¿Seguro que se refiere a su voz?

Eso no es todo. La voluptuosa actriz grabó hace algunos meses un álbum de covers de, agárrense, Tom Waits. Titulado Scarlett Sings Tom Waits, el disco debe aparecer en las próximas semanas. Al respecto, el legendario cantante declaró, “No sé si me entusiasma la idea de escucharlo, pero sí tengo curiosidad. La gente hace canciones para que otros las escuchen y las quieran cantar. Supongo que es un indicativo de que las canciones no son tan ultra personales que no puedan ser interpretadas por otros.”

Es probable que quienes hayan seguido de cerca el regreso en vivo de los Jesus and Mary Chain en el último Coachella, se hayan ganado con la intervención de la Johansson en los coros de “Just Like Honey” (sí, el tema de cierre de Lost in Translation). Si uno se dejara guiar por esa actuación, tendría razones para dudar de la calidad de los dos discos que se vienen (aunque el sonido parece que no ayudó mucho en esa ocasión). Pero sólo hay que escuchar la versión que realizó nuestra engreída del clásico “Summertime” para un álbum benéfico (de título Unexpected Dreams: Songs from the Stars, en el que, dato para los fans de Seinfeld, participa Julia Louis-Dreyfuss), para recuperar la esperanza y seguir soñando. Juzguen ustedes mismos.

Scarlett Johansson «Summertime»

Ready Mercury

Considerado como una alternativa a los famosos Brit Awards, el Mercury Prize no toma en cuenta la popularidad o las ventas de los artistas y se concentra más bien en las bondades de la música misma. Así lo demuestran los más recientes ganadores de este prestigioso premio británico: los Arctic Monkeys el año pasado por Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not; Antony and the Johnsons en 2005 por I Am a Bird Now; y Franz Ferdinand en 2004 por su álbum epónimo.

Hace algunos días se dio a conocer la lista de discos nominados de este año (incluimos un tema de cada uno para deleite y mejor conocimiento de causa de nuestros lectores):

Arctic Monkeys – Favourite Worst Nightmare (escucha «Brianstorm«)

Basquiat Strings with Seb Rochford – Basquiat Strings (escucha «Junk»)

Bat For Lashes – Fur and Gold (escucha «Horse and I»)

Dizzee Rascal – Maths and English (escucha «Temptation»)

Klaxons – Myths Of The Near Future (escucha «Gravity’s Rainbow»)

Maps – We Can Create (escucha «So Low So High»)

New Young Pony Club – Fantastic Playroom (escucha «Ice Cream»)

Fionn Regan – The End of History (escucha «The Underwood Typewriter»)

Jamie T – Panic Prevention (escucha «So Lonely Was the Ballad»)

The View – Hats Off to the Buskers (escucha «Superstar Tradesman»)

Amy Winehouse – Back To Black (escucha «Me and Mr. Jones»)

The Young Knives – Voices of Animals and Men (escucha «Weekends and Bleak Days (Hot Summer)»)

Apostamos que la nueva diva del soul se la lleva (igual es nuestra favorita de la lista), y si es así, pues vaya que sería una buena razón para brindar, ¿no, Amy?

Gana con Bulby

Mientras nos seguimos preguntando qué hacen dos viciosas bombillas de luz en la carátula del nuevo disco de Queens of the Stone Age, Era Vulgaris, nos hemos enterado que el foquito amarillo, llamado Bulby, es la nueva mascota de la banda y que es el protagonista de un singular concurso.

Se trata de copiar, imprimir y recortar la figura de Bulby, tomarle una foto, o tomarte una foto con él, en algún lugar de la ciudad donde vives y postearla en su grupo de Flickr. Las mejores imágenes, que serán escogidas por los propios QOTSA, harán acreedores a los fotógrafos ganadores a entradas gratuitas a cualquiera de las fechas del Duluth Tour que realizan actualmente los stoners por Estados Unidos. Sí, Perú no está en sus planes todavía, pero con un poco de ingenio, una visa vigente y los pasajes de avión, fácil que la haces.

Como todo foco stoner que se respete, Bulby es mañoso, y preferiría que lo fotografíes con tu enamorada, con tu ex o donde quiera que paren tus chicas. Lo que no quita que puedas tomarle una foto en un patrullero, en un ataúd o aspirando polvos de dudosa reputación (y si es con tu novia, mejor aún).

¿Quieres ser Bob Dylan?

