Mélanie Laurent «En T’attendant»

Hitchcock decía que había algo especial en ciertos seres, un rasgo que los llevaba a iluminar el lugar que ocuparan, que desplazaba el centro de atención y gravedad hacia ese punto específico; así no era un lente, el enfoque o la mirada la que proyectaba esa energía: la fuente de ese poder residía y partía de ellos. Para el director inglés, Marilyn, Ingrid, Grace y buena parte de las ciudadanas suecas poseían tal virtud, que por lo general es calificada como “ángel” por Cosmopolitan y otros medios autorizados en los salones de belleza. Una de estas apariciones sublimes ha dado el afortunado salto, como ya es una tradición entre las actrices francesas, a la música: Mélanie Laurent, uno de los últimos fetiches tarantinescos, emerge entre guitarras febriles y cuerdas de salón para susurrarnos al oído que está esperando impaciente a su amante, con un romanticismo contenido digno de The XX. Pero como es una costumbre en la entrañable Shosanna, y como dicta la revolución de la alcoba, en cualquier momento todo puede terminar reducido a cenizas.

Mélanie Laurent “En T’attendant” (2011)
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Vía Filles Sourires

Spike Jonze // I’m Here

Para Spike Jonze la felicidad perfecta consistía en tener una tienda de galletas solo para chicas skater. Pero un buen día asumió que esa era una utopía y se dedicó a animar la vida a través del video. Se convirtió entonces en un cronista de la urbe moderna. Su misión fue registrar la intensidad de lo rutinario, captar la irrupción de lo insólito, de lo que pasa desapercibido y es ignorado por los demás. En cada uno de sus proyectos esbozó la bandera de la libertad creativa e hizo hincapié en la (in)capacidad del lenguaje para aprehender la realidad.

I’m Here, su último cortometraje disponible online, es un ejemplo destacado de cómo los efectos especiales y los avances tecnológicos deben estar al servicio del relato, potenciando el discurso y colaborando con la narración, no estando supeditada ésta a la parafernalia 3D de los avatares sin alma que se proyectan en la actualidad. La cinta de Jonze nos presenta a Francesca y Sheldon, una pareja de robots y el descubrimiento del amor por parte de ambos. I’m Here es un cortometraje de amor y música o de amor hecho música. Una entrañable historia que, como las de Pixar, obliga a resetear nuestro corazón y formatear nuestro cerebro.

Jonze no cae en el simplismo o las buenas intenciones. No se ampara en los clichés visuales o en lo autoreferencial (ojalá algún día recuperemos a Gondry). El director de la genial Where the Wild Things Are constantemente renueva su visión en esa búsqueda incesante por hallar el enfoque inédito que rescata el pulso vital. Artesano meticuloso que filtra una realidad en proceso de descomposición y que la reconfigura a través de sus imágenes.

Este proyecto además demuestra que el mejor cine independiente americano (Korine, Jarmusch, Lynch, etc.) no se limita solamente a abordar la disfuncionalidad, mostrando un coctel de drogas rápidas y sexo al por mayor. En I’m Here dos seres maravillosos se encuentran y abrazan sus diferencias, se pierden en el otro dejando atrás las paranoias modernas. Viven su amor sin miedo, de cara al sol, revelando en ese preciso momento la que debería ser la esencia de la humanidad.

Jim Jarmusch // The Limits of Control

Al principio era la forma. Puede que me equivoque pero por un momento supongamos que no. Supongamos que al principio era la forma. Y la forma se convirtió en una historia cerrada sobre sí misma, o mejor aún, despojada de sí misma, exigua y elusiva, obstinadamente tenue, como un hilo antes de romperse. El hilo, desde luego, es el protagonista de esta historia: un hombre -¿un asesino, un extremista, un lunático?- y su inescrutable travesía desde un aeropuerto hasta una estación de tren. En el camino, una cita de Rimbaud, una España espectral a fuerza de ser reconocible, un puñado de personajes desmesuradamente alegóricos, diálogos que no son tales y el aliento clandestino de la conspiración en medio de una realidad arbitraria. Y arbitraria quiere decir aquí sin centros de donde asirse o bordes a los cuales ceñirse.

Bienvenidos a Los límites del control.

Surgido vagamente de un ensayo de William Burroughs y definido por su propio autor como una película de acción sin acción, el último trabajo de Jim Jarmusch bien podría calificarse de una vuelta de tuerca a su filmografía, una especie de giro. Ciertamente, lo sería si es que el de Ohio no se las ingeniase para estar siempre tan lejos y tan cerca de sus películas más entrañables, propias como ajenas ¿O es que acaso no existe paralelo entre el viaje que emprende El Hombre Solitario en esta cinta y el de Don Johnston en Broken Flowers o el de Allie en Permanent Vacation, entre otros? El encuentro imposible de Jacques Rivette y John Boorman –o de Manuel el Sevillano y Boris– le da vida al filme de un cineasta que a lo largo de treinta años se ha puesto el estandarte minimalista en el hombro. Pero esta vez llega hasta el paroxismo. Las pausas, las superficies, los silencios. Las remisiones a sí mismo en un juego de espejos infinito. La reiteración como argumento, el tiempo muerto como trama, el lirismo de la imagen como única estrategia para narrar todo aquello que pasa cuando no pasa nada. Y la percepción. Distorsionada, por supuesto, como lo está buena parte de la banda sonora.

