Nueva Oh la la!

Pudieron haber sido modelos de pasarela o formado un grupo pop a lo Spice Girls o Pussycat Dolls, pero regias y todo, las Plastiscines prefirieron rocanrolear al influjo de bandas como Blondie, Ramones y Strokes. Ellas forman parte de lo que algunos medios de su país han considerado como el nuevo rock francés, efervescente escena que tuvo su carta de presentación el año pasado con el recopilatorio Paris Calling. Las jolies filles lanzaron hace poco su primer álbum, optimistamente titulado LP1, una colección de trece brevísimas canciones de espíritu punk, que ha dividido a la crítica entre quienes elogian la energía y autenticidad de su propuesta y quienes piensan que sólo se trata de pituquitas que juegan a ser estrellas de rock. En lo que a mí respecta, pienso que sus temas en francés son mucho más disfrutables que los que cantan en inglés (quizás por ese proverbial je ne sais quoi), que su mejor canción es el single “Loser” y que sí, son tan riquísimas que bien harían en dudar de mi objetividad musical. En fin, chequea el video, y, en palabras del inmoral George Michael, escucha sin prejuicio.

Plastiscines “Loser”

Sangre fresca desde Japón

Me temo que el siguiente video hará las delicias de los góticos, pero si lo posteo no es para complacerlos (ajo para ellos, más bien), sino para satisfacer el apetito de horror y rock ‘n roll del respetable. Lucy Mirror y Junk the Ripper, algo así como las Betty y Verónica de ultratumba, son dos japonesas enfermas de punk, garage y psicodelia que canalizan su obsesión por las películas de David Lynch y la estética gore a través de su banda Darkside Mirrors.

En “Elevator”, single de su recientemente editado Stay Evil, y no apto para hemofílicos, las Manganzoides niponas ¿interpretan? a dos vampiresas que dan rienda suelta a su avidez de sangre y violencia contra sus cautivos, en especial contra un pobre diablo encuerado al que le dan de alma, y que nos agrada imaginar se trata de cierto ex dictador “peruano” de ojos chinitos. Ríete ahora pues.

Darkside Mirrors “Elevator”

High School Musical

Es la vieja historia de siempre. La gordita del salón quiere participar en el concurso de rock que se está organizando en su colegio, pero no tiene banda, así que le pasa la voz a otros estudiantes para que la acompañen en batería, teclado y violín. Ella cantará y tocará la guitarra. El grupo así formado gana finalmente el certamen, ante la ovación de un público de 15 gatos. Emocionados, deciden continuar, y se dedican a tocar en pubs y quinceañeros. La chibolada empieza a seguirlos, y tras editar por su cuenta un EP, una de sus canciones logra sonar con éxito en una radio importante de su país. La alharaca en torno a ellos empieza a crecer a tal punto que la filial local de Virgin/EMI los ficha, al igual que un sello indie británico. Entonces lanzan un single cuyo pegajoso título y frenético ritmo, que recuerda un poquito a unos The Go! Team hiperkinéticos, se convierte en una especie de “Come On Eileen” para la generación Y. Y aquí estamos.

Es sólo una canción sobre ping pong. Pero me gusta.

Operator Please “Just a Song About Ping Pong”

Aprende a bailar con James Brown

¿Cuándo tendrás el valor de admitir que no es que no te guste bailar, sino que en realidad no sabes bailar? ¿Que tienes la gracia de Godzilla, la cintura de Frankenstein, el sentido del ritmo de un zombie? ¿A quién quieres engañar con tu pose cool, con tu odio por las discotecas, con tu desdén de los que sacuden descerebradamente el esqueleto, cuando sabemos que te mueres de ganas de dar un pasito pa’ delante y un pasito para atrás? Sólo que no puedes, maldita sea, no puedes!

