El Indie al Desnudo

Alguien parece haber encontrado la razón por la que Shinedown, Theory of a Deadman y toda esa recatafila de espantosos grupos post-grunge continúan siendo éxitos de ventas, a pesar incluso de no sonar mucho en la radio. Pues esa alguien es una stripper y esa razón está en su centro de labores: el rock mainstream es sencillamente el tipo de música que más se toca en los bares de desnudistas. Bubbles Burbujas (no su nombre verdadero) reveló al blog Sound of the City sabrosos detalles acerca de los vínculos entre la música y su profesión, así como sobre el insospechado uso del rock indie como argumento para quitarse la ropa (que es la parte que más le interesa a 69 y que aquí traducimos para su deleite):

Bubbles Burbujas: Yo bailo con Muse, lo admito, porque a la gente le gusta. Siempre he pensado que son los Styx de nuestra época.
Sound of the City: Exacto!
BB: Weezer = todos contentos, ya que en estos días los hombres a los que les gusta Weezer forman buena parte de nuestro público objetivo. Y con eso quiero decir tipos que eran NERDS totales hace 15 años y ahora tienen dinero.
SOTC: ¿Y les gusta el Weezer de antes o el de ahora?
BB: Prácticamente todo. No necesito decirte lo fieles que son los seguidores de Weezer, estoy segura.
SOTC: Oh, sí lo sé.
BB: ¿Quiénes son los que escuchan el rock que pasan en la radio? Me siento tan desconectada.
SOTC: Ni idea! Yo me pregunto lo mismo a cada rato.
BB: Me imagino que de lo que se trata es que el RROCK ha sido la música de los clubes de strippers por 30 años, y alguien va a seguir haciéndola. ¡Es la música para pasar un buen rato! ¡y para las peleas de cantina! ¡Y para la comunión masculina mediante la experiencia homoerótica de hacer que una stripper baile para tu amigo!

SOTC: Entonces, el indie moderno: ¿se presta para el lapdance?
BB: Jajajaja. Me puse TAN EXCITADA hace algo así como un mes cuando la chica que estaba en el escenario se puso a bailar «House of Jealous Lovers» y yo estaba bailando para un tipo. Le dije, “ Te estoy bailando TAN BIEN porque me gusta The Rapture”.
Sí, soy una nerd.
SOTC: ¡Para nada! Pero es una canción larga, no?
BB: Para eso están los DJ’s. Ellos pueden hacer que cada canción dure entre 3:15 y 3:45.
Un DJ me puso algo de The xx como música de fin de baile el otro día.
SOTC: ¿Y qué hay de GAPDY — Grizzly Bear, Animal Collective, Phoenix, Dirty Projectors, Yeah Yeah Yeahs?
BB: YYY siempre han sido populares entre las strippers, por una buena razón: tienen ritmo.
SOTC: ¿La mayoría son bandas de vocalistas masculinos?
BB: Neko Case cae bien. He escuchado a otras chicas bailar con su música.
Estamos a punto de entrar en terreno «Whiter Shade of Pale», pero las tres primeras bandas GAPDY? No son para bailar, no son para tirar. Los Dirty no son para ninguno tampoco, pero tienen un poco de alma. Los YYY son una banda dance en el fondo.
Hay una chica que baila harto TV on the Radio en uno de mis clubes. Oh, y The Knife — pero no Fever Ray.
SOTC: ¿Muchas canciones de The Knife, o sólo algunas?
BB: Un par nomás. De hecho, «Heartbeats» era todo un favorito!

Las 5 mejores canciones para bailar según Bubbles
Whitesnake «Slow and Easy»
James Brown «The Payback»
Tupac «California Love»
Daft Punk «Harder, Better, Faster, Stronger»
Avenue D «Do I Look Like A Slut?»

Beatlegrafía

Si la información es poder, la información gráfica es poder entender. Entender por ejemplo qué escalas musicales predominaron en cada uno de los discos de The Beatles. O entender cómo mientras George Harrison escribía más canciones la colaboración entre Lennon y McCartney se diluía, con la disolución de los Fab Four como consecuencia lógica. O entender cómo ciertas composiciones de los Cuatro Grandes de Liverpool aluden, lírica o musicalmente, a otras de su propio repertorio. Un diseñador se ha propuesto visualizar la música de la Mejor Banda de Todos los Tiempos (se me acaban los sinónimos) a través de la simpleza e inmediatez de la infografía. Líneas, puntos, polígonos y círculos que sintetizan y filtran océanos de palabras y ayudan a descubrir patrones. Más Antografía que Antología.

