Juan Son «Nada»

Julieta decía la verdad. Ella amaneció arrullada por su voz: etérea, extraña y cálida. Juan Son la transportó hacia otra dimensión. Eran los días de Porter. Pero el vocalista tapatío despertó rápidamente de ese sueño, justo antes de verse convertido en el nuevo profeta de una banda independiente que entre la estridencia y los efectos de sus pedaleras ya no era capaz de escuchar las voces de sus integrantes.

El camino en solitario luce prometedor. Un escenario glamorosamente pop del que se ha apartado, por el momento, las guitarras y la distorsión del pasado. Juan se ha atrevido a experimentar, brindando un sonido personalísimo a su imaginario telenovelero: Verónica Castro in the Sky With Diamonds podría ser una aproximación apropiada para dicha fantasía. Otra podría ser imaginar el Descanso Dominical de Mecano producido por Dave Fridmann. O contemplar a Camilo Sesto y Danny Elfman entrar juntos a un estudio de grabación.

Julieta escucha en estado de trance “Nada”. En el limbo la sitúa esa voz, presente y ausente. La historia parece recurrente: la paranoia y los temores, el carnaval de emociones que desencadena el amor. Juan la guía por ese sendero de claroscuros, la lleva narcotizada a otro tiempo, la deja completamente desarmada con su canto. Julieta solo espera que Juan Son se acerque a ella.

Juan Son “Nada”
Del álbum Mermaid Sashimi(2009)
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The Vandelles «Going Downtown»

Una playa inmensa donde las olas no dejan de reventar durante todo el día. A ella llega Russ Meyer para rodar su nueva película. Tumbada en la arena, Tura Satana fuma todo lo que tiene a su alcance. Alguien del equipo de producción comenta que extraña a The Raveonettes, a los del Chaing Gang of Love: sensualidad y caos resueltos en menos de 3 minutos, mientras le muestra a su amigo una foto de la inacabable Sharin Foo. Cae la noche, a Tura el maquillaje ya se le terminó de correr, y tira las botas taco aguja a un lado del remolque. Recuerda 1965, y la mueca de lo que pudo haber sido una sonrisa se dibuja en su rostro. Apura un trago mientras escucha al mar terminar su recorrido accidentado sobre la costa en forma de una resaca de espuma interminable. El silencio de aquel lugar se ve interrumpido por la música que parece venir desde los sesentas traída por el rumor de las olas: por un momento, Tura piensa en Serie B, los muchachos de la producción en que les gustaría estar en New York y ver en vivo a los responsables de esa sucia descarga eléctrica. “The Vandelles” murmura uno de ellos, la actriz fetiche de Meyer cala hondo de su cigarro y espera que la canción y el océano sean uno para poder terminar de soñar.

The Vandelles “Going Downtown”
Del álbum Del Black Aloha (2009)
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¡Mamita, indies!

Celebrando por adelantado su día, no encontramos mejor regalo para las mamás que siguen este blog que tres videos en los que indies prematuros entonan (es un decir) canciones que con toda seguridad están en su iPod. Porque lo maternal no quita lo cool.

3. Estos pequeños ninjas del alternativo patean el trasero de Stephen Malkmus con su, ejem, recreación del “Stereo” de Pavement. ¿Qué mejor edad para incursionar en la melodía, la disonancia y el griterío?

2. Aleluya, estos engendros no sólo se saben el clásico de Leonard Cohen, sino que conocen las versiones de Jeff Buckley y Rufus Wainwright (con preferencias divididas entre ambas). Candidatos fijos a bloggers de música.


1. Aquí están de vuelta G y M, perfilándose como un potencial dúo de indie superstars. La futura Kim Gordon se roba el show en esta, admitámoslo, encantadora interpretación de “Don’t Let Him Waste Your Time” de Jarvis Cocker. Queremos pensar que no se refieren al inútil ese que está casado con su mamá.