Recientemente se ha filtrado a internet una escena del esperado biopic de Todd Haynes sobre Bob Dylan, I’m Not There. Como ya deben saber, la película, cuya fecha de estreno es aún incierta, cuenta los aspectos más notables de la carrera del legendario músico, con diferentes actores y en diversos estilos narrativos y visuales, e incluso con un nombre distinto para el personaje de Dylan en cada una de esas etapas de su vida. Christian Bale, por ejemplo, interpreta a John/Jack, un ídolo del folk que se convierte en predicador, mientras que Richard Gere hace de Billy (the Kid), el famoso bandido que después de sobrevivir a un tiroteo (o un accidente de motocicleta) termina viviendo en un pueblito tranquilo. Pero quizás la actuación que más expectativas ha despertado ha sido la de Cate Blanchett, quien interpreta a Jude, la estrella de rock en pleno esplendor (Dylan en su época Don’t Look Back). De hecho, es una de las escenas de esta última la que se ha colado a YouTube.

En ella se aprecia a Dylan de viaje en auto con algunos amigos (alguien se ha aventurado a decir que uno de ellos es John Lennon) y encontrándose en el camino con Allen Ginsberg, con quien sostiene un breve diálogo (un periodista le había preguntado a Ginsberg si pensaba que Jude/Dylan se había vendido, a lo que aquel había contestado, “No sé, quizás se ha vendido a Dios”). Con esos enormes lentes oscuros y esa pelucaza revuelta es difícil no parecerse a Dylan, pero lo que delata a la Blanchett son sus labios carnosos y su tono de voz, que aunque grave, no reproduce la nasalidad del judío maravilloso. Más allá de eso, sin embargo, no hemos visto un Bob Dylan más cool o besable que éste.

Aún no se sabe con seguridad qué canciones interpretadas por el propio Dylan se incluirán en la película. Lo que sí está claro es que no serán muchas, y que la mayor parte del soundtrack estará conformado por versiones de sus temas a cargo de figuras de la escena indie como Sonic Youth, Yo La Tengo, Cat Power, Calexico y Stephen Malkmus, entre otros.

Sale Néctar, entra Manganzoides

Ellos tendrán a Messi, pero nosotros tenemos a Manganzoides. Y el mismo día que la selección albiceleste goleará a la nuestra, el nightmare team del garage peruano hará bailar con su piedrícola rocanrol a la sana y estudiosa juventud bonaerense que asista al concierto de cierre de su actual minigira (que empieza hoy) por tierras argentinas y uruguayas. El motivo: la presentación de su disco más reciente, El Entierro de los Manganzoides, que fuera editado el año pasado por el sello ché Rastrillo Records. Su presencia no ha pasado desapercibida para algunos medios, y hasta el suplemento No del diario Página 12 le dedica unas líneas anunciando sus tocadas, aunque remontan confusamente los orígenes de la banda a “los albores del garage de los ‘60” (serán sesenteros, pero no sesentones). Esperamos que les vaya muy bien por allá. Sólo un pedido a los argentinos: humillen a nuestra selección si quieren, pero devuélvannos a los Manganzoides. Vivos.

El mejor musical que no hayamos visto

“No te conozco pero te deseo.” La letra inicial de la canción “Falling Slowly” refleja exactamente lo que siento con respecto a Once, la película musical independiente que se ganó el corazón del público del festival Sundance a comienzos de este año y continúa cosechando elogios y suspiros donde quiera que se estrene.

Once es la historia de un músico que toca la guitarra en la calle mientras sueña con grabar sus canciones (de onda folk pop) y de una joven emigrante que debe ganarse la vida limpiando casas y vendiendo flores a pesar de ser una pianista de formación clásica. Ambos se conocen, y de allí a forjar una amistad y formar una banda hay sólo un paso, y eso es lo que hace en esencia la película, narrar cómo ocurre dicho paso, en un estilo al mismo tiempo documental y poético (que a más de uno le ha recordado a la nueva ola francesa).

A diferencia de la mayoría de musicales, donde todos empiezan a cantar de buenas a primeras (quizás una de las razones por las que muchos detestan este género cinematográfico), las canciones que conforman la banda sonora de Once surgen orgánicamente a lo largo de la cinta. Después de todo, ¡es sobre músicos haciendo música! De hecho, se trata de músicos reales que se convierten en actores para interpretar a músicos ficticios, y donde cualquier parecido con la realidad es más que una coincidencia.

