Wave Machines «The Greatest Escape We Ever Made»

El reciclaje musical parece no desaprovechar nada: un camaleón en permanente mutación, sin un centro de referencia o un tótem al que rendir cuentas. Cortar y pegar. Mirar al pasado. Tomar la influencia disco, pero pasada por el filtro de Scissor Sisters y no directamente del furor neoyorquino de los setenta, es el punto de partida para «The Greatest Escape We Ever Made» adelanto del primer álbum de Wave Machines. Pop de sutilezas electrónicas, cadencioso y de aliento funky, pero sin llegar a la exuberancia dance de Hercules and Love Affair. Un falsetto vocal marca la pauta para la propuesta juguetona de la banda de Liverpool, que aprovecha elementos musicales diversos para su placa debut: en un collage sonoro que puede remitir a Beck o Architecture in Helsinki. Un conjunto que apuesta por las máscaras en sus actuaciones en vivo, pero que en lo estrictamente musical es fresco y prescinde del maquillaje excesivo o la sobreproducción. El discreto encanto de lo artesanal queda apropiadamente ejemplificado en su laborioso trabajo de stop motion para este video.


Wave Machines “The Greatest Escape We Ever Made”
Del álbum Wave If You’re Really There (2009)
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The Pains of Being Pure at Heart «Young Adult Friction»

El nuevo video de The Pains of Being Pure at Heart es el ejemplo más reciente de un hecho curioso en el mundo del pop: las grandes canciones no cuentan, necesariamente, con los videos que se merecen. No, en esta oportunidad no se trata de un virtuosismo técnico sin sentido, en esta ocasión estamos ante el conocido caso del “Homo Indie Ilustrado”, ese individuo que intenta desesperadamente demostrar su sapiencia y erudición, su cultura letrada y exquisita. Este espécimen que suele pasear su snobismo arty por Pitchfork Tv y alrededores. Basta con citar dos nombres (que se encuentran, lamentablemente, entre nuestros favoritos personales) para entender de que estamos hablando: Sonic Youth y Belle and Sebastian (la presencia de Isobel atenuaba el rollo pretencioso de los escoceses).

El cuarteto neoyorquino se inscribe en esta nómina con el clip que acaba de lanzar para “promocionar” al que ya habíamos sindicado como el mejor tema de su sorprendente álbum debut. Toda la frescura y distorsión agridulce destilada en su música no tienen el correlato adecuado en las imágenes de “Young Adult Friction”: los jóvenes ilustrados leen despreocupadamente a Emile Durkheim y Beverly Cleary. Primeros planos para captar los intereses de los muchachos, a ellos no les basta con las entrevistas, el MySpace, Facebook o Twitter, ellos quieren dejar bien sentada su preocupación como científicos sociales de la importancia que deben tener, así reza el credo de Durkheim, los factores sociales, culturales y religiosos al momento de estudiar el fenómeno del suicidio. El problema no radica en mostrar referencias extramusicales, sino en la manera de presentarlas, y en este caso la sutileza brilla por su ausencia, el disfuerzo y la impostación hacen lo suyo: esqueletos, un yunque y un martillo que no remiten a otra cosa que a una fallida representación teatral universitaria.

Con todo, este tipo de ocurrencias no desvirtúan en absoluto la propuesta de The Pains of Being Pure At Heart, un pop que ansia la adolescencia eterna (¿Habrán leído a Wilde?) y que presenta sus mejores argumentos en lo musical, y no ciertamente en lo visual.

The Pains of Being Pure at Heart “Young Adult Friction”

Joss and the Pussycat

Quizás muchos estábamos interesados en ver a Franz Ferdinand, en saber si en una actuación sorpresa el Mozz cedería al clamor popular y The Smiths volverían a los escenarios, en chequear la performance de M.I.A. o sumergirnos en la nostalgia de escuchar el zumbido adictivo, al menos online, de MBV… Sí, todo eso que suena a fantasía pura puede ser posible en un festival como Coachella. Paraíso para el melómano que la semana pasada remeció California, y una demostración de ese celestial panorama lo da Joss Stone, contundentes argumentos para comenzar ahorrar para la edición del próximo año.

Passion Pit «The Reeling»

Reciclaje al por mayor. Una celebración del pastiche. Una oda a la estética del cut+paste. Eso y mucho más es el nuevo adelanto del primer álbum de Passion Pit. Beats y sintes descaradamente setenteros, psicodelia embriagadora dirigida directamente al centro de la pista de baile. El video de «The Reeling» subraya la vocación del quinteto de Boston por desatar el goce de los cuerpos hasta que el sol señale el inicio de una nueva mañana gloriosa.

