Entrevista a Jessy Bulbo

Puedes imaginártela rebobinando una vieja cinta de Timbiriche o jugueteando con su colección de peluches rosa. Podría haber figurado en cualquier de las cintas de Russ Meyer, alborotando y provocando a los conservadores, agitando a las masas con esa manera tan desinhibida de mostrar su femineidad. Jessy Bulbo no pasará jamás desapercibida en la escena musical. Desde sus inicios garajeros junto a las Ultrasónicas, la mexicana ha llevado adelante una propuesta sonora guiada por el descontrol y el frenesí. Después de tres discos con la banda que lleva su propio nombre, la calma parece haber llegado con Telememe, su álbum más ecléctico y arriesgado hasta la fecha. Mucho más que una muñequita sintética, en la siguiente entrevista la Bulbo nos habla de fetiches musicales, obsesiones hecha canción y del método ideal para fotografiarte en la ducha.

¿Qué balance haces de tu experiencia en Ultrasónicas? ¿Sientes que fue una etapa de excesos, cómo viviste la resaca posterior a tu salida del grupo?
En balance fue una etapa muy divertida, de descubrimiento y mucho desmadre, aunque también de crecimiento y cuando cada quién tomó su camino resultó que eran caminos separados. Tal vez fue de excesos para mí, sobre todo en lo relativo al sexo, no tanto de sustancias aunque la acompañaron. Y la resaca de la salida fue más bien porque no me salí convencida, si no que sentí que ya no había más remedio que separarnos. Supongo que así son las separaciones.

Sexo, drogas y rock and roll. ¿Sin cuál de estos elementos no puede imaginar su vida diaria Jessy Bulbo?
No sé si en algún momento va a dejar de interesarme el sexo. El rock and roll, si me lo quitan sería muy raro, la verdad… No me decido… Las drogas no me interesan ya.

Si bien lo infantil e irreverente siempre está presente en tus discos, en Taras Bulba es explotado en mayor medida, ¿es la banda sonora de tus recuerdos de infancia?
Pues sí, creo que apliqué eso de «cuando no sepas qué hacer, regresa a las bases». Se me había acabado el tema, me quedé un poco sin qué decir en esos momentos.

¿Qué caracteriza un concierto de Jessy Bulbo?
Depende del tokín, es el público el que determina el evento, yo salgo a ver qué hay y como veo doy ¿no? Así que yo los sigo, a donde quieran llevarme…

¿Cuál fue el primer disco que compraste o te compraron?
Que me compraron… No recuerdo, que me compré Ritual de lo Habitual de Jane’s Adiction.

¿Hay algo que extrañes de los cassettes?
El sonido, pero no lo extraño, conservo y escucho mis cassettes con frecuencia.

¿Qué grupo de la franquicia Televisa es un placer adictivo para ti?
Timbiriche era mi súper fascinación, pero todos me dan morbo y tienen alguna rola que me gusta. Pero así adictivo adictivo… No los aguanto tanto, la neta.

Puede sonar contradictorio pero siendo este el álbum en que más has experimentado con elementos ajenos a tu propuesta en el pasado (secuencias electrónicas y un trabajo más detallista en las voces) creo que es al mismo tiempo el disco más reposado de tu carrera. ¿Qué representa Telememe en tu discografía?
Es curioso porque Saga Mama, nuestro primer disco es el más prendido pero compuse casi todas las rolas en medio de mi recuperación de una depresión por la que estuve medicada siquiátricamente y toda la cosa. En cambio Telememe es muy reposado como dices, quizás porque por primera vez en toda mi vida tuve ganas de dejarme llevar por las suaves olas del mar y no luchar contra la vida.

“Me Gustas” es la antítesis perfecta de “Maldito” ¿Prefieres el reclamo airado al novio o la declaración de amor hecha canción?
¡Nambre! Las dos son de güeyes que me obsesionan… Jaja! Sólo que en una me enojé y en la otra… ¿porqué no me habré enojado? Sabe…

Jessy Bulbo Me Gustas
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Vemos tu galería de fotos en MySpace, la imagen sensual que proyectas en vivo y luego el universo de dibujos animados de tu blog ¿con qué lado de Jessy nos quedamos: Hello Kitty o Bettie Page, reina o salvaje?
Es muy curioso, antes me enojaba si me decían tierna o si me decían devora hombres, esa es mi combinación, pero al mismo tiempo siempre me he sentido extraña de serlo… Si es que lo soy.

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Entrevista a Triángulo de Amor Bizarro

No buscan grabar los himnos generacionales para estos nuevos tiempos. Rodrigo Caamaño e Isa Cea, el núcleo creativo detrás de Triángulo de Amor Bizarro, la banda de La Coruña, viene registrando desde 2007 una colección de canciones instaladas en un espacio de indeterminación: entre el pop y el rock, una aplanadora rítmica destila claroscuros, mareas de ruido en las que siempre subyace la melodía; una misa negra grabada en technicolor. Año Santo, quizá uno de los mejores álbumes editados el 2010, y reconocido como tal por los medios especializados, revela que el curso salvaje para encontrar un sonido propio es el correcto. Más Stereolab y The Beach Boys de lo que puedes suponer, Rodrigo nos acerca al universo de TAB y adelanta cuál será el sendero a seguir en su próximo disco en la siguiente entrevista.

¿Cuánto queda del TAB de las maquetas y los concursos al de esta época?
Pues prácticamente todo, Isa y yo hacíamos las canciones en esa época. Aunque ahora no vivimos en la misma ciudad que entonces, seguimos conservando los amigos de aquella época. De hecho, a Oscar y a Rafa los conocimos allí. Además, intentamos seguir conservando el mismo espíritu que cuando montamos el grupo.

Aparte de la reconocida influencia de Surfin Bichos en su propuesta, ¿qué otros grupos españoles les han servido de referencia?
Lo de Surfin Bichos, está claro que nos gustan, pero al igual que otros grupos españoles. Lo que pasa es que en España, si eres de provincias y haces rock con guitarras, te comparan inevitablemente con unos determinados grupos. Yo creo que no tenemos mucho de Surfin Bichos, ni de ningún otro grupo en particular. Nos inspiramos en muchos grupos a la vez, en ningún momento de la vida del grupo hemos dicho: Venga, vamos a ser como tal o cual. Es más, el grupo en que más nos inspiramos, igual que al principio, sigue siendo Stereolab, siempre lo hemos dicho, y creo que no nos parecemos mucho, ni nadie nos saca comparaciones, prueba de que lo que suele decir la prensa en estos casos no tiene por qué ser cierto.

¿Una manera de desmarcarse del halo ochentero que se desprende de su primer disco fue editar Año Santo? ¿Por eso se refugiaron en el ruido y cubrieron las melodías?
Lo de los 80, yo creo que siempre es lo mismo: como en la época que salió el primero estaban de moda los 80, parece que todos los grupos nuevos tenían rollo ochentero. Ahora, mucha gente nos dicen que tenemos rollo noventero, justo cuando empiezan a estar de moda los 90. Prácticamente todo lo que está en Año Santo está en el primero, y viceversa. Cambia que tenemos un poco más de experiencia y los medios de producción, pero el discurso es muy similar. Está claro que tratan de temas diferentes, pero creo que son discos bastante relacionados, y no están anclados a ninguna época.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Paco Loco en la grabación de Año Santo? ¿Con qué productor les gustaría trabajar en el futuro?
Con Paco muy bien, la verdad, estamos bastante contentos de haber grabado con él, es una experiencia. En el futuro, pues no sé, nunca hemos sido muy mitómanos, a lo mejor en otra época más que ahora. Cuando tengamos las canciones del tercer disco, supongo que pensaremos con quien lo grabamos. Ahora mismo, volvía con Paco de cabeza, eso sí, con un poco más de tiempo que el que usamos para grabar Año Santo.

