Tema musical, ya. Historia, ya. Sólo falta la película.
Fleet Foxes “White Winter Hymnal”
Tema musical, ya. Historia, ya. Sólo falta la película.
Fleet Foxes “White Winter Hymnal”
Daría cualquier cosa por componer una canción así. ¿Lucifer?
British Sea Power «No Lucifer»
Si me preguntan por una propuesta fresca, sugerente y lúdica en la escena musical latina del momento mi elección natural sería Austin TV. El quinteto del DF mexicano se mueve en los terrenos del post rock: escucharlos traerá a tu mente los mejores momentos de Tortoise, Slint, Múm, Sigur Ros, Congelador o las surrealistas suites instrumentales del Yoshimi Battles the Pink Robots de The Flaming Lips. Formados en 2001, y con una producción que incluye un par de EP’s (Austin TV y Asrael, edición limitada de 600 copias y descatalogado), una banda sonora (Más que Nada en el Mundo, 2005), un registro en dvd de sus vibrantes tocadas en vivo (Temblaban con Sonata Solitaria, 2006), el 2008 representa su despegue a las grandes ligas, pues su segundo disco, Fontana Bella (2007) editado por Terrícolas Imbéciles y producido junto al tacubo Emmanuel del Real, los ha llevado a tocar nada menos que al escenario principal del Festival de Coachella. Proyecto conceptual y detallista (el grupo se hace cargo del arte y diseño de sus discos y el merchandising de los mismos), entre el relato de iniciación, el cuento de hadas y con cierto aire Blair Witch Project (la placa fue registrada en una cabaña en Avándaro) sorprende por lo logrado de sus climas, entre lo melancólico y contemplativo, además de una contundencia sónica impropia de un grupo relativamente novel: sus instrumentales plagados de cambios de ritmo, samples y crescendos épicos los muestran como maestros consumados en el arte de provocar emociones.
Dejando a un lado ciertas cuestiones, por lo demás marginales (salí despavorido de su site luego de encontrar un file demasiado Mulder para mi gusto, Red Internacional de Transcomunicación Instrumental o algo por el estilo), vale prestar atención a la oferta de estos enmascarados cuates. Chequea el hermoso video de “Marduk” (guiño evidente a “Glósóli”), el único oficial hasta el momento. Para decirlo con las palabras de los Austin TV: suena como sentirse vivo.
Austin TV “Marduk”
Ennio Morricone sale de su tumba y lleva afro.
Quiet Village «Circus of Horror»
No importa. Las bateristas femeninas son el nuevo orden.
The Whip «Trash»
6 discos, 6 reseñas, 6 canciones: no es la marca de la bestia, pero es una nueva marca para Cocker.
Portishead Third
Por favor, no le pidan a Geoff Barrow que toque «Glory Box», nada de encendedores ni música para yuppies, es lo que ha confesado desear el genio detrás de Portishead para este esperadísimo y temido regreso del combo de Bristol. Pero las dudas ya se disiparon y Third demuestra que los chicos de la P siguen en forma. Oscuro (siempre lo han sido), con algunos toques de industrialismo (ya venían desde el segundo discutido disco de la banda) y programaciones de lo más avant garde, el cisne nocturno ha regresado y nos ha sacado del tedio en que se debate la escena musical en la actualidad. Te extrañábamos tanto, Beth. Coachella, allá vamos…
Portishead «Hunter»
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/portishead%20-%20hunter.mp3]
Tindersticks The Hungry Saw
Un cronista de la revista Factory, fan enamorado de American Music Club, trataba de convencer a Mark Eitzel de que su banda hacia la música más conmovedora y emocional del mundo. La conversa se realizaba tras bastidores del Benicàssim. El escéptico músico ante la afirmación del escriba sólo atinó a señalar al escenario y sentenciar: “¿Emocional y conmovedor? No, para eso están estos tipos”. En esos momentos, Tindersticks descargaba toda la intensidad del Tindersticks II en el festival español. Hoy, cinco años después de su último disco, el excelente Waiting for the Moon, los liderados por Stuart Staples regresan con su chamber pop preciosista, para demostrarnos que el terreno de la melancolía es suyo por derecho propio.