Tranquilo. No tienes por qué vivir una vida de callada frustración. Tratándose de baile, no hay casos perdidos. Cualquiera puede aprender. Sólo que el primer paso que debes dar es fuera del closet. Acepta que quieres ser parte de la pachanga. Una vez que hayas decidido cambiar las poses por los pasos, lo único que te resta es visionar, todas las veces que sea necesario, el siguiente video, en el que el eterno James Brown (gordito y todo, para que veas) te enseña todo lo que hace falta saber para destrozar en una pista de baile. Es más, si sólo te aprendes el “funky chicken”, ya la hiciste, ya eres uno de los nuestros. Pero practica, practica, practica, hasta que brote groove de tus pies. Quién sabe, en una de estas termines convirtiéndote en el próximo Padrino del Soul. Shake your money maker!

Cero cero para los ochenta

Ah, los ochenta. Han pasado casi veinte años desde que terminaron y otra vez insisten en volver. ¿O es que nunca se fueron? En todo caso, ¿cuándo se irán? Sereno, moderno. En realidad el problema no son los ochenta, sino los ochenteros, los que alimentan con su nostalgia de cuarentones con billete los revivals, los regresos y los remedos. ¿Qué sería de las radios retro, de Soda Stereo, de The Police, y en general de todos esos new wave one-hit wonders que visitan Lima cada semana, sin la rentable añoranza de tiempos musicales mejores? La juventud podrá ser un divino tesoro, pero es en la juventud perdida donde está la plata.

Paciencia, nomás, que todavía quedan cuarenta años de ochentitis hasta que todos los ochenteros se mueran, irónicamente, de puro ochentones. Mientras tanto, felizmente nos queda la ironía, la Cura contra los Oscuros. Que a veces corre el peligro de ser interpretada como sincera celebración, pero eso ya es un problema de torpeza mental o creativa. Y si “Acceptable in the 80’s”, el hit electroclash de Calvin Harris, no es una cariñosa joda a la década decadente, entonces yo soy parte del problema.

A propósito, ¿se convertirá Calvin en el Beck de los 00’s?

Calvin Harris “Acceptable in the 80’s”

PD: Este post iba a ser originalmente una lista de canciones sobre el decenio del que me acabo de ocupar (y que no me termina de preocupar). Ya saben, “La Voz de los Ochenta” de Los Prisioneros, “Eighties” de Killing Joke, “Eighties Fan” de Camera Obscura y hasta “Alma de 80’s” de Pelo Madueño. Pero como no había forma de justificar la inclusión de “80 Cosas” de La Buena Vida (la canción más sublime sobre el número más ridículo), preferimos dejarlo ahí.

El discreto encanto de Francisco Bochatón

Francisco Bochatón nunca se ha tirado a la piscina desde el noveno piso de un hotel, ni se ha agarrado a trompadas con periodistas, ni ha agredido físicamente a sus admiradores, ni ha declarado que su capricho es ley, ni destroza parlantes y micrófonos, ni empieza sus conciertos cuatro horas tarde, ni es paranoicamente quisquilloso con el sonido (probablemente porque no se está quedando sordo), ni interpreta tres canciones y se larga, ni ha sido internado en una clínica por drogo, ni piensa que es lo mejor que le puede haber pasado al rock argentino, o al mundo en general.

Y es por eso es que a Francisco Bochatón no lo consideran un genio.

Uno de los precios que se paga por no ser un genio (del marketing) es la indiferencia de los medios. No importa qué tan buenos discos y qué tan hermosas canciones hayas logrado, si no haces escándalo, no existes. No sabemos si por voluntad propia o por incapacidad de venderse, Francisco Bochatón es uno de los mejores músicos argentinos que nadie conoce. Esa injusta condición ocurre a despecho de una trayectoria artística que ya abarca dos décadas, desde que irrumpiera a comienzos de los noventa al frente de Peligrosos Gorriones y formara parte de eso que en su momento se llamó “nuevo rock”, junto a bandas como Babasónicos y Juana La Loca, para luego continuar con una admirable carrera solista, menos “sónica” y más intimista, que quizás alcanzó su máximo esplendor con sus dos EP’s, Píntame los Labios y Mundo de Acción.