La crítica ha celebrado efusivamente los dos álbumes editados a la fecha ¿cómo se toman esas reseñas elogiosas? ¿Ejercen alguna presión al momento de hacer música?
No, presión ninguna, en todo caso ayuda, ya que al estar de gira continuamente a veces te pasan cosas no muy agradables (las que menos) que a lo mejor te hacen replantearte si esto sirve para algo; y cosas como las alabanzas y las listas, en nuestro caso, que somos obreros de esto, siempre te animan. En este caso somos muy realistas.

¿La censura de alguna asociación de padres de familia ha caído sobre ustedes por letras como “Si insistes mejor te cortas las venas después yo lo limpio” o “El mejor sitio para descansar es la universidad?
No, para nada, yo creo que a pesar de que usemos expresiones así tremendistas, nuestro mensaje es positivo. Estamos a favor del individuo y del ser humano en general más allá de su condición, y hablamos casi siempre de salir adelante como sea.

Luis Cerveró fue responsable de varios de los mejores videos del año pasado ¿en “De la Monarquía a la Criptocracia” supo reflejar el imaginario de la banda o le dieron libertad para reinterpretar la canción?
A Luis le dimos total libertad. Es más, nos preguntó de qué iba exactamente la letra o qué queríamos transmitir con ella y le dijimos que lo que él quisiese. Creo que pilló completamente de qué iba la canción, y que incluso encontró significados que no nos habíamos planteado.

Al parecer se la pasan muy bien en las entrevistas, en especial Isa, ¿se encuentran cómodos practicando ese sonido, catalogado por ella como “mineralismo”?
Lo del mineralismo es de Arrabal, uno de los grandes artistas de nuestro tiempo, y creo que la palabra describe completamente a nuestra generación, así que en cuanto podemos la metemos.

¿FIB, Primavera Sound o un bar de La Coruña?
Primavera Sound, por el ratio de cantidad de grupos/grupos que quiero ver.

¿Qué one hit wonder les hubiera gustado componer?
Cualquier canción de The Beach Boys, aunque más bien son One Thousand Hit Wonders.

¿De qué película les hubiera gustado realizar su soundtrack?
De cualquiera de Cronenberg, o cualquier documental de historia antigua.

¿Joy Division o New Order?
Pues los dos, contando los tres primeros discos de New Order, después ya no me gustan.

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Entrevista a Dënver

Un dúo. Un chico y una chica. Dos discos grabados, el último (Música, Gramática, Gimnasia) de mención obligada en los recuentos de lo mejor del 2010. Milton Mahan y Mariana Montenegro han sabido registrar un catálogo de canciones que remiten a melodías mediterráneas, al shoegazing de mediados de los noventas, al pop de vocación discotequera y arreglos preciosistas. Eclecticismo sonoro que puede hacerte pensar que Los Planetas, Le Mans o La Casa Azul están tocando para ti cada vez que escuchas a la dupla de San Felipe. Habitaciones adolescentes estallando lentamente frente a tus ojos, fotonovelas que alternan el rosa y negro en los balnearios vaporosos de nuestros días son los escenarios ideales para los personajes que recorren apasionadamente el camino trazado por Dënver. Sobre ángeles caídos, recuerdos provincianos, fetiches literarios, música disco y sueños adolescentes hechos canción nos habla Milton en la siguiente entrevista.

Suelen hablar de San Felipe frecuentemente, ¿cómo marcó su ciudad natal su propuesta sonora?
Todo lo que hemos hecho siempre tratamos de impregnarlo en la mayor medida posible de San Felipe y sus alrededores; lo que su imaginario, o al menos el que vinculamos a él, implica. Incluir la geografía, personajes, ciertas mitificaciones, creo que establecer ese lazo hace que las canciones tengan la posibilidad de expandirse en cuanto a lecturas posibles y a la vez volverlas algo más testimonial que únicamente anecdótico.

¿Totoral fue el laboratorio perfecto para experimentar antes de Música, Gramática, Gimnasia?
No lo creo así, para mi MGG fue el laboratorio perfecto, no sé si para algo que venga luego, quizás no nos sale ni una canción más, nunca se sabe. Totoral fue medio dar palos de ciego, con este segundo disco recién pudimos adentrarnos de verdad en una producción que para mí aún sigue siendo demasiado indie. Soy de la idea que uno produce como puede y no como quiere, y tengo mis peros en varios momentos del disco y espero resolverlos en el futuro si es que hacemos más canciones.

En sus letras se suelen reflejar situaciones extremas, centradas generalmente en la adolescencia, ¿uds. ven esta etapa de aprendizaje como una iniciación dolorosa?
Dolorosa, nada. O quizás duele y uno se queja por esa tendencia humana a la miseria, aunque solo después uno con el tiempo vea que no está tan mal, como los personajes de Woody Allen en sus películas. En cuanto a lo de la adolescencia, sí es cierto a veces somos un poco monotemáticos pero es difícil salirse de un concepto, es como esa frase que dice que uno solo filma una sola película en la vida, creo.

Asesinatos ejemplares, tragedias en temporada de veraneo, violencia y desasosiego; ¿una manera de sublimar esas historias es contarlas con un fondo musical que dirige la atención a la pista de baile? ¿Patrick Bateman bailaría sus canciones?
Jajaja, no podría responderte lo último. Creo que tratamos de expresar lo que nos toca, de manera cruda quizás, honesta, superficial, melodramática, yo que sé, creo que es como sale y tratamos de darle la mayor “piel” posible, cosa de que en cierta medida quien lo oiga, o lea, pueda sentirlo como suyo, no sé si funcionará o no, pero por comentarios vemos que mucha gente se compromete bastante con el imaginario lo que nos indica que no vamos tan mal. Creo además que estas “tragedias”, como las llaman no son precisamente trágicas, son experiencias que de una u otra forma se vinculan a esa cosa celestial que tienen los adolescentes de hacer todo, es como los adolescentes que se suicidan que parecieran luego se transforman en una especie de ángeles, en ese sentido Sofía Coppola no lo pudo haber expresado mejor cuando adaptó el relato de Jeffrey Eugenides de Las Vírgenes Suicidas, y mucho otros ya han trabajado en ese nivel, desde José Donoso a Andrés Caicedo, hasta porque no decirlo la misma Biblia.

¿Las redes sociales, las descargas gratuitas, la comunidad virtual, en suma el contexto actual favorece a las bandas o distorsionan la oferta musical generando la acumulación de gigas de música desechable?
Creo que un poco de ambas, pero es misión de los que oímos discos tener la capacidad de darle valor.

