¿Otro video hip hop que glorifica el trasero femenino? Sí, motherfucker! Pero con un estilo de animación que recuerda a Ren y Stimpy, un protagonista que bien podría ser la versión en chicha morada de Master Shake de Aqua Teen Hunger Force, y unos rapeos y beats superfunky, no pudimos resistir la tentación (como si hubiera hecho falta mucho). Prohibida verla en compañía de menores o en la oficina (en especial si trabajas en una ONG feminista).
Fresh & Ivan Ives“The Juice Joint”
Del álbum Juice To Get Loose To (2008)
Sharleen Spiteri, ex cantante de Texas y señora de las cuatro décadas, se lanza a hacerle la competencia a las sobrinas de Dusty Springfield (Amy, Adele y Duffy) y deslumbra con un nuevo clásico soul de los sesenta compuesto en los cerenta. Incluye vestido de ama de casa desesperada de las de antes.
Sharleen Spiteri “All the Times I Cried”
Del álbum Melody (2008)
A Carlos Criminal se le conoce sobre todo por Radio Criminal, el grupo de hardcore punk que fuera uno de los principales animadores de la movida alternativa peruana en los noventa. Actualmente lidera Tsunami Kill, combo de las mismas características y que cuenta en su aún escaso repertorio con un tema llamado “Sexy 69”, halago que obviamente me impide ser objetivo con ellos. Pero a diferencia de la banda que le diera su apellido de batalla, esta vez ha cedido el protagonismo vocal a una fémina, acaso influido por su fugaz experiencia musical en España.
Formado a dúo con una madrileña, Angélica Kahn, L’Artica fue un inusual proyecto (dados los antes y después del criminal) de impronta indie que dio lugar a un par de demos y entró en parálisis permanente tras el regreso de la mitad masculina al seno de la patria. Y hete aquí que llegamos a la verdadera razón de este post. Tarde como siempre a todo, es recién a propósito del lanzamiento por parte del flamante sello nacional Madrugada Discos de un recopilatorio de grupos peruanos y españoles que me vengo a enterar de la existencia de una canción como “Linda Boquita Verdes Tus Ojos” (título basado en el cuento de J.D. Salinger), tan cautivadora, tan bonita, tan… poco Tsunami Criminal. Ojalá que la historia de este descubrimiento y conquista no termine allí.
¿Los Fabulosos Cadillacs en Lima? ¡Fabuloso! Después de haber pasado de la banda del golazo solitario a la balada del gordito solista, los Cadillacs deciden reunirse tras seis años, ofrecen un apoteósico concierto de regreso y alistan nuevo material.
¿R.E.M. en Lima? ¡Un sueño! Despues de haber aburrido a medio mundo dando vueltas alrededor del sol sin ton ni son, regresan por todo lo alto con un disco, no revolucionario pero sí con más revoluciones, que los ha reconciliado con otro medio mundo.
¿The Jesus and Mary Chain en Lima? ¡Jesús, María y José! Despues de mancar con Munki, de mandarse al diablo hace casi diez años y de emprender intrascendentes carreras musicales por su lado, los hermanitos Reid hicieron las paces y volvieron por sus fueros en Coachella (Scarlett saca pecho), causando furor desde entonces y encima a punto de lanzar nuevo y prometedor disco.
¿Animal Collective en Lima? ¡Bestial! Después de declararnos como nueva plaza oficial de la nostalgia noventera tras la presentación de Collective Soul, una de las bandas más exitosamente arriesgadas de los últimos tiempos vienen a mostrarnos en directo su propuesta marciana y elogiada por doquier.
¿Kylie Minogue en Lima? ¡Ay, mamacita! Después de las frustradas visitas de Carla Bruni y Julieta Venegas, la monumental estatuilla australiana pone el glorioso parche y se dispone a hacernos romper pista con sus himnos dance y a embelesarnos con su voz, su carisma y su cola de ensueño, colocando la cereza pop en este desconcertante año de conciertos internacionales por fin esperados y por fin esperanzadores.
Con Chemical Chords, su primer álbum de nuevas canciones en cuatro años (desde el Margerine Eclipse), los Stereolab vuelven a las andadas retro-avant-pop. Si el video de su primer single era una animación abstracta y colorida, el de “Neon Beanbag”, que parece una película experimental de los sesenta, es un collage de imágenes casi monocromáticas, con animaciones que son un guiño a la singular gráfica de las carátulas de sus discos. Todo esto mientras la jolie Laetitia Sadier mezcla inglés, francés y esos deliciosos tarareos que son su marca de fábrica. La vanguardia nunca fue tan bonita.
Stereolab “Neon Beanbag”
Del álbum Chemical Chords (2008)
Si fuera otra compañía, pensaría que la gente que aprueba los comerciales para su productos no tienen la menor idea de las canciones utilizadas para su promoción. Pero tratándose de la corporación tecnológica más cool del planeta, no me extrañaría que su líder y guía (un tal Steve Jobs) hubiera bajado “You, Me and the Bourgeoisie” del iTunes, la hubiera escuchado en su iPod y no sólo le hubiera gustado, sino que hasta le habría parecido divertida la idea de incluir la melodía de un tema que denuncia el consumismo en el nuevo comercial para el iPhone 3G. Después de todo, Apple fue durante mucho tiempo una alternativa casi contracultural frente a las PC de IBM y el Windows de Microsoft. Ahora que es parte del status quo, ahora que dicta el status quo, bien puede darse el lujo de ser irónico consigo mismo. Lo que probablemente explica por qué el dúo californiano de chico y chica The Submarines aprobó tamaña contradicción. A menos, claro, que uno considere que un iPhone es un producto de primera necesidad. Yo quiero el mío. Yo necesito el mío. Y después de esto, yo merezco el mío.
The Submarines “You, Me and the Bourgeoisie”
Del álbum Honeysuckle Weeks (2008)
Fue él quien diseñó la espectacular carátula del Caleta Finale, quien acuñó el inolvidable y aún indescrifrable “genoma sónico” para referirse a Radiohead, quien contribuyó con algunos de los momentos más amenos de 69 (Groovy, las leyendas), quien comentaba sobre música pero también tenía su propia banda (Zvook), quien perpetró la breve, demoledora y jocosa reseña del Talkie Walkie de Air, quien nunca se quitó la camiseta de la revista para jugar en otro equipo, y quien no sólo fue colaborador entusiasta sino también y sobre todo cómplice y amigo.
No, no se ha muerto. Simplemente se casa. A sólo unos minutos de que dé el “Sí, juro”, queremos (y eso incluye a Cocker) dedicarle el siguiente video (que ojalá se dé el tiempo de ver antes de que baile el Danubio Azul) con el deseo de que todo sea felicidad y, como siempre: ¡a triunfar!