Javiera Mini

Para seguir con músicos entrevistados por 69 en su nueva edición y con el tema de los conciertos en Argentina, les ofrecemos un turbador video de Javiera Mena, grabado durante su presentación el fin de semana pasado en el Centro Cultural San Martín de Buenos Aires. El tema es “Definitiva”. Una razón más (qué una, dos) para desear verla y oírla en directo en escenarios limeños. ¡Que alguien la traiga pero ya!

Vía zonaindie

Sale Néctar, entra Manganzoides

Ellos tendrán a Messi, pero nosotros tenemos a Manganzoides. Y el mismo día que la selección albiceleste goleará a la nuestra, el nightmare team del garage peruano hará bailar con su piedrícola rocanrol a la sana y estudiosa juventud bonaerense que asista al concierto de cierre de su actual minigira (que empieza hoy) por tierras argentinas y uruguayas. El motivo: la presentación de su disco más reciente, El Entierro de los Manganzoides, que fuera editado el año pasado por el sello ché Rastrillo Records. Su presencia no ha pasado desapercibida para algunos medios, y hasta el suplemento No del diario Página 12 le dedica unas líneas anunciando sus tocadas, aunque remontan confusamente los orígenes de la banda a “los albores del garage de los ‘60” (serán sesenteros, pero no sesentones). Esperamos que les vaya muy bien por allá. Sólo un pedido a los argentinos: humillen a nuestra selección si quieren, pero devuélvannos a los Manganzoides. Vivos.

Pregúntale a Albini

Pese a que no pierde oportunidad para despotricar de los productores, el trabajo de Steve Albini como ingeniero de sonido influyó de manera notable en hitos del rock alternativo como Surfer Rosa de Pixies o In Utero de Nirvana. Todo lo cual, unido a su personalidad “difícil” y declaraciones controvertidas, lo han convertido en una especie de celebridad en el mundo de la música.

Y aunque sigue siendo muy solicitado (uno de los discos más recientes en los que participó fue el Ys de Joanna Newsom), ahora Albini se está dando un tiempo para responder todo tipo de preguntas relacionadas con su experiencia en las perillas en el thread de un foro llamado “Pregúntale a una micro celebridad de la escena musical”. La gente ciertamente no ha dejado pasar la oportunidad de satisfacer su curiosidad por conocer desde las intimidades de algunas estrellas de rock hasta aspectos técnicos de grabación. Por ejemplo, le preguntan cuáles son los mejores músicos con los que ha trabajado. Albini responde (siempre bajo el nick electrical):

“Los Jesus Lizard son fácilmente el mejor grupo de músicos con los que haya trabajado en términos de suma de talentos y habilidades, pero he trabajado con una serie de músicos increíbles en instrumentos individuales. Sobre todo me han impresionado los grandes bateristas y cantantes, porque tocar la batería y cantar son las dos cosas más difíciles de hacer bien.”

¿Los mejores discos en los que hayas trabajado?
“The Jesus Lizard Goat
PJ Harvey Rid of Me
The Breeders Pod y Title TK
Nina Nastasia The Blackened Air
Silkworm Lifestyle o Italian Platinum
Palace/Will Oldham Viva Last Blues o Arise Therefore

¿Vinilo o digital?
“Ninguno. Yo voy de frente a la vagina. Se encuentra en las mujeres.”

¿Eres casado?
“¿Eres gay?”

Gay no. Las chicas también escuchan buena música a veces, sabes.
“Heterosexuales no, en mi experiencia, claro que no. O eres una lesbiana, o eres un hombre, o realmente no te gusta la buena música. Este es un hecho probado por la ciencia y las estadísticas.”

No sabemos si Kim Deal, Joanna Newsom y Nina Nastasia (a quienes por lo demás Albini llena de elogios) se sentirán aludidas con esta respuesta. Como sea, nadie dijo que para ser un buen ingeniero de sonido había que ser políticamente correcto.

Para ese frío maldito

Nada mejor para matar el frío de este invierno que arder en el infierno. O taparse con una de las colchas tipo mi-abuelita-satánica-me-lo-tejió que vende Quiltsrÿche. Con cuatro diseños diferentes en oferta (uno de nuestros favoritos es el abecedario del heavy metal), también existe la opción de mandar a hacerse uno a su gusto, así que ahora tus polos metaleros zarrapastrosos ya no tienen por qué terminar convertidos necesariamente en trapeadores.