Han sabido explotar de la mejor manera el aspecto visual, elaborando clips como “Lo que Quieras”, que se pueden considerar independientemente de la canción, incluso se podría hablar de la perfecta road movie latinoamericana. ¿Cuánto complementan los videos la propuesta de Dënver?
Ha sido divertido lo que ha sucedido con los videos, el de «Lo que Quieras» lo dirigí junto a Bernardo Quesney tras no llegar a un acuerdo con otro realizador y el resultado fue tan favorable tanto en que lo pasamos increíble haciéndolo como luego con las críticas, que hemos continuado por esa senda. Creo que el videoclip siempre es una lectura que hace el realizador de un tema, una especie de conceptualización de este, entonces es fantástico para nosotros poder seguir desarrollando las temáticas de las canciones porque nosotros no hacemos una interpretación de este, en cierta medida, si no más bien trabajamos de la base empírica de haber compuesto el tema en todos sus niveles, por otro lado con Bernardo nos fascina el cine y complicarnos la vida con asuntos de producción, entonces es una manera perfecta para ensayar cierto lenguaje cinematográfico e ir cometiendo todos los errores y aciertos a los que nuestra inocencia nos lleva.

¿De qué película les hubiera gustado realizar su soundtrack?
No soy muy partidario del cine de soundtrack, es una visión muy norteamericana del cine para mí eso.

¿Se sienten más próximos al formato convencional de banda, es decir al paradigma de guitarra-bajo-batería? ¿Dënver progresivamente se despojará de los artilugios electrónicos?
En vivo nuestros shows son básicamente con esa formación, puesto que es lo más simple de hacer, por un tema económico y práctico. Ahora yo lo veo como dos cosas distintas, por un lado está la producción musical donde tratamos de nunca ponernos barreras en cuanto a la composición y no pensar en cómo luego haremos para interpretar eso en vivo. La producción es un registro en el tiempo y limitarla es absurdo puesto que el show en vivo es luego una especie de adaptación que uno realiza, uno defiende los temas a veces con mayor acierto otras veces no tanto, pero esa es la batalla que creo que uno como músico debe plantearse a todo nivel.

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Como un Fan: La Bien Querida

Maestra de la melodía sencilla y cálida, La Bien Querida nos obsequió un álbum debut que provocó que extrañáramos menos a La Buena Vida o Le Mans, y que al mismo tiempo confirmó que Elefant Records seguía siendo una referencia indispensable en el panorama musical español. En esta oportunidad, Ana Fernández-Villaverde nos habla de boleros, del rock de guitarras que escuchaba en su coche a mediados de los noventa y cómo aprobar con nota sobresaliente el curso de pop: el siguiente movimiento de faldas ha sido anunciado para el próximo Valentín.

¿Qué canción ha estado sonando en tu cabeza todo el día?
Hay una canción muy buena en el nuevo disco de Ellos que se llama «Cerca» es chulísima, de lo mejor que ha escrito Guille Mostaza.

¿Cuál fue la primera canción/disco de Los Planetas que escuchaste?
«Qué puedo hacer» del Super 8. La escuché en la radio y pedí el disco a los reyes. Es uno de los discos que más he escuchado en toda mi vida. Me lo sé de memoria.

¿Cuál fue el primer disco que compraste o te compraron?
A mi madre le gustaba Mecano como lo ponía mucho en casa luego a mí también me gustaban. Mi padre en cambio escuchaba música brasileña.

¿En un próximo disco tuyo podríamos escuchar un bolero o un vals?
Tengo muchas canciones con los compases de vals pero vestidas de forma pop se disimulan. Me gustaría en un futuro hacer un disco de boleros.

¿Qué grupos o proyectos llamaron tu atención en tu visita a México?
Instituto Mexicano del Sonido. Realmente en directo los vimos en Nueva York porque en México fuimos a tocar y a hacer promo ya que Elefant Records sacó el disco allá y los 10 días que estuvimos no paramos ni un minuto así que no vimos ningún directo. En julio estuvimos en el Lamc de Nueva York y allí si que vimos a más grupos.

¿Cuál es el álbum que más has escuchado de tu colección?
He escuchado mucho a The Cure, he escuchado mucho a Magnetic Fields, he escuchado mucho a Los Planetas, he escuchado mucho a Chet Baker a Los Teenage Funclub a Jad Fair…. Ahora que hago yo música, escucho menos música en casa, supongo que estoy rodeada de música y músicos por todas partes y necesito también del silencio aunque no creas que lo consigo.

¿Qué disco te ha decepcionado abrumadoramente?
Decepcionado abrumadoramente es un poco exagerado, pero si que escucho ahora grupos modernos que los críticos musicales los ponen como si fueran la leche y no son más que revivals de los 80 y 90 y los pobres de los 80 y 90 que lo hacían muchísimo mejor no se comieron un rosco.
Mi grupo favorito de ahora que siento que hacen algo al menos diferente son los Animal Collective.

¿De qué película te hubiera gustado realizar su soundtrack?
El Ángel Exterminador de Buñuel, aunque la película es tan buena que aún me faltarían años de experiencia para poder estar a la altura de éste grande. En cualquier caso no hemos coincidido en el tiempo.

¿Benicasim o el Primavera Sound?
Hoy en día Primavera Sound sin duda. Benicasim fue el primer festival al que fuí y tengo muy buenos recuerdos.
La primera vez que fui al Primavera fue para tocar, de hecho tocamos en el segundo escenario (enorme) y yo no tenía casi experiencia. Madre mía, ahí me empecé a curtir.

¿Qué canción de alguno de tus grupos favoritos te parece un auténtico adefesio?
Muchas. Yo creo que de la misma forma que muchos grupos tienen canciones muy buenas también tienen malas. No es tan difícil escribir una buena canción y sobre todo de pop que dentro de la música es como la primaria… hay que decir que la producción es también muy muy importante lo cual se aprecia sobre todo en las canciones mainstream, que más que canciones buenas tienen muy buenos productores.
En el Romancero y en el próximo disco de La Bien Querida que sale a principios de año tengo la suerte de tener a David Rodríguez (Beef, La estrella de David) de productor que es de lo mejor que hay en España.

¿Qué one hit wonder te hubiera gustado componer?
Algún clásico de Manuel Alejandro que ha hecho canciones para la Jurado, Julio Iglesias, Raphael…. y así de ahora mainstream me gustan Lily Allen y Beyoncé.

Si tuvieras que escoger un color o colores para describir Romancero, ¿cuál o cuáles serían?
Rojo, rosa, amarillo y verde además inseparables.

¿Hay algo que extrañes de los cassettes?
No, no los extraño. El ser humano se adapta enseguida a las nuevas tecnologías.

¿Has preparado alguna vez un mix tape? ¿Qué canción nunca faltaría en un recopilatorio tuyo?
Siii, he hecho muchos mix tapes, los hacía sobre todo para llevar en mi primer coche. Nunca faltaban canciones de Sonic Youth, The Cure, Pavement… Ahora metería otras canciones claro.
Lo que más me gustaba era hacerlos, creo que hasta más que escucharlos, pero enseguida se impusieron los Cdes y tan contenta.

¿Qué disco considerado clásico te parece sobrevalorado?
Muchos. Es que claro, aquí entramos en los gustos musicales de las personas y lo que a mí me llega al alma, a ti igual no y viceversa.

¿Compras discos porque te gustan las portadas?
Alguna vez sí, seguro. Estoy a favor de cuidar las portadas y el envoltorio en si.