Y es que Glen Hansard (“The Guy”: nunca se sabe el nombre de los personajes) es en la vida real el líder y vocalista de The Frames, banda irlandesa con más de quince años de trayectoria (su álbum más reciente, The Cost, incluye algunos de los temas que aparecen, en versión más bien acústica, en Once). Por su parte, Marketa Irglova (“The Girl”), checa como en la película, es igualmente cantante y compositora, y grabó el año pasado un disco a dúo con Hansard, titulado The Swell Season. Por si fuera poco, el director del filme, John Carney, fue bajista de The Frames en sus inicios. Más orgánica, sólo una familia.

A esperar pues con ansias Once. No a que la estrenen en algún cine limeño, para qué desperdiciar esperanzas. Pero de que llegará, llegará. Mientras, disfruten a continuación de la hermosísima “Falling Slowly” (en un video que recoge escenas de la película), chequeen los diversos clips que podrán encontrar en una de sus páginas oficiales y, ya pues, juéguense el soundtrack si se lo consiguen.

Kurt Cobain es una chuchería

I am doll eyes
Doll mouth, doll legs
I am doll arms, big veins, dog bait
Yeah, they really want you, they really want you, they really do

(Hole, “Doll Parts”)

Puedes tener todos los discos de Nirvana que quieras, pero no olerás a espíritu adolescente sin tu polo y tu poster de la banda. Y ahora podrás oler más rico con tu muñeco de Kurt Cobain. Algo que debes agradecer a Courtney Love, quien ha cedido los derechos de comercialización de objetos relacionados con la figura del malogrado héroe del grunge a la National Entertainment Collectables Association (la que, entre otras cosas, también vende action figures de otros desaparecidos íconos musicales como John Lennon y Freddie Mercury). Después de todo, ¿por qué conformarte con el muñequito (que viene en versión Unplugged y en versión Smells Like Teen Spirit)? También puedes tener tu lonchera y tu llavero/chata de licor con la imagen del cantante.

Dicho acuerdo deberá incrementar aún más las arcas de la Love, quien el año pasado vendió 25% de la participación en el catálogo de canciones de Cobain por 50 millones de dólares, lo cual, dicho sea de paso, lo colocó en primer lugar, por delante de Elvis Presley, entre las celebridades muertas con mayores ganancias del 2006, según la revista Forbes. Ah, estar misios de repente se siente mejor…

Abuso infantil

El espíritu de Lou Pearlman, el manager de los Backstreet Boys y ‘N Sync, sigue vivo en Crush Management, sólo que ahora en vez de boy bands, tenemos emo bands. Un reportaje publicado en el New York Post hace algunas semanas revela cómo opera la nueva máquina de hacer dinero a costa de las inquietudes existenciales (o si queremos ser más cínicos, de los desarreglos hormonales) de millones de púberes en todo el mundo.

De hecho, llama la atención el cinismo con que el dúo de empresarios que controla las carreras de Fall Out Boy, Panic! At the Disco y The Academy Is se refiere a las razones de su éxito y a la cultura musical de sus protegidos: “Panic! en particular, creo que su historia musical se remonta al primer álbum de Third Eye Blind. Por ejemplo, el productor de su disco les pasó el “Beatles Anthology”. Y los dejó muy emocionados, pero no conocían nada de lo que había allí.”

Más chocante aún resulta la candidez de Pete Wentz, bajista y letrista de Fall Out Boy, y actual teen idol del emo, al admitir que el grupo es la forma cómo mantiene su estilo de vida (estilo de vida que incluye salir con Ashlee Simpson). Y no parece importarle mucho que sean considerados un chiste. Es más, hasta podría decirse que se toma realmente en serio: “Bob Dylan enchufó su guitarra y todos empezaron a abuchearlo. Treinta años después, es considerado como uno de los mayores artistas de todos los tiempos. Hay muchas formas de volverse rico. Es muy fácil. Pero si quieres estar involucrado en esto, vas a querer estar involucrado por el legado de tu arte.”

Pensándolo bien, eso no se la cree ni él mismo. Ciertamente no se la cree uno de los compositores principales de la fábrica Crush (cuyos gustos, no sé si poner “irónicamente”, se inclinan más hacia el espectro Arcade Fire), quien confiesa que las emo bands para las que escribe suenan “igual, todos tienen el mismo look, tocan las mismas canciones guitarreras, todas las canciones son sobre la misma mierda. Creo que es por eso que a los críticos no les gusta.”

Felizmente, lo malo de las cosas buenas es lo bueno de las cosas malas: que no duran para siempre. La emofilia terminará, tarde o temprano. De todos modos, la espera sería más soportable si tan sólo no tuviéramos que cruzarnos con esos peinaditos…