No, Regina Spektor no está con ochenta de fiebre, ni ha decidido seguir los pasos de baile de Lady Gaga o La Roux. El himno dance al que hace referencia el título es en realidad una canción dentro de una canción, la excusa o el punto de partida para comentar (prefiero creer que con admiración más que con ironía) sobre el deseo y la lujuria que reinan en las discotecas, sobre la vorágine sexual de los cuerpos en movimiento, pero también sobre el éxtasis colectivo, el anhelo y la necesidad atávica de pertenecer a una tribu. Y lo hace con una gracia (el pianito telegráfico del inicio, su tartamudez concordante, esos “once more” y “solo!” autorreferenciales, el “himno ochentero” mismo) sólo comparable a la que despliega en el simple pero adorable video promocional. Agárrate Feist, que te salió competencia.
Regina Spektor “Dance Anthem of the 80s”
Del álbum Far (2009)