Romancero es un disco:
a) Para dedicar al novio/novia que te está dejando.
b) Para escuchar en un bar a punto de cerrar.
c) Para acompañar con las palmas sentado en una plaza de provincia.
Para escucharlo en el reproductor de mp3 con los cascos a tope mientras vas a una cita, al trabajo o a cualquier otra parte.

El próximo disco de La Bien Querida…
a) Tendrá menos guitarras acústicas y un zumbido eléctrico que parece venir de los sesenta.
b) Dejará de mover las faldas y se convertirá en una riot grrl.
c) Incluirá el hit discotequero que brillará en el ranking de las 40 principales y/o el villancico imprescindible para las próximas navidades.
Tiene más guitarras eléctricas y 4 o 5 hits. Ha salido así. Saldrá el 14 de febrero en España.

Como un Fan: Quiero Club

Se puede juguetear por los bosques en la búsqueda placentera de aquello que permita prolongar ese estado de placidez. Tomar elementos en apariencia ajenos y hacerlos convivir en un solo artefacto: ser electro, rockero, dance, pop; ser creativo. Sonar festivo y lánguido; nostálgico y distante; evasivo y comprometido. Quiero Club había llamado nuestra atención desde hace algún tiempo por su provocativa propuesta: un pequeño microcosmos sonoro de la rica Monterrey. Ahora, Boscop Benavente, Marcela, Gustavo Mauricio, Priscila y Luis Fara comparten con nosotros qué suena en su particular y heterogénea discoteca.

¿Qué disco colocó a Monterrey en el mapa musical?
QC: Mucho Barato de Control Machete.

¿Qué canción ha estado sonando en sus cabezas todo el día?
BB: «Piensa en Mí» de Agustín Lara.
P: «La Granja» de Los Tigres del Norte.
GM: «The Baby Boy» de Harry Belafonte.
LF: «Smokestack Lightning» de Howlin’ Wolf.

¿Qué disco les ha decepcionado abrumadoramente?
BB: Chinese Democracy de Guns N’ Roses.
P: Cualquiera de los Yeah Yeah Yeahs.
LF: El segundo de Interpol.

¿Cuál es el grupo por (re)descubrir en Monterrey?
QC: La mayoría opinamos que Niña, pero también El Cuarto y Maligno.

¿”Comprendes Mendes” sonaría en su discoteca?
QC: ¡Por supuesto!

¿Qué grupo de la factoría Televisa les parece adictivo?
BB: ¡Caló!
P: El regreso de OV7.

¿Qué canción de alguno de sus grupos favoritos les parece un auténtico mamarracho?
BB: «Tómate la Foto» de El Tri.
P: Una de Paul McCartney que dice algo de English Garden, no recuerdo el título. [¿Será «English Tea»?]

¿Qué canción nunca faltaría en un mix tape tuyo?
BB: «El Sonidito».
GM: «Canto Do Povo de Um Lugar» de Caetano Veloso o «Hope» de Bauhaus.

¿Una gran canción que posea un pésimo video?
BB: «Nubes» de Caifanes.
P: La nueva de Calle 13.

¿Cuántas veces han escuchado Aquamosh?
QC: Muchas, somos grandes viejos amigos y colaboradores.

¿Qué hit de un one hit wonder les hubiera gustado componer?
BB: «7 Seconds» de Neneh Cherry.
GM: «Safety Dance» de Men Without Hats.
LF: «I Ran» de A Flock of Seagulls.

¿Cuál es su disco favorito de Los Prisioneros?
BB: Pateando Piedras.
P: Me quedo con el primer disco solista de Jorge González.
GM: Grandes Éxitos (1991).

¿Bajo-batería-guitarra o sampler-sintetizador?
QC: Como grupo somos fans de las 2 mezclas, trabajamos con ambas fórmulas y varias combinaciones de las mismas.

¿Hay algo que extrañen de los cassettes?
BB: Su sonido y sobre todo las cajitas.
GM: El repararlos con cinta scotch… El sonido…
P: El tiempo que duran.
LF: ¡Todo de ellos!

¿Quiero Club se escucha mejor en la parte trasera del auto o en un rincón de la pista de baile?
BB: ¡Rincón de pista!
P: En cualquier lado.

Canta Victoria Mil

Poco antes de su arribo a Lima, donde este jueves 3 de junio tocará por primera vez, hablamos con Miguel Castro, cantante y tecladista de la banda argentina Victoria Mil. La charla recorrió diversos temas: su rara longevidad en un medio como el indie, en el que lo efímero es la norma; su indómito eclecticismo y su afición por Los Auténticos Decadentes, a quien considera los Kraftwerk de Sudamérica.

La prestigiosa agrupación viene fresca de su primer periplo por México, país convertido de un tiempo a esta parte en la meca del rock independiente latinoamericano. Los comentarios sobre sus presentaciones no han podido ser mejores, así que lo que nos espera ver a los limeños promete ser algo de un muy buen nivel.

La cita es en la discoteca miraflorina Bizarro (junto a los locales Kinder –que presentan su primer CD de largo aliento-, y Resplandor –organizadores del encuentro). Es una buena oportunidad de ver a una buena banda sudamericana cuya propuesta nada tiene que envidiar a la de tanto anglosajón poco original que suele caer por acá en los últimos tiempos.

Por Fidel Gutiérrez M.

Ya que es la primera vez que hablamos, me gustaría saber directamente por qué al comienzo se llamaron Victoria Abril. ¿Tanto admiraban a esa actriz española?
No. La verdad es que lo que más me gustaban eran las palabras. Es un mes y una palabra muy simple. Ella es muy buena actriz, pero nuestro fanatismo no llegaba hasta ahí.

¿Y cómo fue que ella les dio ese jalón de orejas que terminó cambiándoles el nombre?
Nos mandaron una carta de un estudio de abogados muy importante de Buenos Aires. Entonces éramos muy inocentes y recién empezábamos. Quizás hoy en día lo hubiéramos peleado más, pero en aquella época éramos muy jóvenes y los abogados que consultábamos nos decían que no íbamos a ganar, que esos abogados eran muy importantes. Y todo quedó en cambiar las palabras. Fue parte de una anécdota, nada más.

¿Qué crees que diferencia al Victoria Abril de los dos primeros discos con el Victoria Mil de ahora?
Hay un montón de cosas muy similares, pero creo que es una situación igual a como cuando vas construyendo algo que no sabes terminará siendo, y que cada vez va tomando más forma. Entiendo que entre el primer disco y ahora hay un montón de diferencias, pero es porque también hemos crecido en un montón de sentidos. Como compositores crecimos. Nuestras letras son mejores. No noto que algo se esté degradando. No noto que Victoria Mil y sus discos sean peores que antes, sino que vamos creciendo y cada vez a pasos más grandes. Además tenemos con Leo Santos (baterista) y con Julián Della Paolera (guitarrista) una conexión desde niños. Con una mirada podemos decirnos muchas cosas.