Sin embargo, a contrapelo de lo que todo el mundo piensa, aquí no hay embeleso en el estilo. Burroughs decía que el control empieza con las palabras. En un mundo donde todo mundo habla, guardar silencio siempre es una opción. Y ese es el tren que toma Jarmusch, a quien parece no inquietarle el vacío. La suya es una cinta sobre mirar y saber mirar. Sobre la posibilidad de imaginar los modos en que se puede atravesar un muro sin puertas ni ventanas. El Arte contra el Sistema, por idealista o manido que suene. Al final tienes razón, Jim, también a mí me gusta cuando en las películas la gente se sienta. Y no dice nada.

Karen O and the Kids “All Is Love”

Basada en un clásico de la literatura infantil de habla inglesa (que sólo tiene… ¡diez oraciones!), la esperadísima versión cinematográfica de Where the Wild Things Are tiene como artífices y colaboradores a algo así como el dream team de la cooltura pop: empezando por su director, el imaginativo e inquieto Spike Jonze (uno de mis héroes personales); siguiendo con su co-guionista, el novelista y editor Dave Eggers (una especie de Rey Midas, no, Gastón Acurio, de las letras norteamericanas, y quien además ha escrito una novela inspirada en la película); continuando con Karen O, vocalista de los Yeah Yeah Yeahs, encargada del soundtrack y quien a su vez ha reunido para esta ocasión a lo más graneado de la escena musical indie de su país (como en el caso de la adorable canción -con su coro de niños más- que ya no sé si es excusa o razón para este post); y rematando con Geoff McFetridge, capo del diseño y creador de toda la gráfica relacionada con la cinta (desde los créditos iniciales hasta merchandising que incluye una línea de skateboards: conocidas son las vinculaciones de Jonze con esta subcultura), e ilustrador de la preciosa portada que adorna la nueva edición de una revista de música que no es 69.

Karen O and the Kids “All Is Love”
Del álbum Where the Wild Things Are (2009)

Eclectic Method “The Tarantino Mixtape”

Mira chico, no te voy a venir con cojudeces, ¿está bien? Me importa un carajo que no te guste Tarantino o que no hayas visto ninguna de sus películas, pero igual te voy a torturar con este popurrí audiovisual. Y no me importa ofrecerte información. Para mí es diversión torturar a un lector. Puedes comentar lo que quieras porque ya lo leí antes. Todo lo que puedes hacer es rezar para que esto se acabe rápido, cosa que no va a pasar.

Eclectic Method “The Tarantino Mixtape”

M.I.A. nominada al Oscar

La alfombra roja de Hollywood se alborotará con el frenesí de M.I.A. el 22 de febrero, eso si su embarazo le permite actuar en la ceremonia de entrega de los Oscar. La anarquista del ritmo figura entre los nominados a mejor canción de la premiación más popular de la industria del cine por “O… Saya”, tema compuesto en colaboración con A.R. Rahman, que forma parte del soundtrack de Slumdog Millionaire, la merecidamente galardonada (arrasó con los Globos de Oro y seguramente hará lo mismo en los BAFTA) cinta de Danny Boyle. Siendo una película occidental que sigue las convenciones de la industria de Bollywood, la música cobra un papel importante en la narración de la historia de los entrañables perros de la calle de Mumbai. Ritmos tribales, programación electrónica y el collage sonoro a los que nos tiene acostumbrados M.I.A. para servir de fondo a una película que no se limita a quedar en el registro postal a lo real maravilloso de un ambiente tan exótico y contradictorio como el indio. Seguramente, como sucedió con Björk en el 2001, la presencia de la artista de Sri Lanka no pasará desapercibida.

M.I.A. & A.R. Rahman “O… Saya”
Del álbum Slumdog Millionaire (2008)
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Nochebuena con Zooey

Una de las partes menos divertidas de la navidad son las películas navideñas. Salvo excepciones, Santa Claus como personaje cinematográfico se me hace tan insufrible como Jesucristo (sin excepción) en la televisión de Viernes Santo. Es por eso que con menos razón aún iba a ver una película donde el protagonista era un ayudante de Papa Noel. Peor todavía si era interpretado por Will Ferrell, mi propio Jim Carrey (quien en cambio sí me cae bien y a quien sigo, haga o no películas con Gondry). Ergo, me perdí de una Zooey Deschanel rubia cantando en la ducha “Baby, It’s Cold Outside”, una graciosa canción popular acerca de un hombre que trata de convencer a su cita de que se quede a pasar la noche en casa porque… hace frío afuera. Pero para eso existe la magia del YouTube, que en este caso permitió reducir dicho largometraje a la escena en mención y a un par más en las que nuestra consentida empieza a revelar sus dotes para el canto y el encanto. Por si fuera poco, también podrán escuchar aquí la versión de este tema que aparece en el soundtrack, donde la acaramelada voz de Mademoiselle Deschanel se une al registro grave (gravísimo) del venerable cantante y guitarrista vernacular Leon Redbone. Nosotros mientras tanto saldremos un ratito afuera a coger un poco de hielo de nuestro hombre de nieve para prepararnos un pisco sour. ¡Feliz navidad!