Bochatón ha lanzado un nuevo álbum este año, llamado Tic Tac, pero como no se pinta la cara de colores, ni le pide a sus fans que bombardeen locales donde le rompen la cara por abusivo, ni le regala botellas de champán a los periodistas, nadie se ha dado por enterado. Bocha, ¿por qué no sales, le metes un balazo a Charly y así matamos dos pájaros de un tiro?

Mientras tanto, he aquí nuestro granito de arena para resolver esta escandalosa falta de difusión a través de la siguiente entrevista exclusiva (¡la primera en el blog de 69!) con el entrañable cantante y compositor platense.

Entrevistan: Bambino Pons y 69

En la década de los noventa la crítica musical argentina hablaba de una movida sónica, en la que se incluía a tu banda Peligrosos Gorriones, ¿cuál es tu posición frente a esta clasificación, qué experiencia guardas de esos años?
Peligrosos Gorriones como muchas bandas de los noventa fue un ejemplo más (con sus características) de romper un poco las reglas que hasta el momento el rock presentaba, fue como una explosión catártica y bastante innovadora.Yo no creo y no lo creí en su momento que la banda perteneciera a un género de muchas bandas, como lo llamado sónico de esa época, pero como muchos recursos eran parecidos seguramente para la prensa fue fácil involucrarla dentro de este género, que además sólo fue un rótulo de la prensa, para mí cada una de esas bandas era totalmente distinta en su esencia.

En Latinoamérica el formato EP es una opción prácticamente desechada por los músicos. Luego de editar Píntame los Labios y Mundo de Acción, dos discos prácticamente perfectos, intimistas e intensos, abandonaste el formato. ¿Por qué tomaste esta decisión?
En realidad no la abandoné del todo, simplemente es un recurso más que puedo volver a usar, de hecho hace dos años antes de lanzar La Tranquilidad Después de la Paliza pensé en sacar otro EP, con 4 temas que había grabado en un estudio en Buenos Aires. Igualmente estaba teniendo ganas de sacar un disco con muchas canciones, ya que tenía bastantes y hacía falta pasarlas en limpio y escuchar otro disco largo, así que hice eso. Podría sacar otro EP en algún momento, no lo descarto. Pero ahora mis necesidades fueron otras.

¿Debemos entender que “El Gusano”, “El Gorila” y “Elemento Enigmático” son como guiños al pasado, es decir, a una nostalgia por el sonido de Peligrosos Gorriones?
Tienen en común esos temas una forma y una estructura que podrían ser un guiño a los Gorriones pero en realidad siempre estuvo en mí esa forma de componer, no la abandoné del todo nunca. Si bien en los discos solistas anteriores se escucha una canción en el sentido más embrionario que hay, siempre compuse temas como “El Gusano” o como “El Gorila”, en el último disco Tic Tac está «Rayo al Trueno», que también tiene una atmósfera similar, es una forma de componer más a las de las baladas tranquilas.

En Tic Tac encontramos dos pequeñas sorpresas. En “Perfume Parpadear”, ¿el ritmo calipso se debe a una intención de expandir los horizontes sonoros o a un ejercicio lúdico?; y en “Corazón Divino”, donde la melodía es similar al “About A Girl” de Nirvana, ¿se trata de una simple coincidencia o de una semejanza deliberada?
De “Corazón Divino”: Bueno, yo soy un ferviente seguidor de las melodías desgarradoras de Nirvana, era eso mismo. El parecido puede ser por una cuestión más bien generacional y de elecciones de sonidos y armonías. Realmente nunca pensé en Nirvana cuando compuse la canción, tampoco me molesta que se parezca a eso. Para nada, nunca tuve un patrón tan concreto para seguir o a quien imitar, no es una costumbre en mí.
De “Perfume Parpadear”: Puedo decir que es una canción que me costó mucho llevar al disco pero me pudo la letra y el juego con el ritmo, no trato de romper la estructura del disco con un tema de este tipo de ritmos, pero sí me agrada la heterogeneidad que le da a un disco y también es un tema que en realidad me gusta mucho.