Tindersticks “The Other Side of the World”
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/tindersticks%20-%20the%20other%20side%20of%20the%20world.mp3]
Stephen Malkmus & The Jicks Real Emotional Trash
Un tour de force, lisérgico y contundentemente guitarrero es lo que nos ofrece Malkmus en su cuarta entrega en solitario. Si ya desde los días de Pavement, banda con la que redefinió el sonido de los noventas, mostraba una facilidad para hacer convivir efectivamente melodía y distorsión, una parte de esta nueva placa (en el otro lado, se deja llevar por el delirio del guitar hero y entrega extensos registros que no desentonan ni te sumen en el aburrimiento) es la prueba palpable que cuando Stephen lo desea, hace la canción de pop veraniega de dos minutos que jamás logrará componer Damon Albarn.
Stephen Malkmus & The Jicks «Gardenia»
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/stephen%20malkmus%20and%20the%20jicks%20-%20gardenia.mp3]
Sr. Chinarro Ronroneando
Nunca se las pone fácil a sus seguidores el Sr. Antonio Luque. Lo acusan de haberse reblandecido, de adoptar sin pudor el formato de canción de FM, que el tono aflamencado no le viene bien a su música, etc. Lo cierto es que desde los días oscuros de El Porqué de Mis Peinados, la propuesta del músico sevillano no puede pasar inadvertida. Sugerencia e irreverencia de la mano que ya en El Fuego Amigo apostaban por la desnuda sencillez en las melodías y los arreglos. Su última entrega en estudio profundiza dicho camino.
Sr. Chinarro «El Alfabeto Morse»
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/sr%20chinarro%20-%20el%20alfabeto%20morse.mp3]
Travolta Manual de Redención
No nos hicieron esperar demasiado y eso se agradece (aprende Geoff Barrow). Luego de su terapéutico El Efecto Amor, el prolífico Joaquín Pascual regresa con una nueva colección de melodías rebosantes, arreglos pulidos y voces ensoñadoras. Pop bucólico y detallista que no nos hace extrañar a los mejores momentos de La Buena Vida. Cuestión a resaltar, en esta placa se le ha dado mayor protagonismo a la encantadora Ana Galletero, razón de fuerza para seguir luchando la entrevista.
Travolta «Cosas Grandes y Pequeñas»
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/travolta%20-%20cosas%20grandes%20y%20pequenas.mp3]
Atlas Sound Let The Blind Lead Those Who Can See But Cannot Feel
Marea de guitarras, pedaleras a diestra y siniestra, infinitos remolinos de electricidad es lo que define al proyecto solista de Bradford Cox, cantante de Deerhunter. Desolador y líricamente atormentado, Cox prácticamente cubre todo el espectro sonoro de efectos y disonancias. Sin embargo, hay momentos en que deja filtrar la luz y, cuando esto se da, lo que encontramos son bellas canciones que bien podrían prescindir de adornos innecesarios.
Atlas Sound «Quarantined»
[audio:http://www.fileden.com/files/2007/7/16/1270793/atlas%20sound%20-%20quarantined.mp3]
La canción pop perfecta dura 2 minutos con 42 segundos.
Esa es la conclusión científica a la que ha llegado un tipo con poco tiempo para el entretenimiento y menos paciencia para los solos de guitarra interminables y los estribillos que se repiten una y otra vez.
“Mis científicos me dijeron que la duración perfecta de una canción tenía que estar más cerca de los tres que de los dos minutos. Tres minutos es cuando se comienza a hinchar. Cuando la banda piensa: Hey, toquemos el estribillo siete veces. Hey, dejemos un momento para que el saxofonista se luzca aquí. Hey, agreguemos otro puente.”
Entonces señala como modelos de brevedad canciones de menos de tres minutos como “Mr. Tambourine Man”, “We Got the Beat”, “Boys Don’t Cry”, “Hot Fun in the Summertime”, “Good Times Bad Times”, “I Would Die 4 U”, “Paranoid”, “Blowin’ in the Wind”, “Debaser”, “God Only Knows” y “Fall on Me.”
“Esos no sólo son clásicos indestructibles sino que resumen todo lo grandioso de una banda sin desperdiciar tu maldito tiempo.”
Y es así como descubre la canción con la duración perfecta: “There She Goes”, de The La’s. Tiempo exacto: 2 minutos, 42 segundos.
“El riff principal hace de introducción. Las estrofas son el estribillo. El solo contiene cero colesterol y conduce a un puente limpio. Y entonces volvemos a donde empezamos. (…) Cuando “There She Goes” termina, te garantizo que absolutamente nadie dice: “Dios mío, ya era hora”.”