Hands and Knees «Anywhere But Here»

Carina y Joe viven en Boston. Ellos aman la música. Escuchan Pixies, Guided By Voices y Jesus & Mary Chain. Ellos no se conocen. Ambos quisieran tener un grupo, en una ciudad donde una college band debe nacer cada 5 minutos. Él fuma Lucky, ella admira a Frida Kahlo. Un día en que ambos deciden evadir sus clases (Nueva Ola Francesa y Poscolonialismo, respectivamente) la casualidad los reúne en una cafetería. No en un Starbucks, ellos no disfrutan el café cuando se sirve en envases descartables. Ella lleva una polera de Violent Femmes y eso llama la atención de Joe. Él se pone a tararear algún b-side de Elliott Smith y ella lo acompaña haciendo palmas. Luego vendrían los lugares comunes: intercambios de discos, ciclos de neorrealismo italiano, comida rápida y sexo más rápido aún. El día que Joe le llevó un mixtape como obsequio, ella se alegró (especialmente cuando se dio cuenta que todos los grupos eran escoceses), pero inmediatamente le dijo: “la próxima vez quiero que todas las canciones sean tuyas”. Ese fue el punto de partida para Hands and Knees. El nombre fue elegido también fortuitamente: un baterista demasiado puntual en llegar al primer ensayo interrumpió la jornada de goce justo en dicha posición. Una banda más entre millones, un nuevo MySpace, una nueva nota de prensa (escrita por la disquera o por ellos mismos) que los vendiera como “the next big thing”, un video que los mostrara espontáneos/rebeldes/deprimidos/artys/cool… todo dependía de la tendencia del mercado. Sin embargo, lo único que Carina y Joe querían era tener sus propias canciones. Jugar a ser Frank Black y Kim Deal. Pensar que algún día la canción que tararearan en una cafetería cualquiera sería la suya.

Hands and Knees “Anywhere But Here”
Del álbum Et Tu, Fluffy?(2009)
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[ratings]

Maia Hirasawa “South Again”

Maia Hirasawa puede no saber de dónde viene ni adónde va, pero sí sabe que, no importa dónde esté, no quiere estar donde está. La vida y la felicidad están en otro lado, y ese otro lado, ese bien esquivo, puede estar en el lugar que acaba de dejar. Lo único constante en ella es la inconstancia. En “South Again”, todo un himno a la insatisfacción permanente, a la veleidad de nunca acabar, Hirasawa se sienta ante el piano (irónicamente el menos portátil de los instrumentos) y, apoyada por una sección de cuerdas, da rienda suelta a sus anhelos geográficos. Curiosamente, en sus momentos más calmados y melódicos su voz me recuerda a la también chinita e igual de inquieta Björk. Sólo que mientras la islandesa lo ha visto todo, la sueca aún no ha visto nada. Estoy contigo, Maia, donde quiera que estés.

Maia Hirasawa “South Again”
Del álbum GBG vs STHLM (2009)

Nico Vega “Gravity”

Marca la respuesta correcta (vale copiarse de otros blogs de música):

a) Es un trío norteamericano conformado por un guitarrista, un baterista y una vocalista hiperkinética. Son los nuevos Yeah Yeah Yeahs.

b) No tienen bajista. Son los nuevos White Stripes.

c) La voz de su cantante es ronca y furibunda. Es la nueva Janis Joplin.

d) Tres de las canciones de su álbum epónimo han sido producidas por Linda Perry. De hecho, en cierto momento de “Gravity” uno puede imaginarse a la Perry frente al micrófono. Son los nuevos 4 Non Blondes.

e) Aja Volkman tiene unas piernas de ensueño y le encanta mostrarlas. Es la nueva Javiera Mena.

f) Su single más reciente se llama “Gravity” (gravedad). Son los nuevos Isaac Newton.

Nico Vega “Gravity”
Del álbum Nico Vega (2009)

Wave Machines «The Greatest Escape We Ever Made»

El reciclaje musical parece no desaprovechar nada: un camaleón en permanente mutación, sin un centro de referencia o un tótem al que rendir cuentas. Cortar y pegar. Mirar al pasado. Tomar la influencia disco, pero pasada por el filtro de Scissor Sisters y no directamente del furor neoyorquino de los setenta, es el punto de partida para «The Greatest Escape We Ever Made» adelanto del primer álbum de Wave Machines. Pop de sutilezas electrónicas, cadencioso y de aliento funky, pero sin llegar a la exuberancia dance de Hercules and Love Affair. Un falsetto vocal marca la pauta para la propuesta juguetona de la banda de Liverpool, que aprovecha elementos musicales diversos para su placa debut: en un collage sonoro que puede remitir a Beck o Architecture in Helsinki. Un conjunto que apuesta por las máscaras en sus actuaciones en vivo, pero que en lo estrictamente musical es fresco y prescinde del maquillaje excesivo o la sobreproducción. El discreto encanto de lo artesanal queda apropiadamente ejemplificado en su laborioso trabajo de stop motion para este video.