Lo que encuentro diferente a todo lo demás es el sonido que tenían en la época Este Cielo de Estrellas Caerá (2003); mucho más tirado a lo electrónico.
Ese disco representa un quiebre, porque en ese momento se fue nuestro baterista original, que vuelve para el disco Estoy Bien Bien Bien; y también se va el bajista. En ese disco empieza a tocar el bajo quien hoy nos acompaña, Sebastián Velásquez, y también Gabo Manelli (de Babasónicos), pero nos encontramos solos Julián y yo, y como ya en el disco Armas (2000) preparábamos algo de ese tipo, dimos ese vuelco electrónico, con programaciones. Además, nos faltaban personas. Allí quedó bien claro que el grupo éramos nosotros dos.

En ese disco está «G-13», una de las canciones suyas que más me gusta. Comparo su letra y la de otras de entonces con las de las canciones de Muy Lejos, que es su último álbum, y veo que ahora sus textos son menos crípticos. ¿Es su intención ahora ser más directos?
Es más directo el último disco en muchos sentidos. Hay letras de Julián muy directas. A la vez buscamos encontrar la forma de sintetizar. Hay todo un halo de locura; hay como palabras muy lindas, con mucha belleza. Hay cosas taoístas, con filosofía china. Creo que a medida que pasaron los años sintetizamos un montón de cosas y cada vez somos más claros; entonces, a la gente que te escucha esas letras les tocan en donde tienen que tocar.

No decir cosas concretas durante tanto tiempo implicaría decaer como letristas, ¿no?
Pues yo siento que Victoria Mil siempre fue un grupo disparador… Con el tiempo nuestras letras van tomando diferentes connotaciones porque van envejeciendo muy bien. Y nunca hemos sido un grupo de esos a los que les gusta explicar sus letras. Cada frase de Victoria Mil se puede interpretar para cualquier lado.

Me parece genial una frase tan directa como la del estribillo de «Cada Golpe», la canción con la que empieza el último disco. Es un gran ejemplo de síntesis.
(ríe) A mi también me encanta. Es como si hablara un grupo lleno de buenas intenciones.

Un grupo que también tiene un lado “polémico” cuando hablan de ciertos temas. Me sorprendió saber que «Intelligent», que está en su penúltimo disco, y que es casi un instrumental, había levantado tanta polvareda porque mencionan ciertas drogas. ¿Aún hay en tu país ese temor a hablar de cosas que finalmente resultan cotidianas, gusten o no?
(ríe) Hay gente a la que le gusta, pero hay otra que le quitaría lo que se escucha al inicio del tema [el diálogo entre un usuario y un dealer]. Hay gente a la que le da bronca porque no se anima. Creo que los estados alucinógenos o la alteración de la conciencia se han utilizado siempre. En Perú también hay mucho de ello, y para nosotros no es tabú. Claro, tampoco es que hagamos apología, pero mientras se sepan hacer las cosas para divertirse o para aprender, está bien. También nosotros hemos tomado plantas. Es algo que nos gusta y lo tomamos como un aprendizaje.

Y ya que estamos en el tema ¿existe este Robotino del que hablas en la canción del mismo nombre del último disco?
(ríe) ¿Quieres saber si es una droga nueva?

¿O es parte del imaginario de la banda?
Es parte de nuestro imaginario, y del efecto mismo que tiene la voz en la canción. Y es parte de lo que le pasa también a mucha gente. ¿Quién no ha sentido alguna vez que no iba a poder llegar a su casa?

El Rock Vive en Ellos

Al revisar las notas que les han hecho en tu país por la salida del disco Muy Lejos, encuentro que en todas ellas hay sorpresa por la longevidad de la banda. ¿Será que ya hay suficiente espacio en Argentina como para que una banda inclasificable e independiente como Victoria Mil pueda subsistir más de una década?
Hay poco espacio en realidad, pero igual hay un montón de bandas surgiendo y un montón de cosas pasando, pero la verdad es que lo que nos mantuvo hasta hoy en día vigentes fue nuestro desinterés hacia los medios, porque siempre fuimos una banda de verdad y nunca estuvimos atados a una cuestión de moda o época. Siempre lo primordial en Victoria Mil fue la música. Quisimos crear nuestro propio universo y siempre supimos que se iban a tardar en comprenderlo, porque al estar afuera de los medios, recién la gente empieza a descubrirte pasado el tiempo.

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Everybody loves Francois Peglau

Un puñado de canciones hechas artesanalmente para no extrañar tanto a casa comenzaron a aparecer en la blogósfera. Francois Peglau desde la virtualidad y pacientemente fue asociando ingeniosamente piezas mínimas: filtros caseros que paseaban libremente por las colinas inglesas y remitían al hogar, superhéroes y serie B que cruzaban incansablemente el Atlántico, instrumentos delicados y frecuencias radiales casi olvidadas. Sueños, nostalgia, y un vinilo se habrá vuelto un archivo comprimido listo para descargar. El tiempo de los Fuckin ha concluido, y Francois aprovecha para hablarnos de ukeleles embriagados de roots, voces sesenteras desengañadas de escenas musicales glorificadas y de terapias sonoras para soportar la rutina. A partir de este momento, Londres, México y Lima están a la distancia de un clic.

¿Qué beneficios te ha dado la plataforma virtual? ¿Consideras que los blogs musicales benefician a la producción musical?

La plataforma virtual te permite llegar a todos los rincones del globo, sin la necesidad de intermediarios. Sin embargo, tampoco es la panacea. Uno tiene que ir haciendo poco a poco una presencia virtual. Y ahí es donde empiezan a tallar los blogs musicales. Los blogs tienen una audiencia específica que quieren conocer música nueva, y ese es el público objetivo de cualquier artista independiente.

De hecho tarda acceder a ellos. Yo tuve suerte con los blogs de Latinoamérica por mi pasado con los Fuckin Sombreros, pero con los americanos y europeos ha sido un trabajo más duro y recién está rindiendo frutos. Por ejemplo, hace unos meses de la nada el blog de música global de MTV (MTV Iggy) hizo una nota sobre mi música bien bacán, y eso me ha atraído muchos oyentes de todas partes del mundo.

Por ejemplo, justo hace unos días me escribió una persona que edita un blog en Australia y que le había mandado mis cosas hace 6 meses. Me contó que con toda la música que recibe recién había podido escuchar mis canciones y que le encantaba y que iba hacer un post sobre mí. ¡6 meses después de mandarle un e-mail! Por eso, en esta vaina uno tiene que tener piel dura y bastante paciencia, y tener en claro por qué uno hace lo que hace.

¿El formato del single (en el sentido de trabajar canción por canción) y la estética lo-fi fue una elección o una obligación de las circunstancias?

Un poco de los dos. Con el tema del formato single, cuando vine a Inglaterra corté por lo sano y deseché un montón de canciones que tenia guardadas porque ya no tenían sentido para mí. Lo que implicó un poco comenzar de cero y buscar un sonido, empezar a aprender cómo utilizar los programas de grabación (que todavía no domino, la verdad). Entonces agarré un método de trabajo de componer una canción, grabarla, hacerle un video y luego ir por otra canción. Me pareció más bonito trabajar de ese modo, ya que así uno le presta más atención a cada canción, le otorga su propio tiempo.

El formato lo-fi siempre me ha gustado. Es una reacción a la sobreproducción que se da en el mercado musical actual. Tiene calidez y para mí es un género simple y poco pretencioso.

¿Distingues algún eje o concepto que vincule a las canciones de esta etapa inglesa o se trata solo de temas sueltos que deben apreciarse independientemente?

