Chicha for the Jet Set

Es oficial: la chicha es universal. Sonido Martines, un DJ boliviano residente en Buenos Aires realizó (al parecer en el 2005) una compilación de cumbia peruana de los sesenta y setenta, elaborada a partir de vinilos de 45 rpm, de la que me he enterado a través de un entusiasmado blog norteamericano. ¿Qué más global se puede ser? Aunque Chicha for the Jet Set es una antología más bien informal (todo acto o voz chichero viene de la informalidad y va hacia ella), los grupos y canciones incluidos son más caletas que, por ejemplo, los que aparecen en The Roots of Chicha. Sí, aquí también figuran Los Mirlos, esos merecidísimos sospechosos comunes, pero al menos yo (y que la blogósfera juzgue mi posible flagrante ignorancia) nunca había escuchado de, ni escuchado a, Los Iguales o Los Henry’s. Un feliz descubrimiento tras otro, los temas de este “disco” conforman un exuberante festival de punteo que 69 pone a tu consideración y a la de la concurrencia de tu próxima fiesta indiecumbiera.

Los Claveles de Pucallpa “Lamento del Maderero”

Low vs Diamond “Heart Attack”

“Muy helénico. Muy zen. Muy humano.” Ese fue el veredicto que, con ironía fulminante, me lanzó Cocker por el chat después que le recomendé el video de Low vs Diamond. Si se trata de ironías, yo podría interpretarlo más bien como la exageración (¿o descripción fiel?) del proceso mental de un romántico incurable (o un neurótico tratable) que se proyecta demasiado cada vez que conoce a alguien. Sin embargo, hay algo en esta visión acelerada pero sutil del inevitable paso del tiempo, de la posibilidad de amar a alguien hasta la muerte, de la imposibilidad de amar a alguien para siempre, y de la probabilidad de que el amor no sea más que una ilusión, que apela a mi lado más sentimental… o huachafo. En fin, míralo tú y dime si reiste, o lloraste.

Low vs Diamond “Heart Attack”
Del álbum Low vs Diamond (2008)

Muerte en el Cielo

No soy fan de Silvania, ni de Ciëlo. Nunca los seguí de cerca, ni me interesé demasiado por sus discos, ciertamente más por culpa mía que suya. Y en parte fue por eso que pocas veces se les dio cobertura, tanto en Caleta como en 69. Ni siquiera mi conciencia de su bien ganado prestigio internacional (¿cuántos peruanos se han presentado en el Benicàssim?) me sacó de mi inercia editorial. Ahora es demasiado tarde para enmendar olvidos y errores. Jorge Luis Revilla ha muerto, asesinado en circunstancias que ya están llamando la atención de los medios locales y que serán el primer y acaso último acercamiento de sus compatriotas a su existencia. Lamento no haber hecho más por difundir su música. Pero lamento sobre todo que haya perdido la vida. Descansa en paz, Cocó, si eso es posible.

Ciëlo “Vuélvete Underground”