Abba sí, Zappa no y el fin del disco

Sobre Abba
“En los 70, nadie admitía que le gustaba Abba. Ahora no hay problema. Es tan kitsch. El kitsch es una excusa para defender el hecho de que sienten una emoción común. Si es kitsch, uno coloca una especie de marco alrededor de algo – para sugerir que estás siendo irónico. En realidad, no lo estás siendo. Lo estás disfrutando realmente. A mí me gusta Abba. Me gustaba antes y no lo admitía. El esnobismo de la época no lo permitía. Sí lo admití cuando escuché “Fernando”. Ya no pude soportar mantenerlo en secreto y también porque creo que hay una diferencia entre el sentimentalismo sueco y el sentimentalismo de Los Angeles porque los suecos son tan emocionalmente moderados. Cuando se ponen sentimentales es dulce y encantador. Lo que realmente me atrapó con “Fernando” era lo que la cantante de voz más grave estaba haciendo. No sé su nombre. Pasé meses tratando de saberlo [no busques más, Brian: es Frida]. Lo que está haciendo ella es tan oscuro y tan difícil de cantar. Así que de ser un escéptico me fui al otro extremo. Realmente me enamoré de ellos.”

Sobre Frank Zappa
“Zappa fue importante para mí porque comprendí que no tenía que hacer música como él la hacía. Pude haber hecho mucha música como él la hizo si él no la hubiera hecho primero y me hiciera comprender que no quería ir en esa dirección. No me gustaba su música pero estoy agradecido de que la hiciera. A veces uno aprende tanto de las cosas que no te gustan como de las cosas que sí te gustan. La parte del rechazo es tan importante como la parte de la aprobación. Uno define quién es y dónde está por las cosas que uno sabe que no es. A veces esa es toda la información que tienes para seguir adelante. Yo no soy ese tipo de persona. No sabes donde estás pero te encuentras en el espacio que dejaron las cosas que has rechazado.”

Sobre el fin de una era
“Creo que los discos fueron simplemente una pequeña burbuja en el tiempo y que quienes se ganaron la vida con ellos tuvieron suerte. No hay ninguna razón por la que alguien debió haber ganado tanto dinero vendiendo discos excepto que todo se conjugaba para ello en este periodo de tiempo. Siempre supe que se acabaría tarde o temprano. No podía durar, y ahora se está terminando. Me importa muy poco que así sea y me gusta lo que está pasando. La era del disco fue sólo un accidente. Fue un poco como cuando tenías una fuente de grasa de ballena en 1840 y ésta se podía usar como combustible. Antes de que llegara el gas, si uno comercializaba grasa de ballena, era el hombre más rico de la Tierra. Entonces llegó el gas y tu grasa de ballena ya no servía para nada. Lo siento, amigo – la historia sigue su curso. La música grabada es igual a la grasa de ballena. Tarde o temprano, otra cosa lo reemplazará.”

Brian Eno, brillante como siempre, sobre estos y otros temas diversos que forman parte de un próximo documental de la BBC.

Armas de Distracción Masiva

“En “Teorías Formales del Comportamiento de Masas” [1963], William McPhee observó que un abrumador porcentaje del público de un hit estaba conformado por gente que consumía pocos productos de ese tipo. (Diversos estudios posteriores han llegado a la misma conclusión.) Muchas de las personas que leen una novela de éxito, por ejemplo, no leen muchos libros de ficción en general. Por otro lado, el público de una novela poco conocida está conformado mayormente por gente que lee mucho. Eso significa que los libros menos populares son juzgados por personas que tienen los estándares más altos, mientras que los más populares son juzgados por gente que literalmente no ve más allá de sus narices. Es inmensamente probable que un norteamericano que leyó sólo un libro este año, haya leído “El Símbolo Perdido” de Dan Brown. Y es casi seguro que le gustó.”

De “A World of Hits”, un artículo de The Economist acerca de cómo la facilidad de acceder a un número casi infinito de formas de entretenimiento (por obra y gracia del internet) no ha significado el fin de los bestsellers, los blockbusters y los hits, sino que más bien ha contribuido a su auge.

¿Es Carla Bruni la mujer perfecta?

La izquierda nunca ha sabido tan deliciosamente a caviar como con Carla Bruni. La ex supermodelo se enfrentó hace poco a su consorte al oponerse a un proyecto de ley propuesto por el gobierno francés que exigía una prueba de ADN a los familiares de los inmigrantes residentes en ese país que desearan reunirse con ellos. Ahora que ya sabemos quién duerme de qué lado de la cama en la pareja presidencial, queda demostrado que la unión con Sarkozy era, como lo sospechábamos, un contrasentido, y que el amor también puede ser políticamente ciego.

Pero la Bruni no es sólo una cara bonita que se define a sí misma, con una gracia que desarma, como “epidérmicamente de izquierda”. Y es que al tiempo que alterna sin problemas sus labores como la primera dama más chic del mundo con su exitosa carrera como cantante y compositora, desarrolla una activa participación en la lucha mundial contra el sida, además de estar al frente de una fundación que promueve el acceso a la cultura y la educación. También lava, plancha y cocina. ¿No es suficiente? Bueno, también dibuja! Sobre todo retratos, de mandatarios, modistos y músicos (como los que mostramos a continuación), los cuales exhibe en la galería virtual de su, faltaba más, precioso y multifacético sitio web.

Es oficial: Carla Bruni es la mujer perfecta.