Wave Machines “The Greatest Escape We Ever Made”
Del álbum Wave If You’re Really There (2009)
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[ratings]

Plastiscines “Barcelona”

Más cosmopolitas que Cosmopolitan, las Plastiscines dejaron París para viajar a Los Angeles y grabar “Barcelona”. Y atrás parece haber quedado también el punk pop de su probablemente apresurado primer álbum. Con un sonido que oscila entre el rock y el dance, el ahora cuarteto de regias luce más afiatado, aumentando las expectativas con respecto a su próximo larga duración (titulado About Love), el cual será lanzado en junio de este año por la flamante división discográfica de la revista de moda y música indie Nylon. ¡Ya era hora de que los gringos conocieran a estas chicas que están más buenas que el pan francés!

Plastiscines “Barcelona”
Del EP Barcelona (2009)

The Pains of Being Pure at Heart «Young Adult Friction»

El nuevo video de The Pains of Being Pure at Heart es el ejemplo más reciente de un hecho curioso en el mundo del pop: las grandes canciones no cuentan, necesariamente, con los videos que se merecen. No, en esta oportunidad no se trata de un virtuosismo técnico sin sentido, en esta ocasión estamos ante el conocido caso del “Homo Indie Ilustrado”, ese individuo que intenta desesperadamente demostrar su sapiencia y erudición, su cultura letrada y exquisita. Este espécimen que suele pasear su snobismo arty por Pitchfork Tv y alrededores. Basta con citar dos nombres (que se encuentran, lamentablemente, entre nuestros favoritos personales) para entender de que estamos hablando: Sonic Youth y Belle and Sebastian (la presencia de Isobel atenuaba el rollo pretencioso de los escoceses).

El cuarteto neoyorquino se inscribe en esta nómina con el clip que acaba de lanzar para “promocionar” al que ya habíamos sindicado como el mejor tema de su sorprendente álbum debut. Toda la frescura y distorsión agridulce destilada en su música no tienen el correlato adecuado en las imágenes de “Young Adult Friction”: los jóvenes ilustrados leen despreocupadamente a Emile Durkheim y Beverly Cleary. Primeros planos para captar los intereses de los muchachos, a ellos no les basta con las entrevistas, el MySpace, Facebook o Twitter, ellos quieren dejar bien sentada su preocupación como científicos sociales de la importancia que deben tener, así reza el credo de Durkheim, los factores sociales, culturales y religiosos al momento de estudiar el fenómeno del suicidio. El problema no radica en mostrar referencias extramusicales, sino en la manera de presentarlas, y en este caso la sutileza brilla por su ausencia, el disfuerzo y la impostación hacen lo suyo: esqueletos, un yunque y un martillo que no remiten a otra cosa que a una fallida representación teatral universitaria.

Con todo, este tipo de ocurrencias no desvirtúan en absoluto la propuesta de The Pains of Being Pure At Heart, un pop que ansia la adolescencia eterna (¿Habrán leído a Wilde?) y que presenta sus mejores argumentos en lo musical, y no ciertamente en lo visual.

The Pains of Being Pure at Heart “Young Adult Friction”

The Noisettes “Wild Young Hearts”

Pensar que fue un comercial de autos el que volvió famoso a Nick Drake. Lástima que fuera muy tarde, porque el ahora idolatrado músico inglés se había suicidado hacía muchos años atrás, deprimido entre otras cosas por la poca acogida de sus discos. Quién sabe si fue este caso tan trágico de reconocimiento irreparablemente tardío el que creó en los publicistas un sentimiento de culpabilidad que los ha llevado desde entonces a utilizar en sus spots televisivos la música de bandas y artistas relativamente desconocidos… y vivos. Es eso, o los vivos son los publicistas, que encuentran en el talento alternativo una forma de obtener el máximo efecto con el mínimo de costo.

Uno de los ejemplos más recientes de esta siempre controvertida simbiosis entre arte y comercio son The Noisettes, trío británico que acaba de arañar el primer puesto del ranking de singles de su país con “Don’t Upset the Rhythm”, gracias al aventón de otro comercial de autos.

Por lo antes expuesto, debería incluir la canción en este post, y aunque su pegajoso estribillo y su aire a Ting Tings de hecho lo podrían ameritar, todo esto no es más que una excusa para ponerles su primer single, una arrebatadora maldición en clave soul punk al órgano más chúcaro e impredecible de todos. Al que le caiga el guante, que se aguante.

The Noisettes “Wild Young Hearts”
Del álbum Wild Young Hearts (2009)