El mejor musical que no hayamos visto

“No te conozco pero te deseo.” La letra inicial de la canción “Falling Slowly” refleja exactamente lo que siento con respecto a Once, la película musical independiente que se ganó el corazón del público del festival Sundance a comienzos de este año y continúa cosechando elogios y suspiros donde quiera que se estrene.

Once es la historia de un músico que toca la guitarra en la calle mientras sueña con grabar sus canciones (de onda folk pop) y de una joven emigrante que debe ganarse la vida limpiando casas y vendiendo flores a pesar de ser una pianista de formación clásica. Ambos se conocen, y de allí a forjar una amistad y formar una banda hay sólo un paso, y eso es lo que hace en esencia la película, narrar cómo ocurre dicho paso, en un estilo al mismo tiempo documental y poético (que a más de uno le ha recordado a la nueva ola francesa).

A diferencia de la mayoría de musicales, donde todos empiezan a cantar de buenas a primeras (quizás una de las razones por las que muchos detestan este género cinematográfico), las canciones que conforman la banda sonora de Once surgen orgánicamente a lo largo de la cinta. Después de todo, ¡es sobre músicos haciendo música! De hecho, se trata de músicos reales que se convierten en actores para interpretar a músicos ficticios, y donde cualquier parecido con la realidad es más que una coincidencia.

Y es que Glen Hansard (“The Guy”: nunca se sabe el nombre de los personajes) es en la vida real el líder y vocalista de The Frames, banda irlandesa con más de quince años de trayectoria (su álbum más reciente, The Cost, incluye algunos de los temas que aparecen, en versión más bien acústica, en Once). Por su parte, Marketa Irglova (“The Girl”), checa como en la película, es igualmente cantante y compositora, y grabó el año pasado un disco a dúo con Hansard, titulado The Swell Season. Por si fuera poco, el director del filme, John Carney, fue bajista de The Frames en sus inicios. Más orgánica, sólo una familia.

A esperar pues con ansias Once. No a que la estrenen en algún cine limeño, para qué desperdiciar esperanzas. Pero de que llegará, llegará. Mientras, disfruten a continuación de la hermosísima “Falling Slowly” (en un video que recoge escenas de la película), chequeen los diversos clips que podrán encontrar en una de sus páginas oficiales y, ya pues, juéguense el soundtrack si se lo consiguen.

Teoría de conjuntos musicales

Diesel Sweeties es un popular webcomic sobre robots, relaciones románticas y cultura pop, todo plasmado con la bonita estética pixel. Y además es una amable forma de burlarse del esnobismo indie (a pesar de que por sus viñetas han desfilado héroes de la credibilidad musical como Beck, Aphex Twin y la Sleater-Kinney Corin Tucker), especialmente a través de uno de los personajes principales de la tira cómica, el poserazo Indie Rock Pete, pero también mediante slogans -comercializados vía polos- como “Me gustabas más antes de que te vendieras”, “Nada es bueno si a otra gente le gusta”, y, por supuesto, el diagrama que ilustra este post: “Música que me gusta – Música que antes me gustaba – Música que te gusta”.

Kurt Cobain es una chuchería

I am doll eyes
Doll mouth, doll legs
I am doll arms, big veins, dog bait
Yeah, they really want you, they really want you, they really do

(Hole, “Doll Parts”)

Puedes tener todos los discos de Nirvana que quieras, pero no olerás a espíritu adolescente sin tu polo y tu poster de la banda. Y ahora podrás oler más rico con tu muñeco de Kurt Cobain. Algo que debes agradecer a Courtney Love, quien ha cedido los derechos de comercialización de objetos relacionados con la figura del malogrado héroe del grunge a la National Entertainment Collectables Association (la que, entre otras cosas, también vende action figures de otros desaparecidos íconos musicales como John Lennon y Freddie Mercury). Después de todo, ¿por qué conformarte con el muñequito (que viene en versión Unplugged y en versión Smells Like Teen Spirit)? También puedes tener tu lonchera y tu llavero/chata de licor con la imagen del cantante.