Loco vox

Si eres de los que alguna vez ha intentado hacer beatboxing pero sólo ha logrado sonar a alguien que saliva ruidosamente o hace gárgaras, ahora te podrás sacar el clavo con tu propio combo vocal. Basado en ruidos provenientes de la versátil boca del francés Paul Malburet, The Incredible Polo es una especie de juego musical que te permite combinar voces, coros, percusiones, instrumentos y efectos. También dispones de la opción Shuffle, que deja correr la aplicación por su cuenta, y que en mi caso, me llevó a comprobar con tristeza que el azar tiene mejor oído que yo.

Daft Punk vs Justice

Oh no! Lo que faltaba, Justice no se contenta con haberle arrebatado el título de dueños de la escena electrónica francesa a Daft Punk, ¡ahora también les han robado sus samples! Es por eso que tu misión como (ocioso) aventurero es ayudar a los inexpresivos robots a recuperar sus bienes en (básicos) laberintos parisinos de 8 bits mientras eliminan a sus enemigos saltándoles al ritmo de “Harder, Better, Faster, Stronger”. No importa si nunca pudiste con el (fácil) Super Mario Bros, ¡es hora de demostrar el verdadero significado de la justicia! Recuerda que en tus manos está el futuro (virtual) del dúo de Versalles.

Prueba el videojuego aquí.

Sacando la cara por el cassette

Mientras que el vinilo se conserva sexy a pesar de los años y las nuevas tecnologías, su otrora sucesor, el cassette de audio, continúa arrinconado en el olvido (¿injusto?), a la espera de un improbable revival. Pero lo que ha dejado de ser un medio de goce auditivo, se ha vuelto, en las nada temblorosas manos de un tal iri5, en un objeto de placer visual. Como quien saca conejos de un sombrero, íconos del rock como Jimi Hendrix, Ian Curtis y Jim Morrison surgen ante nuestros ojos de entre esa frágil e indómita maraña de cinta. ¡A ver piratéate esa pues!

8-Bit Jesus

Si 2008 fue el año de los 8 bits, qué mejor manera de celebrar la Nochebuena que con 8-Bit Jesus, una simpática colección de clásicos villancicos reconvertidos en chiptunes por un tal Doctor Ortoroc, quien con espíritu navideño ofrece gratuitamente para su descarga esta juguetona alternativa a los Toribianitos.

Advertencia: Poner este disco una y otra vez puede crear el perturbador efecto de las lucecitas musicales de navidad.

Doctor Ortoroc “Super Jingle Bros.”
Del álbum 8-Bit Jesus (2008)

Bésame tonto

Podría contarla en mis propias palabras, pero creo que no lo haría mejor que el propio testigo ocular de esta anécdota oscular de Marnie Stern, así que paso a la traducción:

Había escuchado del stand de besos de Marnie Stern un par de horas antes del concierto de esta noche con Gang Gang Dance en San Francisco, y en efecto, cuando llegamos a Bimbo’s descubrimos este cartel en el puesto de merchandising:

¡A eso es a lo que me refiero!

Aparentemente, además de las multas por exceso de velocidad, también hubo de por medio ciertas infracciones relacionadas con el cinturón de seguridad, todo lo cual puede llegar a ser muy costoso. (“Michigan tenía que ser”, dijo Stern). Los besadores entendidos notarán los distintos precios: $3 por un piquito en el cachete, $10 por un beso en los labios, y $100 por el beso con lengua.

Así que… ¿hubo compradores?

Terminado el set de Marnie Stern, un número considerable de gente se amontonó alrededor de su lado del escenario, declarándole su amor y pidiéndole abrazos. Salí al vestíbulo un rato después y, para mi consternación, observé a un grupo similar de gente que, este, sólo estaba merodeando. Y aunque la oferta de los besos estaba a vista y paciencia de todos, nadie hacía más que, este, conversar incómodamente con la Stern. Y, este, comprando una camiseta, supongo. Y, este… ¿crees que podría abrazarte de nuevo?

Era atroz. Estos malditos chicos indie son una tira de Holden Caulfields mariquitas que no son capaces de mandar al diablo su temor a degradar a una chica al darle $10 por un beso, murmuraba yo para mis adentros. ¡¿Dónde quedó toda la diversión de este mundo?!

Pero después de 10 minutos, una buena señal entró al lugar. Para ser exactos: un chico alto, veinteañero, de rostro fino y grandes ojos. Camisa de cuadros holgada. Se acercó a la mesa y señaló sin temor al cartel.

“¿Está abierto el stand de besos?”, preguntó.

¡Por fin! Marnie Stern saltó de su asiento, levantó las manos en el aire y soltó un “¡wuuuu!” mientras daba un bailecito de emoción. ¡Un cliente!

El chico señaló la opción “labios”, y le entregó un billete de diez dólares a Stern, quien estaba más que dispuesta a entregar su pedido. Madre mía, vaya si recibió el valor de su compra:

¡Provecho!

Después de eso le dí el alcance. “Tenía que hacerlo”, me dijo él. “Es hermosa, ¿sabes? Estuvo riquísimo”. Tenía una sonrisa de oreja a oreja.

Por favor, nación indie rock: ¡más stands de besos!

Vía City Sound Inertia

Marnie Stern “Roads? Where We’re Going We Don’t Need Roads”
Del álbum This Is It and I Am It… (2008)