¿La canción perfecta dura tres minutos? ¿Tú la buscas?
En general me gustan las canciones cortas pero no me desespera últimamente que los temas duren mucho, y si tienen más instrumentación o partes sin letra mejor, estuve mucho tiempo cantando sin dejar partes instrumentales, estoy disfrutando eso ahora.

Tus canciones de amor son claras y directas (“Puerto Amar”, “Pastillas Celestes”), sin embargo cuando abordas otras temáticas (por ejemplo, el problema de la creación artística) tiendes al hermetismo, en este caso el poeta desplaza al músico?
Sí, puede ser que aborde en algunos temas una forma críptica pero son las palabras o poesías en complemento con la música, no la desplazan pero sí hay una mayor atención a la palabra en muchas canciones.

El sello que ha editado tu disco, Ava Records, ha adoptado la novedosa estrategia de incluir dos copias del mismo CD, suponemos que para desalentar la piratería. ¿Crees que está dando resultado?
No voy a ser ingenuo y creer que desalienta a la piratería pero sí me parece algo muy novedoso y entretenido a la vez que es una forma de arte bastante original y bondadosa que puede generar una tendencia a querer tener el disco original.

¿Las veladas musicales en Buenos Aires luego de la tragedia del concierto de Callejeros cambiaron radicalmente? ¿Las restricciones que se aplicaron han afectado tus conciertos?
En Buenos Aires a partir de esa tragedia se impusieron muchas normas muy fuertes de seguridad, lo que obligó a muchos centros donde se tocaba a cerrar sus puertas. Tuve, como muchos músicos, que buscar lugares alternativos para tocar, eso hizo que el circuito se achicara bastante, pero se encontraron alternativas (teatros, centros culturales) y de a poco se está regenerando. Afectó en la medida que tuvimos que tocar sólo en esos lugares por mucho tiempo.

¿Qué discos andas escuchando últimamente?
Estoy escuchando Artaud de Pescado Rabioso (banda de Spinetta), algo de Bowie, la banda Ratatat y algunos demos que me dan las bandas.

Leemos comentarios de blogs y sitios musicales argentinos que hablan de una anemia creativa en la actual escena de tu país. ¿Coincidirías con esta apreciación? En todo caso, ¿cuál es tu posición al respecto?
Me parece que la forma de la música en Argentina está muy de ascuerdo con el estado general del país, no espero más de esto. Ya que antes era una queja hacia la música, hoy un 70 por ciento de la gente consume sólo lo que hay en la radio y lo que comercializan las multinacionales que no es siempre la música que me gusta pero siempre hay una o más bandas que destacar, que sobrepasan los límites comerciales.

¿A qué nuevos grupos o solistas de tu país recomendarías prestar atención?
Flopa es una cantante maravilllosa, Mimi Maura es recomendable y su último disco más aún, la banda Valle de Muñecas también me parece buena, y de las más chicas NerdKids.

¿American Music Club o Tindersticks?
Tindersticks.

¿Bowie o The Psychedelic Furs?
Los dos.

¿Mafalda o el Eternauta?
Mafalda.

¿Borges o Pizarnik?
Los dos.

¿Cerati o Melero?
Los dos y juntos.

¿Tinelli o Pergolini?
Pergolini.


Francisco Bochatón «Pinamar» (del EP Píntame los Labios)

Cadáver exquisito

“Los vegetarianos, y su facción tipo Hezbollah, los veganos, son un constante irritante para todo chef que valga. Para mí, la vida sin carne de ternera, grasa de cerdo, salchichas, vísceras, salsa española o incluso queso apestoso no es una vida que valga la pena vivir. Los vegetarianos son los enemigos de todo lo bueno y decente en el espíritu humano, y una afrenta para todo lo que importa para mí, el disfrute puro de la comida. El cuerpo, imaginan estos cabezas huecas, es un templo que no debería ser contaminado por la proteína animal. Es más saludable, insisten, aunque cada mesero vegetariano con el que he trabajado se ha venido abajo ante el menor asomo de un resfrío. Oh, me puedo adaptar a ellos, hurgaré por allí algo para alimentarlos, para servirles un “plato vegetariano”, si hace falta. Catorce dólares por unas cuantas rodajas de berenjena y zapallito a la parrilla se ajustan perfectamente a mis costos de ingredientes.”

