Algunos de los mayores éxitos del año en frecuencia modulada (y otros de la señal indie) reciben un extreme makeover por parte de caseritas de este blog, así como de recién llegadas que pronto nos darán que hablar. El hombre compone, la mujer descompone y 69 propone.
Dulzura electropop con percusiones africanas. Manjarblanco de chocolate según la receta de los Vampire Weekend de Gotemburgo, el secreto mejor guardado de Suecia.
Quién no ha visto una bandada de pájaros reposando sobre cables eléctricos y ha alucinado notas dispuestas sobre un pentagrama (eso de que la vida imita al arte es tan cierto), asociación feliz donde las haya, pues en este caso los símbolos son los instrumentos musicales mismos (¡salvo que se trate de cuervos!). Estoy casi seguro que algún viejo dibujo animado de la Warner debe haber aprovechado esta escena cotidiana para un gag audiovisual. Pero alguien ha ido más allá. A partir de una fotografía publicada en un diario brasileño, Jarbas Agnelli tuvo la idea de crear una composición musical basándose en la disposición de las aves sobre el tendido. El resultado es bellamente simple, o simplemente bello, y muestra que hay un método en el azar.
Están las mujeres que aman demasiado, y están los hombres que aman a demasiadas. Vehemencia y grandiosidad sonoras de la escuela Tears for Fears que enfatizan la arrogante declaración de falta de principios de un rompecorazones.
The Big Pink “Dominos”
Del álbum A Brief History of Love (2009)
“Pronto a ser estrenada en nuestra capital bajo el título de Intriga en Londres (en Francia será exhibida como François Le Fou), la co-producción peruano-inglesa I’ll Never Be Alain Delon está lejos del brillo y glamour de los éxitos de taquilla hollywoodenses, y resulta siendo un fiasco total. Filmada en blanco y negro (acaso para disimular su inocultable bajo presupuesto), la supuesta “historia” que desarrolla la película es en realidad una sucesión de escenas inconexas, absurdas y para el olvido (la mujer dejándose abrazar desganadamente por su pareja, el trío que baja apuradamente por las escaleras, el bailecito) en las que predomina una glorificación de la violencia (incluyendo la doméstica) y el cigarrillo, dando así un mal ejemplo a la juventud. Pierdo el tiempo en decir que las actuaciones son deplorables, los efectos especiales ridículos, las supuestas tomas en exteriores clamorosamente falsas (nunca he visto un Trafalgar Square tan de utilería barata) y las coreografías fallidas (¿qué hace la actriz con ese fuckin sombrero?). Ni siquiera hay un mensaje que redima a este filme, de corazón más bien negro, y que esperamos que no sea el inicio de una nueva ola que subvierta el orden establecido. Quizás lo único que se salva es la música, una inquietante mezcla de rhythm and blues con electrónica sobre el cual se desliza una suerte de lamento existencial.
En suma, damos gracias a Dios que no es Alain Delon.”
Basada en un clásico de la literatura infantil de habla inglesa (que sólo tiene… ¡diez oraciones!), la esperadísima versión cinematográfica de Where the Wild Things Are tiene como artífices y colaboradores a algo así como el dream team de la cooltura pop: empezando por su director, el imaginativo e inquieto Spike Jonze (uno de mis héroes personales); siguiendo con su co-guionista, el novelista y editor Dave Eggers (una especie de Rey Midas, no, Gastón Acurio, de las letras norteamericanas, y quien además ha escrito una novela inspirada en la película); continuando con Karen O, vocalista de los Yeah Yeah Yeahs, encargada del soundtrack y quien a su vez ha reunido para esta ocasión a lo más graneado de la escena musical indie de su país (como en el caso de la adorable canción -con su coro de niños más- que ya no sé si es excusa o razón para este post); y rematando con Geoff McFetridge, capo del diseño y creador de toda la gráfica relacionada con la cinta (desde los créditos iniciales hasta merchandising que incluye una línea de skateboards: conocidas son las vinculaciones de Jonze con esta subcultura), e ilustrador de la preciosa portada que adorna la nueva edición de una revista de música que no es 69.
Karen O and the Kids “All Is Love”
Del álbum Where the Wild Things Are (2009)
Con un copete que ni Elvis o Morrissey en sus mejores épocas, la hermana menos agraciada de Uma Thurman, quien continúa cultivando ese look andrógino que la convierte en la Annie Lennox de los dosmiles, parece terminar venciendo la resistencia de los asistentes a una desabrida fiesta virtual donde abundan miradas furtivas de desconfianza (¿tensión racial quizás?). Desconfianza que a propósito yo mismo sentía inicialmente con respecto a su música -que consideraba un mero holograma de los ochenta- y que ha ido cediendo a la credulidad ante cada potente single de la pelo de zanahoria.
La Roux “I’m Not Your Toy”
Del álbum La Roux (2009)