69 R.P.M.

Yo solo les ofrezco paz. Ese es mi modesto servicio. Por lo general llegan ansiosos por comenzar sus sesiones. Una rústica cabaña, cercana a un lago, distanciada y aislada por completo de la tecnología y la urbe oficia de campo de relajación y estudio musical. Suelen llegar de todas partes, pero últimamente recibo a muchos visitantes que provienen de Brooklyn, específicamente de Williamsburg. A ellos les doy el trato especial que se merecen. Sus grabaciones son místicas y legendarias. Plasmo la plenitud de sus espíritus en mis placas. En esas cintas rescato la esencia de sus vidas y la última chispa que escapa de sus cuerpos.

He ganado una considerable fama entre los folkies y hippies que pueblan la escena musical actual. Estos románticos empedernidos llegan a mí con la esperanza de hacer el mejor disco del mundo. Siento pena por ellos. Acostumbran acariciar como si fuera el Santo Grial los afiches de Drake, Lee y Cohen que están ubicados estratégicamente en todos los ambientes de la casa. Repasan una y otra vez la colección de vinilos que tengo en la sala. Casi lloran de placer por todo lo que encuentran en mi refugio. Dicen que es un sitio en definitiva mágico, que algo ancestral se deja sentir en el ambiente. Yo les replico que eso viene desde las entrañas de la tierra y que simplemente somos médiums de las almas que se hallan cautivas en el lugar. Ellos asienten en silencio ante mis palabras.

Pocos pueden darse el lujo de contar que han grabado conmigo más de una vez. Rufus y Wayne figuran en este selecto grupo de habituales colaboradores. A ambos los ha salvado su excelente sentido del humor y su bien celebrada fama para combinar las camisas en su vestuario. A veces los llamo simplemente para invitarlos a tocar algunas canciones al piano. Coyne aprovecha en traer su burbuja al lago y jugamos durante la tarde al interior de ella. Wainwright acostumbra obsequiarnos generosamente un vino dulzón de principios del XIX, directo de la bodega familiar en Quebec. Cuando la fogata comienza a alumbrarnos iniciamos nuestra clásica reinterpretación del Forever Changes.

Muy distinta ha sido la suerte de la mayoría de músicos que han pedido mi protección. Los selecciono cuidadosamente. Leo algunos portales, escucho sus discos y declaraciones, incluso reviso sus videos. Luego bastan un par de comentarios, algunas llamadas a representantes y casas disqueras para que ellos mismos busquen mi ayuda. Escrupulosamente preparo la cabaña para cada uno de mis visitantes. Voy dejando por toda la casa elementos que tientan el ego y la vanidad de los artistas que llegan a ella para encontrar la ansiada inspiración. Con el tipo de Dirty Projectors, por ejemplo, bastó una rara edición de un diccionario arameo-catalán del siglo XVII para tenerlo a mi entera disposición. Mientras me comentaba su intención de realizar un álbum que celebrara la obra de Salinger y al mismo tiempo esbozara una exégesis de una antigua crónica cusqueña de inicios de la Colonia, Kesha comenzaba a sonar en los parlantes de la habitación. Su mueca de horror me recordó algún viejo ritual azteca. Mi carcajada apagada fue lo último que escuchó el nuevo Prince de Brooklyn. Llevé a Grizzly Bear a un nivel de epifanía inédito. Estallaron como juegos de artificio chino en un templo cercano a mi lago. Nunca escuché un coro de ángeles tan bien entonado. Tenté a Animal Collective mostrándoles un vinilo de finales de los 50 que recogía los sonidos de apareamiento de la fauna de Nueva Guinea. Panda Bear se ruborizó al inicio pero finalmente accedió a oírlo. Cuando el trío bajaba al sótano para su sesión final, les prometí que en esa jornada haríamos historia porque samplearíamos hasta a la propia muerte. No me equivoqué, ese álbum fue elegido disco del año y la década el día mismo de su póstuma edición.

Anoche terminé uno de mis mejores trabajos. Aún siento el efecto del ácido. He tenido que viajar y ver el otro lado para poder convencer a este grupo. Ellos querían captar la esencia de los setentas, tentar a la cultura de drogas de la época, recrearla con propiedad. Vale, teníamos que vivir nuestro propio Vanishing Point para conseguir el objetivo. Estos tipos son una gran familia, un colectivo, si hasta parecen la tropa malcriada que comandaban Peter Fonda y Dennis Hopper. Han cruzado el limbo fraternalmente, en unidad. La excursión final la han hecho luego de una maratón de gore italiano que organicé para generar la atmósfera ideal. Los gritos del coro de hadas opacaban el sonido de la última película de Argento que se proyectaba. Todavía las veo danzando frenéticamente y esparciendo sin cesar un rojo digno hacia las paredes de mi cuarto. La pira de cuerpos arde en la parte trasera de la cabaña y ya ha llegado a mi casa aquello que tanto tiempo he anhelado. Creo que descorcharé una de las botellas de Rufus, la ocasión lo amerita: Benjamin Gibbard llama a mi puerta esta mañana.

The Phenomenal Handclap Band “Baby”
Del álbum The Phenomenal Handclap Band (2009)

Still Life Still «Kid»

Caminar por el corredor de tu colegio a veces te puede hacer sentir una creación de Tom Savini o recordar alguna película de Romero. Entre el paseo extático de Elephant y la fascinante excursión de Let the Right One In, el video de promoción de este proyecto canadiense es la constatación que la experiencia escolar es la verdadera Zombieland.