Zooey Deschanel y Leon Redbone “Baby, It’s Cold Outside”

Munchausen by Proxy “Sweet Ballad”

Jim Carrey no es el único mortal al que le es imposible decirle «No» a Zooey Deschanel. Sí, el actor canadiense es mayormente insoportable, excesivo e intragable cuando abusa de sus disfuerzos «cómicos», pero tampoco hay que olvidar que fue el protagonista de una de las mejores películas de esta década, Eternal Sunshine of the Spotless Mind de Michel Gondry, por eso siempre le damos una nueva oportunidad, y si en esta ocasión lo hace acompañada de nuestra musa favorita del 2008, dicha película cuenta con toda nuestra atención. En la más reciente aventura filmica de Carrey, Yes Man (basada en la novela autobiográfica del cómico británico Danny Wallace), la adorable compañera sentimental y creativa del lecherazo de M. Ward en She & Him continúa con su interminable coqueteo con la música: la fan número uno de Brian Wilson interpreta en esta cinta a la cantante de una banda de synthpop ficticia llamada Munchausen by Proxy. El video de «Sweet Ballad» es un extracto de la película que muestra una actuación del grupo en cuestión: irresistible y deliciosa como siempre, Zooey juega histriónicamente con la aureola de plástica gelidez del género. Esos ojos perturbadores no nos dieron tregua durante este año: te seguiremos la pista provocadora melómana.


Munchausen by Proxy “Sweet Ballad” (con Zooey Deschanel y Von Iva)
Del álbum Yes Man (2008)
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La musa del indie

6 razones por las que Natalie Portman es la nueva musa del indie:

1. Ozma “Natalie Portman”

2. Haberle puesto los audífonos a Zach Braff en Garden State y decirle que The Shins iban a cambiar su vida.

3. Team Sleep “Natalie Portman”

4. La elaboración por parte de la actriz del recopilatorio indie Big Change.

5. Natalie Portman’s Shaved Head

6. Su participación como la heroína romántica del video de “Carmensita” de Devendra Banhart, una alucinada comedia musical pseudomitológica que, de una manera que aún no termino de explicarme, logra que un músico folk norteamericano criado en Venezuela cante en español, suene a nuevaolero argentino pasado de vueltas e interprete a un hirsuto príncipe indio (¿indie?) de vellos públicos que lucha por (y obtiene) el amor de una estrella de Bollywood/Hollywood.

Sólo falta que Natalie se anime y siga los pasos de Scarlett Johansson o Juliette Lewis. Al menos ya demostró que la haría linda como rapera gangsta.

Devendra Banhart “Carmensita”

¿Quieres ser Bob Dylan?

Recientemente se ha filtrado a internet una escena del esperado biopic de Todd Haynes sobre Bob Dylan, I’m Not There. Como ya deben saber, la película, cuya fecha de estreno es aún incierta, cuenta los aspectos más notables de la carrera del legendario músico, con diferentes actores y en diversos estilos narrativos y visuales, e incluso con un nombre distinto para el personaje de Dylan en cada una de esas etapas de su vida. Christian Bale, por ejemplo, interpreta a John/Jack, un ídolo del folk que se convierte en predicador, mientras que Richard Gere hace de Billy (the Kid), el famoso bandido que después de sobrevivir a un tiroteo (o un accidente de motocicleta) termina viviendo en un pueblito tranquilo. Pero quizás la actuación que más expectativas ha despertado ha sido la de Cate Blanchett, quien interpreta a Jude, la estrella de rock en pleno esplendor (Dylan en su época Don’t Look Back). De hecho, es una de las escenas de esta última la que se ha colado a YouTube.

En ella se aprecia a Dylan de viaje en auto con algunos amigos (alguien se ha aventurado a decir que uno de ellos es John Lennon) y encontrándose en el camino con Allen Ginsberg, con quien sostiene un breve diálogo (un periodista le había preguntado a Ginsberg si pensaba que Jude/Dylan se había vendido, a lo que aquel había contestado, “No sé, quizás se ha vendido a Dios”). Con esos enormes lentes oscuros y esa pelucaza revuelta es difícil no parecerse a Dylan, pero lo que delata a la Blanchett son sus labios carnosos y su tono de voz, que aunque grave, no reproduce la nasalidad del judío maravilloso. Más allá de eso, sin embargo, no hemos visto un Bob Dylan más cool o besable que éste.

Aún no se sabe con seguridad qué canciones interpretadas por el propio Dylan se incluirán en la película. Lo que sí está claro es que no serán muchas, y que la mayor parte del soundtrack estará conformado por versiones de sus temas a cargo de figuras de la escena indie como Sonic Youth, Yo La Tengo, Cat Power, Calexico y Stephen Malkmus, entre otros.