Alex Kapranos & Clara Luciani «Summer Wine»

Idea: vamos a montar un karaoke en el desierto con una canción de Nancy y Lee. Como los pedales y la psicodelia ya se apropiaron de las mañanas de terciopelo, desechemos aquella canción. Tomemos mejor ese vino dulce que tanto gusta en el reino del sol. Hagamos una escena que parezca extraída de Breaking Bad. No. Si se trata de un chico y una chica, mejor que la referencia sea Better Call Saul. El líder de la banda que a inicios de este siglo tenía como preocupación principal poner a bailar a las chicas se mueve con la gracia y espontaneidad de un político en tiempos de campaña. Afortunadamente, ella se inscribe en la tradición de las chicas yeyé y se apodera del escenario para transformar esa tarima improvisada en el Olympia de París. Llamémoslo seducción, magia, enamoramiento, duende… Nuevamente, Baco se impuso a la razón. C’est tout.

Alex Kapranos & Clara Luciani “Summer Wine”

Bill Callahan «So Long, Marianne»

Cenizas y silencio. Un barítono se apropia de uno de los salmos favoritos del poeta y lo cubre de electricidad. Los sesentas brillan en las colinas y las parejas no dejan de reír y llorar. Los colores se van alternando y las promesas repetidas en el atardecer de la isla griega se diluyen en el mar. Lo inscrito en la palma de la mano ha desaparecido y el conflicto se resolverá solo en el diván o el bar más cercano. El condenado arrastra las palabras, invoca a todos los símbolos cristianos, apela a las oraciones y musita su nombre invocando piedad: lo único que le devuelve el cielo es un ángel malherido. Ella ya te olvidó, judío maravilloso, y nuevamente todo vuelve a comenzar.

Bill Callahan “So Long, Marianne” (cover de Leonard Cohen)
Del álbum The Songs of Leonard Cohen Covered (2012)

White Hinterland «Teenage Dream» (cover de Katy Perry)

Katy Perry es una sobreviviente. Un alma confundida entre sus creencias cristianas y el asedio del mefistotélico Russell Brand. Una adicta al auto-tune y a la parafernalia de las pin-up. El año pasado bañó de crema y lascivia a la audiencia de Nickelodeon. Plasmó el ideario de la adolescente que luego será popular en Teen Mom en un catálogo de canciones de alta rotación en los medios. Quizá el universo onírico juvenil fue llevado al cenit musical por una pareja de melómanos narcotizados, pero no cabe duda que el álbum de la versión edulcorada de Bettie Page pasó inadvertido para pocos.

Inciertos son los caminos que toma la vanguardia. Imagino a Cocteau Twins haciendo levitar algún single de Debbie Gibson. A Kevin Shields manipulando las melodías de Tiffany y transformando las compras en los centros comerciales en una cita con la nostalgia. Ejercicios de estilo que desafortunadamente jamás fueron registrados. Sin embargo, el single de la Perry no ha corrido igual suerte. La colisión ha sido brutal. El paisaje se ha pixeleado y ya no se distinguen los tonos pastel. Se dibujan muecas de sonrisa y cuerpos jadeantes esperan una próxima dosis. Tricky parece esconderse detrás de las máquinas listo a participar en la sesión. Ahora Katy también pasea errante por una California fantasmal.

White Hinterland “Teenage Dream” (cover de Katy Perry)

Lindbergh Palace «Wicked Game»

Una caja de ritmos acompaña en esta ocasión el ser y no ser de los amantes. Una plegaria, un lamento, un canto gozoso que parece venir directamente desde las sábanas. Desconéctate del mundo, evoca aquel perfil y ahora simplemente dedícate a retozar.

Lindbergh Palace “Wicked Game”
[audio:http://www.fileden.com/files/2009/4/23/2415368//lindbergh palace – wicked game.mp3]

Manos de Topo “Alegría!”

No te dejes engañar por el título, este remake de “Macarena” está en las antípodas de cualquier festiva exuberancia, y resulta más bien una cadenciosa versión en onda space age bachelor funk music que contrasta con una interpretación vocal hilarantemente quejumbrosa. Canción que forma parte de un singular y variopinto recopilatorio virtual de covers del universalmente celebrado/detestado éxito de Los Del Río, incluyendo un “retro cover” a cargo de un grupo infantil que, en un gesto de desagravio y justicia, retoma la composición que dio origen a este ahora casi olvidado meme musical.

Manos de Topo “Alegría!”
Del álbum Macarena: Versiones Domésticas desde el Procomún (2011)

Laetitia Sadier & The Loved Drones «Contact»

Antes que la delirante supernova de Stereolab fuera absorbida por un agujero negro de onanismo avant garde, Laetitia Sadier presidia las celebraciones en la galaxia pop. Guitarras, theremin y coros copulaban agradecidos y transmitían la energía necesaria para la matiné espacial. Un fogonazo viene del pasado, Gainsbourg mediante, para recordar que la Sadier puede recuperar su brillo y sin intentar imitar a BB, alterar todos los controles melómanos. Enhorabuena, hemos registrado su señal. Ella nos ha vuelto a contactar.

