Planeta Spinetta

Disiento del Bambino… no todos los cantantes argentinos suenan a Spinetta… deberían… pero también están los cantantes Calamaro, abundan los cantantes Indio, no están los cantantes Charly… cada quien encuentra como matar sus propias fobias, como recorrer sus propios caminos, como fundirse en el mismo rio. Y, sin embargo, los mejores frutos vienen de ese árbol que muchos, ahora como entonces, olvidaron por el miedo, en las curvas del aire, en las puertas de los blancos barcos lentos de las horas. Productos todos de esa sociedad que es una paradoja y un enigma, que nos asombra y que nos cuestiona, que plantea una ecuación difícil de resolver para nuestro common sense tan liberal, tan aggiornado, tan rendido: una forma distinta de entender la modernidad y el desarrollo, tuitiva, demodé y que, no obstante, ha producido en ámbitos diversos desde Borges hasta Quino, desde Cortazar hasta Oesterheld, desde Piazzolla hasta este señor, abigarrado estilista, incansable explorador armónico, poeta en el sentido más abstracto (y odioso) del término, tan suyo en esa personalísima interpretación de su sentido como artista que no nos damos cuenta que cuando más abstruso es su lenguaje, más diáfana nos habla su melodía, cuando más intrincada es su estructura, más reluce su canto… elemental… como la leche. Así que ya saben: hijos, amigos, vengan y muerdan como nunca (como siempre) aquellas hojas de sus pies…

Spinetta «Elementales leches»

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