Quien así se almuerza a los herbívoros de conciencia es nuestro ídolo máximo de la gastronomía gonzo, Anthony Bourdain. La pasión con la que el hombre traga todo lo que encuentra a su paso en sus viajes de exploración culinaria (y cultural) alrededor del mundo y al mismo tiempo la ironía con que observa y se observa en esos trances son tan irresistibles como una porción de anticuchos y pancita. Lástima que su incursión por el Perú no fuera precisamente de chuparse los dedos.

Bourdain no será un rock star, pero es lo más parecido a uno entre los cada vez más numerosos (y desabridos) gourmets y chefs de la pantalla chica. Y con actitud punk, además, que no sólo se refleja en la osadía de su paladar y la acidez de sus comentarios, sino también en sus gustos musicales. No por nada es fan de bandas como Dead Boys, Television, The Voidoids y Ramones (a quienes les dedicó uno de sus programas), sin contar que su disco favorito de todos los tiempos es el Fun House de los Stooges.

No debe sorprender pues que el buen Tony haya decidido invitar a los Queens of the Stone Age (probablemente inspirado en el video de “Sick Sick Sick”), para que amenicen la comilona que tendrá lugar en su propia casa con motivo del especial de fiestas (Acción de Gracias y Navidad) que está preparando. Tremendo encuentro de malogrados (recuérdese que Bourdain no sólo bebe cantidades descomunales de alcohol en su programa, sino que durante mucho tiempo, más que food junkie, fue un junkie a secas) es como para no perderse.

Aunque los detalles del especial se mantienen en, ejem, reserva, se sabe que los stoners tocaron temas como “3’s & 7’s”, “Make It Wit Chu” y la mencionada “Sick Sick Sick”, además de su propia versión del clásico navideño “Silver Bells” (convertido para la ocasión en “Turkey Bells”). Todo esto mientras el chef neoyorkino sazonaba y horneaba el pavo de rigor.

A propósito, a Bourdain se le ocurrió que sería divertido que la banda se pusiera a tono con la festividad, así que les consiguieron las chompas apropiadas. “Creo que alguien googleó la palabra “horrible” y así fue como las encontraron”, dijo Josh Homme refiriéndose a las huachafísimas prendas, y preocupado además por haber tirado al tacho “diez años de credibilidad”. A pesar de todo, terminó confesando el vocalista de los QOTSA, la experiencia valió la pena: “Si alguien nos hubiera sugerido que nos pusiéramos chompas así probablemente nos lo hubiéramos comido vivo y dejado sus huesos debajo de la mesa, pero este es un caso especial. Ese desgraciado. Nunca se lo perdonaré y nunca lo olvidaré.”

Vía Rolling Stone

Queens of the Stone Age «Sick Sick Sick»

Una experiencia religiosa

¿No sería genial utilizar imágenes en blanco y negro de una asamblea de evángelicos de los años cincuenta y montarlas con una canción electropop contemporánea? ¿No sería fantástico hacer que sus beats electrónicos parecieran provenir del conjunto musical que aparece tocando en la filmación? ¿Y que en ese grupo un viejo con cara de pervertido toque el acordeón y un angelical niño rubio toque la batería? ¿No sería formidable hacer que el movimiento de los labios del pastor a cargo del sermón coincida con la letra de la canción? ¿Y que el tema esté cantado en un idioma exótico de modo que cualquiera que no lo conozca piense que el orador está hablando en lenguas? ¿No sería estupendo aprovechar el éxtasis religioso que lleva al desmayo a una de las feligresas y simular que está en plena rave?