Yo lo puedo ver, pero creo que es algo muy personal. Mucha gente conecta solo con algunas canciones y otros con todo. Personalmente creo que estas canciones reflejan lo que he vivido desde que me fui del Perú y mis rollos personales de siempre.

La idea del sencillo en sí es que lo veas como lo que es, es decir solo una canción, no parte de un gran todo. Si te gusta, vas por más, si no continúas tu camino.

De hecho que cada canción es una pequeña fotografía de un momento determinado. Por ejemplo, mi última canción, “Everybody Loves Me”, me encuentra en un estado cínico, ja ja ja…

Francois Peglau “Everybody Loves Me”
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Incorporas arreglos de cuerdas e instrumentos como el ukelele en algunas de tus canciones, además de texturas electrónicas. ¿Simples coqueteos o te interesa seguir abordando esa diversidad sonora en el futuro?

A mí me gusta trabajar con canciones y no con géneros musicales. Si a la canción le va un ukelele, le metemos el ukelele. Eso no quiere decir que todas las canciones que haga van a tener ukelele sino que esa canción, a mí parecer funciona mejor con un ukelele. Lo mismo te podría decir de la electrónica o de meter un violín o una conga por algún lado. Son posibilidades al servicio de la canción y no al revés. Y si bien muchos pueden verlo como muy ecléctico, a mí eso es lo que interesa hacer ahora. No quiero estar estancado en un género determinado.

Justo ahora estaba pensando en hacer una canción tipo pop italiano de los 70. Bien kitsch. No sé si esa idea va a llegar a algo, pero ahora suena interesante.

¿Sientes más libertad creativa al momento de componer y producir la música o en el momento de grabar los videos?

Creo que ahora tengo libertad para las dos cosas ya que realmente no le rindo cuentas a nadie. Las únicas limitaciones que existen son las económicas y de tiempo. Yo no tengo presupuesto para grabar una orquesta o hacer un video con animación digital o con efectos especiales. Pero soy fiel creyente que las limitaciones juegan a tu favor y no en tu contra. Cuando no te lo dan todo, uno busca formas para lograr su objetivo, y transmitir lo que quiere. Las limitaciones son las mejores aliadas de la creatividad.

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Entrevista a Klaus & Kinski

Primero dejaron huella en cuanto concurso de maquetas en España se presentaron. Luego pasaron a editar un debut en Jabalina que se desmarcó por completo de la medianía y la complacencia de la escena independiente ibérica. No se trata de inflar un acto que en absoluto necesita de una nota de prensa dadivosa y excesiva. Klaus & Kinski, Alejandro y Marina, llamaron nuestra atención desde el 2008 con Tu Hoguera está Ardiendo, esa exuberante colección de temas que remitía a tantos referentes musicales (del bolero al shoegaze, del electro pop al rock sesentero) como el talento y la sapiencia que Alejandro Martínez podía transmitir en su compulsiva adoración y aspiración por la melodía preciosista y la lírica sugerente. Amor y humor por el mejor pop vía el susurrante registro de Marina. Todo ese universo de sonidos aparentemente irreconciliables hermanados por una voz que sutilmente planea y aparece orgullosa para dar vida y forma a la canción de Klaus & Kinski.

Habiendo adelantado en su MySpace algunas canciones de lo que será su próximo disco Tierra, trágalos, aprovechamos la coyuntura para lanzar el siguiente cuestionario a Alejandro, el artífice de este entrañable proyecto. Enarbolando la religión de la ironía y la pasión por la música responde a nuestras inquietudes.

En su música se nota un gran bagaje musical, con qué grupo(s) o disco(s) comenzaron su enfermedad melómana.
Yo fundamentalmente con The Beatles a las puertas de la adolescencia, y de una manera apasionada y enfermiza. Como si viviera en esos años mi propia década de los sesenta. Y Elvis Presley y los Beach Boys. Y la música clásica, aunque cuando era muy pequeñajo lo que más me ponía eran los valses de Johann Strauss hijo, que son muy ligeritos. Marina dice que sus primeros años se los pasó oyendo en el coche las cintas de mezclas que se hacía su padre (Bob Dylan, Neil Young y otros señores americanos de su gusto) pero que lo que realmente le gustaba era la cinta de la tuna de su niñera.

¿Es más excitante para uds. fijarse en un espacio indeterminado y heterodoxo? El collage sonoro de Tu hoguera está ardiendo, así lo sugiere. ¿Prefieren moverse tranquilamente en la periferia del eclecticismo a ser un grupo de shoegaze purista o un acto folkie?
Supongo que la esencia de este proyecto es satisfacer deseos más que buscar un género o estilo y explotarlo. Eso también está muy bien, y no sabemos qué pasará en el futuro, pero por ahora nos divierte jugar con todo lo que cabe dentro de la «música popular», o como se quiera llamar.
Imagino que con tanta propuesta concreta, puede caber también quien pretenda jugar lúdicamente con la totalidad, o al menos con las partes que interesen en un momento dado. Aunque seguro que eso también acaba conformando un estilo o un modo de hacer las cosas (que de algún modo también tenemos).

Alejandro compone y produce el material de K&K, ha sido descrito por Marina como un maniático del control. ¿Allí debemos ver la influencia de Kevin Shields y Brian Wilson?
No, son modos de trabajar. Si estos señores se comportan así (y son gente que admiro) será consecuencia de su personalidad, su talento, su ideario artístico o su insalubridad mental.

¿Confiarías para un próximo disco en un productor externo?
Según qué parcela de trabajo ocupase. En lo referente a sonido en general sí que podría trabajar con alguien, si se adaptara a las intenciones (aunque eso no es exactamente un productor, sino un ingeniero de sonido con mayor responsabilidad artística), incluso a la parte más rítmica. Pero en cuanto a la elección de arreglos, a la parte musical, supongo que no. Por decirlo de algún modo, podría confiar todo lo técnico (aún más, porque eso no significa que ahora no se haga) pero por ahora no lo estrictamente musical, al menos no la decisión final.

¿Entre todas las etiquetas que les ha adjudicado la crítica, costumbrismo pop es la que más se acerca a describir su proyecto?
La verdad es que no entiendo muy bien qué significa eso… Si por costumbrismo se entiende el escribir acerca de escenas de la vida cotidiana… no, porque todo el casi pop cabe en eso, y además no vamos por ahí. Si se refiere a tomar elementos folclóricos…tampoco, pues sería sólo en parte y más bien como expresiones de uso común. Es sólo una manera de expresarse que puedes sentir más cercana que, por ejemplo, cantar en inglés. Yo nunca digo oh yeah pero si alguien estornuda digo Jesús. Y no soy religioso.

¿Cuánto marca Murcia a K&K? ¿Podrían definir que es la murciandad?
Uno no sabe decir en qué, pero de algún modo tu carácter y tu modo de ver las cosas algo estarán condicionados por donde vives. Aunque tampoco tanto. Nos preguntan mucho por Murcia desde siempre y no entiendo por qué. Imagino que desde fuera mucha gente ve Murcia como un sitio tremendo y bizarro. Es una ciudad relativamente grande pero con poca proyección mediática a nivel nacional, y está bastante manoseado el cliché de murciano paleto, especialmente en televisión. Aunque a nivel cultural suceden bastantes cosas aquí.
Respecto a la murciandad, no sé qué decir, no creo en roles locales o nacionales o culturales.