Passion Pit “The Reeling”
Del álbum Manners(2009)
[audio:http://www.fileden.com/files/2009/2/16/2324471/passion%20pit%20-%20the%20reeling.mp3]

Sonic Youth «Sacred Trickster»

Mientras MBV sacia la nostalgia de toda una generación en los festivales europeos y el Coachella y los Pixies recurren al facilismo de un nuevo box set recopilatorio, Sonic Youth se mantiene en la ruta del frenesí y la sugerencia: Thurston Moore y cia. regresan con The Eternal a la arena independiente (es su primer disco en Matador) y demuestran que la provocación y el caos guitarrero de la banda neoyorquina perdura intacto.

El primer extracto de su nuevo trabajo a editarse el 9 de junio próximo remite al sonido de los 90: sí, al hardcore adolescente que algunos vivimos con el nombre de grunge, es decir que se enfoca más en el Dirty que en el terrorismo sónico de los 80 o la exploración avant garde de sus trabajos junto a Jim O’Rourke. “Sacred Trickster”, según confesión del propio grupo y ratificando la vena arty que ostentan desde siempre, está influenciado por la obra del artista francés Yves Klein y de Noise Nomads, un colectivo de Massachusetts (si ellos lo dicen no lo ponemos en tela de juicio). Fuera de estas pretensiones culturosas, se agradece una nueva cuota del mejor rock de guitarras que se urdió en las últimas dos décadas y, sobre todo, los jadeos y sensualidad de una Kim Gordon inagotable.

Sonic Youth “Sacred Trickster”
Del álbum The Eternal(2009)
[audio:http://www.fileden.com/files/2009/2/6/2309452/sonic%20youth%20-%20sacred%20trickster.mp3]

Man Man «Rabbit Habits»

Se puede contar una historia de amor de infinitas maneras. Ese territorio no es patrimonio exclusivo de Allen o Rohmer. New York o París no deberían ser los lugares por antonomasia para experimentar el embate de Cupido. Bienaventurados aquellos que pueden perderse y encontrarse mientras recorren Europa al estilo de los personajes de la saga de Linklater; pero no todos podemos ser Ethan Hawke. Al otro lado de ese ideal, como salidos de una película de Solondz o Korine, se pueden ubicar los freaks que protagonizan el más reciente video de Man Man. Una cafetería es el punto de encuentro para el juego de seducción contemporáneo: miradas cómplices, sonrisas encubiertas, el principio del rito. Sin embargo, tarde o temprano, las máscaras caen, y como suele suceder en este tipo de historias, el encantamiento y la atracción ceden espacio al extrañamiento y el miedo. El clip de “Rabbit Habits” no termina siendo un relato amargo sobre el amor y sus misterios insondables: bajo la luz de la Luna persiste una promesa de feliz convivencia para los peludos amantes. Acompaña el aprendizaje sentimental la música del conjunto de Filadelfia, un carnaval que mezcla Tom Waits y las bandas sonoras de los dibujos animados a partes iguales.

Man Man “Rabbit Habits”
Del álbum Rabbit Habits(2008)
[audio:http://www.fileden.com/files/2009/2/16/2324471/man%20man%20-%20rabbit%20habits.mp3]
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Holden «Où Sont Vos Bras, Monsieur»

Entre el susurro y la languidez de la voz de Armelle Pioline y una base rítmica inspirada en los trabajos de John McEntire y Jim O’Rourke durante el siglo pasado, Holden nos envuelve en una propuesta que apostando por sonidos de vanguardia no pierde jamás el norte de la melodía: bossa espacial, cajita musical que perdida en alguna órbita lejana no deja de transmitir el latido de un corazón.

Holden “Où Sont Vos Bras, Monsieur”
Del álbum Fantomatisme (2009)
[audio:http://www.fileden.com/files/2009/2/16/2324471/holden%20-%20ou%20sont%20vos%20bras%20monsieur.mp3]
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Franz Ferdinand «Womanizer»

En este blog siempre hemos creído en la grandeza de Britney Spears. Algunas veces, todo hay que decirlo, por elementos extramusicales, pero si algo es irrebatible y fácilmente comprobable es que una de las hijas predilectas del Disney Channel cuenta con lo principal para dar que hablar en el ambiente musical: singles, hits contundentes, melodías vibradoras que aseguran su permanencia en ese inestable, efímero e ingrato universo que es el pop. Desde los ya lejanos días del “Baby One More Time”, la Spears ha dejado bastante claro que lo suyo es la artillería pesada dirigida a las pistas de baile y, principalmente, urdir estribillos deliciosamente pegajosos destinados a quedar marcados indeleblemente en tu inconsciente. ¿Se puede resistir al embate de una canción tan sensual y hedonista como “Toxic”?