Dicho acuerdo deberá incrementar aún más las arcas de la Love, quien el año pasado vendió 25% de la participación en el catálogo de canciones de Cobain por 50 millones de dólares, lo cual, dicho sea de paso, lo colocó en primer lugar, por delante de Elvis Presley, entre las celebridades muertas con mayores ganancias del 2006, según la revista Forbes. Ah, estar misios de repente se siente mejor…

Blood Red Shoes «It’s Getting Boring by the Sea»

Ya empiezan a llamarlos los White Stripes ingleses, aunque no sea más porque se trata de un dúo de chico y chica (sólo que ella es la que toca la guitarra y él la batería) y no hay un bajo a la vista. Como sea, a mí me suenan más a Yeah Yeah Yeahs. Con un puñado de singles editados hasta el momento (recomendamos «ADHD» con fervor), los Blood Red Shoes entran a grabar en estos días lo que será su primer álbum. Mientras, nos ofrecen un nuevo tema, «It’s Getting Boring by the Sea», y nosotros te ofrecemos el video respectivo, en el que, curiosamente, pareciera que juegan a ser los White Stripes. Vale el guiño.

Blood Red Shoes «It’s Getting Boring by the Sea»

Abuso infantil

El espíritu de Lou Pearlman, el manager de los Backstreet Boys y ‘N Sync, sigue vivo en Crush Management, sólo que ahora en vez de boy bands, tenemos emo bands. Un reportaje publicado en el New York Post hace algunas semanas revela cómo opera la nueva máquina de hacer dinero a costa de las inquietudes existenciales (o si queremos ser más cínicos, de los desarreglos hormonales) de millones de púberes en todo el mundo.

De hecho, llama la atención el cinismo con que el dúo de empresarios que controla las carreras de Fall Out Boy, Panic! At the Disco y The Academy Is se refiere a las razones de su éxito y a la cultura musical de sus protegidos: “Panic! en particular, creo que su historia musical se remonta al primer álbum de Third Eye Blind. Por ejemplo, el productor de su disco les pasó el “Beatles Anthology”. Y los dejó muy emocionados, pero no conocían nada de lo que había allí.”

Más chocante aún resulta la candidez de Pete Wentz, bajista y letrista de Fall Out Boy, y actual teen idol del emo, al admitir que el grupo es la forma cómo mantiene su estilo de vida (estilo de vida que incluye salir con Ashlee Simpson). Y no parece importarle mucho que sean considerados un chiste. Es más, hasta podría decirse que se toma realmente en serio: “Bob Dylan enchufó su guitarra y todos empezaron a abuchearlo. Treinta años después, es considerado como uno de los mayores artistas de todos los tiempos. Hay muchas formas de volverse rico. Es muy fácil. Pero si quieres estar involucrado en esto, vas a querer estar involucrado por el legado de tu arte.”

Pensándolo bien, eso no se la cree ni él mismo. Ciertamente no se la cree uno de los compositores principales de la fábrica Crush (cuyos gustos, no sé si poner “irónicamente”, se inclinan más hacia el espectro Arcade Fire), quien confiesa que las emo bands para las que escribe suenan “igual, todos tienen el mismo look, tocan las mismas canciones guitarreras, todas las canciones son sobre la misma mierda. Creo que es por eso que a los críticos no les gusta.”

Felizmente, lo malo de las cosas buenas es lo bueno de las cosas malas: que no duran para siempre. La emofilia terminará, tarde o temprano. De todos modos, la espera sería más soportable si tan sólo no tuviéramos que cruzarnos con esos peinaditos…

Electrónica de culto

¿Sientes curiosidad por la música electrónica pero no sabes por dónde comenzar? ¿Sabes bastante pero tus conocimientos son más bien dispersos y te gustaría tener una “big picture”? ¿O simplemente eres fanático de las clasificaciones entomológicas? En cualquiera de los casos, te recomendamos el Ishkur’s Guide to Electronic Music, una estupenda (aunque según propia confesión del autor, poco rigurosa, y hasta caprichosa) introducción al mundo de los sonidos maquinales.

Actualmente en su versión 2.5, la guía destaca en primer lugar por su didáctica presentación visual, pródiga en árboles genealógicos, uno por cada género electrónico: house, trance, techno, breakbeat, jungle, hardcore y downtempo. A su vez, cada subgénero contiene una explicación y una lista de tracks representativos (en algunos casos incluso hay disponible un playlist para que lo bajes y lo puedas escuchar en tu reproductor de mp3).

Lejos de la rigidez y pompa que acaso podrían ser inevitables en una obra de esta naturaleza (¿alguien dijo enciclopedia?), los textos rebosan de actitud y lisuras a fuckin’ granel. Ciertamente, a Ishkur la objetividad le resbala, pues no calla su preferencia o su desprecio por tal o cual manifestación musical. Todo lo cual no desmerece sus descripciones y argumentos, sólo los hace más entretenidos.

Bueno, visita el sitio (si sabes inglés), aunque no sea más para que dejes de llamar “trance” a todo lo que sea música electrónica, monse.