Laetitia Sadier & The Loved Drones “Contact” (2011)
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Vía Filles Sourires

Minimal «Récession, la Dépression»

Dúo francés de vocación electrónica vuelve a colocar en vitrina a uno de los grupos más superpop de Japón. Pizzicato Five demostró que la estética colorinche y un sonido juguetón no apuntaban a la discoteca como escenario exclusivo de la resistencia de los cuerpos. La evasión y el placer no eran los únicos elementos presentes en sus letras: el bubblegum de los sesentas estallaba en algunos momentos de apatía y desaliento. El mundo se podía desmoronar ante nuestros ojos, y podríamos ser esclavos de las cotizaciones y la economía de mercado, pero siempre nos quedaría la pista de baile. En ella, los Samsa del mundo despertarían tranquilamente del sueño.

Minimal “Récession, la Dépression” (cover de Pizzicato Five)
Del álbum Empire Baby Dolls (2010, descarga gratuita)
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Triángulo de Amor Bizarro “Lento”

Se puede apelar a la brevedad, bastan dos minutos para condensar la vida y darle forma de canción. Se puede frenar el ritmo e ir muy lento… Pero también se puede optar por el lado más urgente, por la cadencia más sensual. De la caricia electroacústica que entregaba la Venegas en la versión original a la cabalgata apasionada, descentrada y caótica que desata la banda de La Coruña. Un espiral de guitarras eléctricas, un sonido que serpentea desde los amplificadores y las pedaleras, demostrando la lección tan bien aprendida en aquel laboratorio de experimentación sónica llamado Creation. Al cambiar las revoluciones no se pierde la emoción ni la sutileza, el brillo de las miradas no se atenúa, solo se habrán desenfocado las sonrisas, suspendido el sueño y calmado los latidos. Diez minutos de frenesí que parecen venir directo de un club neoyorquino a finales de los ochenta y que transporta a Julieta del paraíso hi-tech japonés a un espacio indeterminado y siempre cambiante, donde la única certeza posible se encuentra al final del remolino.

Triángulo de Amor Bizarro “Lento” (cover de Julieta Venegas)
Del recopilatorio Fonogramáticos Vol. 10: Nosotros Los Rockers (2010)

Yo Camaleón “Cucurrucucú Paloma”

También dudé entre la indie pop “Cielo Rojo” de Hello Seahorse!, la acústica “La Cigarra” de Natalia Lafourcade y la triphopera “Bésame Mucho” de Sussie 4, pero finalmente me decidí por el cover que más disfruté en Bimexicano: Nuestros Clásicos Hechos Rock, el recopilatorio de Nacional Records que reúne a grupos y solistas de la actual escena rockera hispanoamericana (como Jaguares, Aterciopelados y Enrique Bunbury, entre otros) para rendir homenaje a clásicos del cancionero popular charro, a propósito del bicentenario de la independencia mexicana. Me refiero a la inmortal cortavenas “Cucurrucucú Paloma”, que a cargo de Yo Camaleón (conformado por Ana Karla en la voz y Jesús “Chucho” Báez, tecladista de Zoé, en los arreglos) se convierte en una sosegada y burbujeante delicia electrónica.

Yo Camaleón “Cucurrucucú Paloma”
Del álbum Bimexicano (2010)

Hige Club “Charlotte For Ever”

Además de definir la chanson para siempre, Serge Gainsbourg incursionó en otros estilos, como el reggae y la electrónica, sobre todo en el último tramo de su carrera. Y no precisamente con resultados halagadores. Su último álbum, Love on the Beat (1985) ostentaba todos esos tics de sintetizador, saxo y caja de ritmos que hemos aprendido a odiar de los ochenta. De hecho, el debut discográfico de su consentida, Charlotte Gainsbourg, cayó también víctima de esos mismos abominables valores de producción.

Casi un cuarto de siglo después, y a propósito del estreno del esperado biopic sobre Monsieur Gainsbourg, alguien tuvo la brillante idea de comisionar una nueva versión de todo Charlotte For Ever (1986) y redimirlo con arreglos mucho más simples que dejaran al descubierto la belleza inherente de las composiciones del músico francés. Lástima que el dúo formado para la ocasión, Hige Club, no estuviera a la altura de las circunstancias, y lo que este homenaje (que será lanzado a fin de mes y que escuché en preview hace algunos días) gana en sencillez, lo pierde en interpretación, principalmente, ay, por el lado femenino (encomendado a una estudiante de cine londinense). Con todo, hay canciones que salen airosas, en especial el tema título, que permanece como un inquietante testimonio de la ambigua relación entre Gainsbourg y su hija (llevada asimismo, paquete completo, a la pantalla grande), y que bien podría considerarse como el “Je T’Aime Moi Non Plus” del incesto y la pedofilia.

Hige Club “Charlotte For Ever”
Del álbum Charlotte For Ever (2010)