Más allá de escándalos, cambios de look radicales y alharaca mediática parece que Britney ha abandonado el lado oscuro, cruzado el bulevar de los sueños rotos (aquel que regenta Paris Hilton y televisa glamorosamente Ryan Seacrest) y regresado al circo musical. “Womanizer” no es la mejor canción de su último disco, pero a estas alturas es imposible no haberla escuchado seas fan de Britney o no: Lily Allen y Ellen Degeneres incluso llevaron este super hit a un ambiente más sosegado. Ahora es el turno de Franz Ferdinand. Sí, los indies aman a Britney. En la versión de los escoceses no hay burla e ironía: simplemente se trata de poner a bailar a las chicas, aquello que pregonan sin cansancio desde su primer disco (algo que solo consiguieron con éxito en esa ocasión y no han podido volver a repetir) con una de las mejores canciones que se han grabado últimamente. Tan simple como eso.

Franz Ferdinand “Womanizer”

PJ Harvey & John Parish «Black Hearted Love»

Siempre provocativa y sensual, PJ Harvey vuelve al ruedo. La acompaña John Parish, su cómplice habitual, quien en esta ocasión, como en Dance Hall at Louse Point, firma el álbum junto a ella. A Woman A Man Walked By, la placa en cuestión, podría significar un retorno a la etapa más visceral y rockera de la cantante inglesa, al menos eso lo deja entrever las contundentes guitarras de “Black Hearted Love”, el primer single del disco. Un sonido que recuerda muchísimo el trabajo de Steve Albini a fines del siglo pasado. Parece ser que Polly dejará momentáneamente el piano y las estructuras minimalistas de White Chalk para encender los amplificadores y ampararse en la distorsión, acercándose más a lo propuesto en Rid of Me y Stories From The City, Stories From The Sea.
Lo que no ha cambiado es lo recurrente en PJ: las historias cargadas de tensión sexual, el dramatismo, el amor vivido con el nervio femenino a flor de piel. Pero Polly Jean también se da tiempo para divertirse en medio de este carnaval de emociones, como en el video de “Black Hearted Love”. Un campo de juegos infantiles en medio de un bosque en penumbras, ella saltando imparablemente en un castillo inflable, las imágenes en slow motion para deleite de los adeptos a la podofilia y a sus bellísimos ojos. Casi como un cuento infantil donde una hermosa princesa nocturna queda suspendida en el aire mientras llueve.

PJ Harvey & John Parish “Black Hearted Love”
Del álbum A Woman A Man Walked By(2009)

Dominique A

Siguiendo con la ola dramática de los últimos post, presentamos a alguien con quien no podemos fantasear rizarle más la cabellera o que jamás podríamos pensar en que reemplazaría a nuestra cantante favorita (por favor, las cosas malas bien dispuestas, estimado Caleta), sencillamente porque Dominique A ocupa por derecho propio un lugar especial en la escena musical francesa. El cantautor galo, junto a Biolay, Tellier, Delerm y Mickey 3D, se encargaron de dar nuevos bríos y revitalizar decididamente el ambiente sonoro francés; tradición y modernidad que marcan un panorama que no se agota en saquear y copiar el legado de Gainsbourg. Una nueva chanson, formalmente libre y que, en el caso de Dominique, lleva una carga emocional bastante especial. Puede partir del minimalismo rockero de sus discos en el sello Lithium o pasar a los momentos más complejos y ambiciosos, es decir la etapa de Auguri o L’Horizon, donde las fronteras genéricas salen sobrando: lo único que resulta bastante claro es su capacidad para generar imágenes, su lirismo contenido y abrasador. Una guitarra, un sintetizador, la canción desnuda o el acompañamiento de una orquesta, simples máscaras: lo importante es el estribillo y la melodía, y ellas acompañan a Dominique desde siempre. El pretexto para este post: “Immortels”, el single de adelanto de su nuevo disco, La Musique. Semejante titulo garantiza que sea un trabajo desbordante y catártico. Por lo pronto, abandonarse en el piano sutil de esta canción y dejar que la música haga lo suyo.

Dominique A “Immortels”
En el álbum La Musique (2009)
[audio:http://boxstr.net/files/5039240_dzrsa/dominique%20a%20-%20immortels.mp3]