Air endulza, susurra y seduce de la suave manera en que suelen realizarlo. Las sinfonías de bolsillo quedan atrás y se lanzán hacia un viaje mágico que bien podría venir de la mano de Albert Hoffman. Por algo más de tres minutos vuelvo a confiar en ellos.
Con una letra que refleja lo que parece ser el tema central de la saga de los vampiros castos: el deseo contenido, la tentación refrenada, el mordiscus interruptus, “Wicked Blood” (una canción que no estaría fuera de lugar en un disco de Bright Eyes) es una de las pocas que se salvan del más bien desabrido soundtrack indiecéntrico (cuyo punto más bajo son unos anémicos Death Cab For Cutie) de New Moon, película que sin duda tendrá mejores efectos especiales que esta voluntariamente inepta mezcolanza de terror, ciencia ficción y western (un video que no estaría fuera de lugar en una película de Ed Wood), pero que difíclmente podrá ser más encantadora.
Sea Wolf “Wicked Blood”
Del álbum White Water, White Bloom (2009)
Se supone que este video es acerca de la incomunicación y la esencial soledad del individuo en la civilización occidental, pero lo que más me ha impresionado en realidad ha sido descubrir que Tegan y Sara son trillizas con Sarah Silverman. Oh, la humanidad!
El mar es el tema, la inspiración y la materia prima (los sonidos de las olas son reales) de las canciones que componen In the Dream of the Sea Life, disco concebido como una especie de compañía a un popular libro sobre oceanografía y biología marina publicado hace más de medio siglo. Evocadora música que pareciera estar a medio camino entre el dream pop de Beach House y la experimentación de High Places. Curiosamente, los Candy Claws son también chico y chica. ¿Se animarán a formar un club de indie swingers?
Candy Claws “Catamaran”
Del álbum In the Dream of the Sea Life (2009)