¡Alabado sea el Señor, un video así existe! Realizado por Johan Söderberg (quien ha dirigido videos de Beyoncé, The Knife y U2, entre otros), esta delirante reconstrucción visual sirve de promoción para “Det Snurrar I Min Skalle” (algo así como “La cabeza me da vueltas”), tema del proyecto electrónico sueco Familjen, y que de seguro le hará el milagro de ponerlo en el mapa. Amén.

Familjen “Det Snurrar I Min Skalle”

The Superfantastics “Tonight Tonite”

10 cosas sobre The Superfantastics que te podrían causar un coma diabético:

1. La banda canadiense practica un encantador indie pop con influencias de pop de los sesenta, new wave de los ochenta y power pop de los noventa.

2. Matthew MacDonald (guitarra y voz) y Stephanie d’Entremont (batería y coros) se conocieron mientras jugaban frisbee.

3. Su EP Like Letters está dedicado a los carteros.

4. Según su propia descripción, “Los Superfantastics son los Alex P. Keaton de la escena indie pop. Pequeños de estatura, grandes de corazón y adorables en pullover.”

5. Su video de “Great Plains” los reproduce en plastilina, en una especie de versión del “Fell in Love with a Girl” de White Stripes que fácil pudo haber sido realizada por el sobrinito de Gondry en kinder.

6. Como toda banda de cutecore que se respete, hay la-la-lás y palmaditas en sus canciones.

7. El librito de su álbum debut, Pop-Up Book, contiene ilustraciones desplegables, mismo cuento infantil.

8. Una de sus canciones está dedicada a Volver al Futuro III: “Quiero irme, quiero irme, pero el motor no arranca, me olvidé del condensador de flujo”.

9. En “The Only One I C++ is U++” juegan a ser nerds en busca de amor virtual: “Me buscas en ICQ, no me he conectado allí desde el 2002. Me añadiste a tus ocho amigos principales, y ahora te acoso en Facebook.”

10. Su más reciente video, “Tonight Tonite”, es un homenaje visual a un personaje de Sesame Street, Teeny Little Super Guy, el hombre vaso.

Y sin embargo, la música de los Superfantastics no empalaga, ni hostiga. Además de cortitas, sus canciones son divertidas y vibrantes, así que no hará falta recurrir a la insulina. Escúchalos y sé feliz.

The Superfantastics “Tonight Tonite”

Nuestro Elvis

Elvis Perkins

Seré breve: Ash Wednesday, el debut discográfico de Elvis Perkins es uno de los mejores discos del 2007. Dejemos a un lado la leyenda de muertes trágicas que rodean a este talentoso trovador norteamericano, el álbum de Perkins sobresale por una simple y sencilla razón (que debería, idealmente, ser el sustento de cualquier proyecto musical): las doce canciones que lo componen son, ni más menos, estupendas joyas del mejor folk pop que se ha editado en lo que va de este siglo. Luminoso y cálido, en especial en la primera parte del disco, espectral y nocturno hacia el final, escuchar el disco de Elvis supone recordar el susurro sentido de Nick Drake, con unos delicados arreglos orquestales que nos remiten al inmenso Bryter Layter; podemos sentir además el influjo de lo mejor del catálogo Lennon-McCartney, en especial en las juguetonas “May Day!” y “Emile’s Vietnam in the Sky”.

De la desnudez acústica a los arreglos propios del pop barroco, Elvis despliega una lírica plagada de imágenes que no caen en el facilismo sentimental y sensiblero; lo suyo no es la exposición de la tragedia familiar reciente, es el registro sugerente de un autor que retoma lo mejor de la riquísima tradición folk norteamericana y la hace suya notablemente. Esperemos que este lamento conmovedor no se apague, pues, disculpen la necrológica comparación, cuando escucho Ash Wednesday no puedo evitar pensar en Jeff Buckley y Elliott Smith, dos luces que se extinguieron tempranamente y con quienes Perkins comparte influencias artísticas. Favor de melómano: Elvis, sigue vivo. Cocker


Elvis Perkins en el show de Letterman, “While You Were Sleeping”