Luego enumera otros clásicos del pop que duran igualito: “Don’t Do Me Like That” de Tom Petty; “Divine Hammer” de The Breeders; “Helplessly Hoping” de Crosby, Stills & Nash; “Get Up” de R.E.M.; “California Dreamin’” de the Mamas & the Papas y “This Charming Man” de The Smiths. Incluso encuentra dos tracks del Sgt. Pepper que alcanzan los 2:42 clavados: “Lovely Rita” y “With a Little Help From My Friends”, de paso asegurando que “Good Morning Good Morning” (2:41) habría sido un tema redondo de haberse extendido un segundo más.
Para terminar de demostrar su punto, nuestro paladín de la concisión musical nos ofrece un mix tape de 12 canciones que dura exactamente 32 minutos y 24 segundos.
Lo que es yo, le doy toda la razón: la vida es demasiado corta para un solo de guitarra.
The La’s “There She Goes” (que en YouTube tiene, oops, 2:51)
¿Cuál es tu canción favorita de 2:42?
La nueva gran esperanza del indie se viste con túnicas, practica el paganismo místico, mezcla la psicodelia con otras hierbas, tiene a la canción pop perfecta como su santo grial y alucina futuros post-apocalípticos.
«Los chicos van a heredar las colecciones de mp3 de sus padres. Y, en esa estética, los archivos corruptos de mp3 serán el equivalente a los vinilos con sonido de canchita que la gente glorifica ahora. Dentro de veinte años, la gente escuchará esos mp3 de trigésima generación y dirán, ¡’Me encanta ese sonido!'»
Tremendo vaticinio proviene de Ben Goldwasser, quien junto a Andrew VanWyngarden (¿se puede tener nombres más psicotrópicos?), son MGMT, uno de los hypes del año. Y a juzgar por el primer single de Oracular Spectacular, su disco debut, la alharaca se justifica plenamente. «Time to Pretend» es un grandioso tema en clave space rock que ironiza sobre los clichés en la vida de un famoso. Por supuesto que la verdadera ironía será que estos chicos maravilla se vuelvan estrellas de rock y terminen, como en la canción, ahogados en su propio vómito.
MGMT «Time to Pretend»
10 razones para comprar el Beamz Music Performance System:
1. ¡Es un theremin del siglo 21!
2. Lucirás menos patético cuando hagas un riff de guitarra en el aire.
3. No te saldrán callos en los dedos.
4. Son un buen ejercicio aeróbico.
5. No hay que afinar cuerdas.
6. Puedes hacer negocio poniendo un karaoke para músicos frustrados.
7. No te perseguirán las chicas (si no te gustan las chicas).
8. Está basado en tecnología laser, así que también puedes usarlo para desintegrar a tus enemigos (o a tu banda).
9. Puedes hacer trucos de magia mientras creas tu propia música.
10. Si le das la vuelta, puedes usarlo como silla.
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Hay cosas que a uno le encanta odiar y cosas que uno odia que le encanten, pero también hay cosas que uno no sabe si odia o le encantan. Me pasa por ejemplo con Los Campesinos! La banda derrocha una vitalidad envidiable («You! Me! Dancing!»), son ingeniosos para poner títulos («…And We Exhale And Roll Our Eyes In Unison», «The International Tweexcore Underground»), cada letra es más hilarante que la otra («The music was okay, but the fresh air was better, and I couldn’t tell if the singer’s keyboard was a crutch or a synthesiser, but it sounded like he’d broken a limb, each and every time he pushed a key down or in.»), sus canciones son melodiosamente disonantes («Death to Los Campesinos!») o disonantemente melodiosas («Don’t Tell Me to Do the Math(s)»), y la voz de Aleksandra es un dulce contrapunto a los quecos destemplados de Gareth («Drop It Doe Eyes»). Y es así que llegamos a mi problema con Los Campesinos! El vocalista! Hay una palabra en inglés, obnoxious, que lo grafica mejor que cualquier otra en español, y que quiere decir algo así como pesado o chinchoso. Odioso. Al principio lo soportaba menos. Lo que me temo significa que terminaré aceptándolo, si no adorándolo. Pero al menos ahorita que escucho «My Year in Lists», me dan ganas de agarrarlo por el cuello…
Los Campesinos! «My Year in Lists»