
Julieta decía la verdad. Ella amaneció arrullada por su voz: etérea, extraña y cálida. Juan Son la transportó hacia otra dimensión. Eran los días de Porter. Pero el vocalista tapatío despertó rápidamente de ese sueño, justo antes de verse convertido en el nuevo profeta de una banda independiente que entre la estridencia y los efectos de sus pedaleras ya no era capaz de escuchar las voces de sus integrantes.
El camino en solitario luce prometedor. Un escenario glamorosamente pop del que se ha apartado, por el momento, las guitarras y la distorsión del pasado. Juan se ha atrevido a experimentar, brindando un sonido personalísimo a su imaginario telenovelero: Verónica Castro in the Sky With Diamonds podría ser una aproximación apropiada para dicha fantasía. Otra podría ser imaginar el Descanso Dominical de Mecano producido por Dave Fridmann. O contemplar a Camilo Sesto y Danny Elfman entrar juntos a un estudio de grabación.
Julieta escucha en estado de trance “Nada”. En el limbo la sitúa esa voz, presente y ausente. La historia parece recurrente: la paranoia y los temores, el carnaval de emociones que desencadena el amor. Juan la guía por ese sendero de claroscuros, la lleva narcotizada a otro tiempo, la deja completamente desarmada con su canto. Julieta solo espera que Juan Son se acerque a ella.
Juan Son “Nada”
Del álbum Mermaid Sashimi(2009)
[audio:http://www.fileden.com/files/2009/2/16/2324471/juan%20son%20-%20nada.mp3]