Aunque se presentan como grupo, se piensa en Klaus & Kinski como dúo. En esa dinámica que tiende a las disputas y las pugnas propias de una pareja, con que dupla celebre se sienten más próximos: Serge Gainsbourg y Jane Birkin, Lee Hazlewood y Nancy Sinatra o Sonny y Cher.
Albano y Romina, Bogart y Bacall, Adolfo y Eva, Napoleón y Josefina, Isabel y Fernando.

¿Klaus & Kinski es un grupo maquetero o marketero?
Antes supongo que lo primero, pero porque en nuestra configuración genética los genes que posibilitan la competitividad y que te obligan a depredar en el hábitat mercantil no están muy desarrollados. Así que desde un punto de vista darwiniano nuestra especie está condenada a extinguirse.

¿Lo de Marina en sus actuaciones en directo, es mal humor ancestral o timidez compulsiva?
Timidez nerviosa. De mal humor de verdad casi nunca se pone allá arriba, salvo ocasiones contadas.

En sus letras se ocupan de seres macabros y que suelen caminar por los senderos de azufre (Mengele o Franco), ¿son más interesantes y sugerentes este tipo de personajes para dedicarles una canción pop? ¿Podríamos esperar en el futuro de K&K una ranchera o polka consagrada al KKK?
No es mala idea, aunque aún nos quedaría un amplio repertorio de maravillosos tiranos y asesinos por glorificar.
Es que los personajes oscuros son interesantes desde un punto de vista literario, y el utilizar hechos o anécdotas históricas como excusa poética, como símbolo o metáfora, es un recurso que se adapta bien al formato de canción.

¿Sienten incomprensión en el apartado de las letras? ¿Sería su oyente ideal aquel que no les diga que están obsesionados con la religión por las menciones a santos que figuran en sus canciones?
A veces. Poca gente que te pregunta por las letras se da cuenta que no hay ni un sólo tema en ese disco que hable de religión, al menos por ahora. Son sólo expresiones y dichos populares, o anécdotas históricas, o juegos de palabras. Todo superficial.Pero cuando se mencionan esas referencias no se habla de religión, igual que no hablo de religión cuando digo Jesús cuando estornudas. Aunque la religión puede ser un buen tema para escribir.

¿Alejandro se enamoró a primera escucha de la voz de Marina? ¿cuánto determina ella la propuesta de K&K?
Obviamente me gustó mucho su timbre de voz, y sobre ello se edifica el trabajo, pues todo está pensado sobre el efecto que luego produce una voz dulce y lánguida. La verdad es que esa es la clave que posibilita el eclecticismo, y jugamos con ello. La música la puedes llevar a extremos dispares pues la voz de Marina se encargará de homogeneizarlo todo.

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Natasha Luna en español

No quiere que entiendas ni que te identifiques con lo que dice en su música; pero sí que la escuches. Natasha Luna inicia este jueves 18 de febrero una nueva etapa. Será la primera vez que se presente en público –junto a Dolores Delirio, anfitriones de la velada, y los rocanroleros Tempo- junto al sexteto de músicos que logró ensamblar tras un poco concurrido casting.

Luego de dos años dedicados a los estudios, la sorprendente cantautora retoma su faceta musical y en esta y en las posteriores presentaciones que tiene pactadas para marzo, repasará Emilio (2005) y su secuela, apodada N (2008), a falta de un título formal. Confluirán pues por vez primera sobre los escenarios limeños, las intensas y melancólicas melodías del primero y las complejas composiciones que convirtieron a ese segundo y poco difundido CD en objeto de asombro y culto. A la vez, ya prepara un nuevo disco, que, para no perder la costumbre, parece que será distinto al anterior.

Entrevista Fidel Gutiérrez M.

Sacaste tu segundo disco a fines del 2008. ¿Aún te sientes metida en él o ya estás componiendo nuevas canciones?
Desde hace un tiempo estoy con lo del tercer disco; pero los ensayos que estoy teniendo para los conciertos que se vienen me han hecho volver a vivir de otra forma el tanto este como el anterior disco, porque ahora estoy tocando con una banda que conseguí a partir de un casting.

Eso fue el año pasado, ¿no? Recuerdo que la palabra que usaste fue “concurso” y no “casting”.
Sí. Vino muy poca gente, pero los que se quedaron están muy bien; ninguno es divo. Es una cosa muy rara… Con eso he vuelto de alguna manera a los discos anteriores, y tengo que hacerlo para que los conciertos tengan sentido. Pero mi cabeza ya está en el tercer disco. Desde hace un año estoy componiendo temas y creo que lo que salga será de algún modo, por momentos, mucho más simple que el segundo, pero (piensa)… No sé si el segundo puede ser más conchudo que el primero y el primero más simple que el segundo…

Para el oyente de hecho que el segundo es mucho menos simple que Emilio. Sus temas tienen muchos movimientos distintos dentro de sus estructuras. Y también usas más instrumentos.
Eso tuvo que ver con todo lo que yo llevaba en la cabeza en ese momento. El segundo disco es mucho más fuerte y con diversos ambientes, y más uso de batería y guitarra. Pero el tercero probablemente no tenga ni batería ni bajo ni guitarra, salvo en un par de temas.

¿Por qué?
No lo sé. Creo que esa energía que me dio para el segundo disco ya bajó.

Entonces, ¿retornará el predominio de tu piano?
Será más simple, pero no más debilucho. Tendrá la fuerza del segundo, solo que sin la guitarra o la batería.

En N participaron más músicos que en Emilio. ¿Hubo momentos de creación colectiva o tú llevabas las ideas definidas al estudio?
Fue como en el primero. Ya tenía las ideas definidas. Algunas cosas se fueron dando en el estudio… A veces les digo a los músicos que participen libremente, pero en general todo este proyecto sigue siendo personal.

En un par de temas del segundo disco (“Some Day the Lake Will Come to Me” y “Waltz for an Albatross”) se nota presencia del metal pesado. Incluso hay quien ha escrito que en ese disco te acercaste al metal progresivo. ¿Fue algo intencional?
Puede ser. Hay algunas cosas del metal que me gustan, pero la mayoría no; pero supongo que si quería ir hacia la fuerza tenía que llegar a lo que sí me gusta de ese estilo, que es cierto tipo de batería y de guitarra, pero no el rock pesado como tal… Pero son cosas que se me dieron en ese momento.

¿A qué crees que se debió?
Quizás porque cuando salió el primer disco me dijeron mucho que tenía una influencia medio caleta del doom metal me animé a escuchar un poco de eso. Nunca había escuchado ese estilo. Quizás algunas cosas se me quedaron… Pero no escucho mucho eso. Pueden haber sido dos o tres temas los que más influyeron, pero no un disco entero. No escucho mucho el metal. Me desgasta.

¿Y en tus nuevos temas mantienes la característica de no cantar en español?
Sí. Incluso estoy usando más un idioma inventado, el machtechense, que utilicé un poco en el primer disco y más en el segundo…Es que creo que ya perdí todas las ganas de decir algo concreto en la música… Pero lo del inglés es porque sonoramente se emparentaba más con lo que hacía. No era por usar un determinado idioma. El español todavía me resulta muy de balada. Hay algo muy seco en él. No tiene la fluidez de sonido que siento en el inglés.