Still Life Still “Kid”
Del álbum Girls Come Too (2010)

Two Door Cinema Club «Undercover Martyn»

– La vamos a romper en el Glastonbury de este año.

– Y el disco ni siquiera ha salido…

– Kitsuné nos ama y también la mayoría de blogs. Solo nos falta figurar en el Best New Music de Pitchfork y la hacemos linda.

– Pero eso de salir como si fuéramos marionetas en este video… Uhm… No sé…

– Bah, eso no importa. Si declaramos a la NME que este clip es la versión en clave dark de “Young Love”, quedaremos como los tipos más cool del planeta.

– Cierto, pero si nos comparan con Death Cab for Cutie la tenemos un poco difícil. Es como tratar de ser Rocco Siffredi y luego recibir el calificativo de eunuco.

Two Door Cinema Club “Undercover Martyn”
Del álbum Tourist History (2010)

The Happy Hollows «Death to Vivek Kemp»

Alejado de las pirotecnias visuales, de las pretenciosas arcadas del más nauseabundo art rock, este bello clip coloreado artesanalmente, reproduce en su simpleza, la divertida sensación de formar una banda junto a tus amigos, encender un amplificador y hacer que esa canción de tres minutos suene como si el mundo fuese a terminar. Historias anónimas de DIY que comienzan con la fuerza y vitalidad que solo la triada bajo-guitarra-batería puede conseguir y que finalizan cuando te avisan que la comida ya está lista.

The Happy Hollows “Death to Vivek Kemp”
Del álbum Spells (2010)

Xiu Xiu «Dear God, I Hate Myself»

La expresión del artista es libre y purificadora. El creador debe volcar todo en su obra: que ella sea una extensión de su cuerpo y alma. Pretensiones e ideales tomados al pie de la letra en el último video de Xiu Xiu. Crítica al exagerado culto a la imagen o descarado intento por llamar la atención, el clip del proyecto de Jamie Stewart ciertamente no pasa desapercibido y deja en segundo plano los sonidos góticos en clave Nintendo de la canción. El otro lado de la sensualidad en un tema que no quisieras escuchar después de comerte un chocolate. Otro crimen visual en nombre del arte.

Xiu Xiu “Dear God, I Hate Myself”
Del álbum Dear God, I Hate Myself (2010)

Magneta Lane «Lady Bones»

En el clip de las Magneta Lane (que tiende al magenta), unas riot grrrls que lucen un vestuario adquirido en una tienda de todo por $0.99 se encuentran con un Dalí de la white trash y hacen los preparativos para una fiesta de los muertos en clave mexicana. Los invitados al convite son los hijos de George Romero y Floria Sigismondi. Las referencias viajan a la velocidad de la luz: piezas que se yuxtaponen y buscan construir sentido. La posmodernidad celebra alborozada el pastiche.

Magneta Lane “Lady Bones”
Del álbum Gambling With God (2009)

The Hidden Cameras «Underage»

Líricas explicitas. Juego de roles. Me acerco a tu casa de suburbio y te pido algo: imagina que soy un niño al igual que tú, pongámonos las máscaras. Hagamos una coreografía amateur sobre las hojas que dejó el otoño. Pretensiones arty (nuevamente) para uno de los tantos singles que ostenta el último disco del colectivo de Toronto.

Como sucedía con Biolay, a veces una dulce melodía y las sutilezas de un coro encubren el verdadero mensaje. Bellas canciones, inofensivas en apariencia, pero que podrían convertir a The Hidden Cameras en los nuevos Herodes del pop. Ludismo que se mezcla con lujuria, y que salvando nuestras suspicacias, vienen a ser purificadas con una gloriosa lluvia dorada al final del clip.

The Hidden Cameras “Underage”
Del álbum Origin: Orphan (2009)

Air «So Light Is Her Footfall»

 

Eres bocanada. Perfil entrevisto en la oscuridad. Frialdad arrojada a la nada como el sonido de un vocoder. Ceniza.

Eres pantera. Pisadas rápidas en un corredor. Agitación en el corazón. Miradas que ahogan un deseo. Dolor.

Eres laberinto. Todas las imágenes flotando en la mente. Un traje entallado que atrapa un cuerpo inasible. Una melodía flotante y etérea. Evasión.

Eres espejo. La voz que susurra al otro lado del teléfono promesas vacías. El recuerdo de una tarde lejana. Azul.

Eres una canción pop.

Air “So Light Is Her Footfall”
Del álbum Love 2 (2009)

Beach House “Silver Soul”

Hay suficiente voluptuosidad femenina en el clip de “Silver Soul” (dirigido por la propia vocalista de Beach House) como para pasar por alto la pintura metálica de los cuerpos (que detesto desde “Zombie” y “Give It Away”, y que ni siquiera me convenció en “Umbrella”), la flagrante intención arty (de las que está empedrado el camino al infierno) y la obviedad de basar el video en el título de la canción, que por lo demás, es preciosa. Puedes cantar Victoria.

Beach House “Silver Soul”
Del álbum Teen Dream (2010)

The XX «VCR»

– Vamos a jugar a ser minimalistas, ok?

– Si tú quieres. Está bien. A veces blanco, otras lo veo todo en negro.

– Me encantan los ochenta. ¿Has visto mi Mac?

– Está en el otro cuarto. Junto a la cama que incendiamos ayer.

– ¿Sabías que si no hubiera sido por la industria pornográfica el VHS no se hubiera impuesto al Betamax?

– … ¿Has visto a nuestro mono?

The XX “VCR”
Del álbum XX (2009)