Esto de crearte un idioma propio ¿a qué responde? ¿Quizás a hacer una realidad propia, ajena a esta?
Siempre he jugado con los idiomas de esa forma, sin pensar mucho en por qué. Si lo pienso mucho, veo que todo tipo de letra llega en algún momento a ser pobre, incluso la mejor escrita. No llega a cubrir las cosas que quiero o, peor aún, a no interesarme; y me parece que inventar un idioma es más que nada inventar sonidos, y eso me permite meterlo como un instrumento más en la música. Me sirve para… No se qué pensará la gente respecto a mi música, pero yo me estoy divirtiendo mucho con lo que hago (risas). Tal vez no doy esa imagen.

El concepto de diversión no está asociado para nada con tu música.
Es todo lo contrario, pero la paso muy bien.

La gente que se interesa por tu música ¿qué no tendría que esperar de ella? Es un hecho que muchos quieren saber de qué estás cantando, pero en el segundo disco, a diferencia de Emilio, ni siquiera pusiste las letras de las canciones.
Ni siquiera le puse título. La “N” sale porque estaba obligada a poner algo… Hay una idea que tiene la mayoría sobre la expresión de sentimientos. En base a ella se identifican con tal o cual cosa, y yo no voy mucho por ese lado. No busco ser expresiva. Me dicen que lo que hago es muy hermético. De algún modo es así adrede pero también tiene que ver con cómo soy. Entonces, puede ser que con el machtechense o que con que el tipo de música que hago me esté blindando. No estoy buscando que alguien me diga que se identifica con lo mío. Tal vez porque no suelo andar con mucha gente es que esta idea del emparentamiento con lo que escuchas no tiene sentido para mi. Lo mío no es buscar sentimientos y experiencias con las que te puedas identificar. Es muy frío en ese sentido y soy consciente de ello. Lo que me perturba es que la gente confunda frío con deshonestidad. A veces pasa, aunque ese criterio de la honestidad es muy ambiguo y no debería usarse en la música.

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Zoé: Psicodelia brit-mex

Es el grupo mexicano que más británico suena y el que mayor éxito ha tenido durante esta década en su país. Desde que en 2001 editaran su primer disco, los miembros del grupo Zoé han mostrado que sus pretensiones creativas y sus ambiciones no son minúsculas.

Tras un primer disco (Zoé) de variedad casi esquizofrénica (en el que convivían la onda “madchester”, trip hop, northern soul, rock sicodélico y, en general, casi todo el catálogo del pop británico de los años 90), el quinteto empezó a definir su propia personalidad, sin dejar de rendir cuentas a sus principales influencias.

Rocanlover, lanzado en 2003, fue su primer gran hito. Una canción como “Veneno” pagaba con creces el precio de un disco de sonido más directo y cuajado, desprovisto de adornos efectistas. Sería el último que grabarían para un sello multinacional, antes de pasar a la independiente Noiselab y de obtener en 2005 un inesperado éxito de ventas con el EP The Room, que se prolongaría con el estupendo Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea.

La confirmación de su impensada (se trata, finalmente, de una banda de indie rock en un país latinoamericano) masividad, se dio con la tremenda convocatoria de su concierto de celebración por sus diez años de existencia. El show fue inmortalizado en el CD / DVD 281107, de idéntico éxito de ventas.

Con el disco Reptilectric, editado el año pasado, el quinteto confirmó que la fama no ha devaluado su propuesta artística. El tema título, y singles melódicos como “Nada” o “Poli”, difundidos incesantemente por los canales musicales de televisión por cable, son solo una muestra de las diversas facetas de la banda. Una de ellas es la de la exploración sónica, desplegada con mayor énfasis en Reptilectric Revisitado; editado hace poco, en el que grandes de diversos países, como Mad Professor, Colder, Sebastien Tellier y Pánico, rehacen sus canciones.

Es en medio de este buen momento creativo y comercial que Zoé visitará Lima. Su esperado concierto, programado para el jueves 10 de diciembre en la discoteca Vocé, de Lince, sirvió de oportuno pretexto para conversar con su guitarrista, Sergio Acosta, y así saber más de ellos.

Entrevista Fidel Gutiérrez

La mayoría de grupos mexicanos que son populares en Perú suelen introducir elementos propios de la música de tu país. Parece que ese no es el caso de Zoé ¿o no hemos reparado en ello aún?
Creo que te refieres a una generación de bandas anterior, donde había más referentes musicales y geográficos de la mexicanidad. Pero en nosotros no hay eso. No es planeado. Partimos de una música que es la que nos sale y nace. Es un rock más universal. Crecimos oyendo mucha más música inglesa que mexicana. Sí escuchamos a Caifanes [Saúl Hernández participó en la canción “Electricidad”, de su primer disco], o a bandas de afuera como Soda Stereo, pero somos parte de una generación que está haciendo música más universal. Hay muchas bandas muy interesantes y en ellas ves lo mismo que te digo: no tienen mexicanismos a la hora de hacer música, y eso es algo que ha enriquecido mucho a la escena nacional, porque se están haciendo cosas muy diversas, que no tienen necesariamente que ver con elementos folclóricos. Pero finalmente somos mexicanos y eso de alguna manera debe expresarse en la música.

¿Conoces algo de la música que se hace en Perú?
A lo mejor he escuchado algo más folclórico, pero de rock no. Algo sé sobre Libido, pero muy poco. Sé quiénes son porque estuvimos en el mismo sello, Sony, pero no los he escuchado.

En el disco Reptilectric vemos una estética que remite a lo maya, y hay canciones de desolación y pesimismo. ¿Algo tiene eso que ver con esos temores a las profecías sobre el “fin del mundo”, y el rollo del año 2012 que tan de moda está?
El nombre del disco apareció cuando León Larregui, el cantante, estaba investigando sobre dragones en internet y salió tal cual. En la gráfica del disco también puedes ver la forma de un dragón, y para la canción que le da título lo primero que tuvimos fue el nombre, antes de la música. Era como una guía abstracta, pero la letra sí se refiere al regreso de Quetzalcóatl. Hasta ahí no más llega la cosa. No tiene que ver con lo del fin del mundo

Me refería a letras como las de como “Neandertal” o “Nada” que transmiten pesimismo, aunque finalmente las letras de ustedes siempre han sido bastante metafóricas ¿no?
Sí. León siempre ha escrito de esa manera y por eso es que sus canciones se prestan a varias interpretaciones. En el caso de “Neandertal”, lo que menciona es a los personajes oscuros que están al mando o encargados de las corporaciones, los gobiernos y de todo lo que rige negativamente al mundo, a la economía y a todo.

Y ya que hablamos de significados. ¿De dónde salió el nombre del grupo?
Lo sacamos de una amiga, la hermana de mi novia. Nos gustó porque era un nombre corto y porque nos gustaba la connotación femenina que tiene.

¿Las letras de las canciones que León hace son lo primero que tienen en cuenta para componer, o se basan más en las armonías y música para ello?
Las letras siempre van al final. Empezamos con una línea melódica y después, en la última etapa, León las trabaja muchísimo. Siempre lleva un cuaderno donde escribe y reescribe las letras. Hace un trabajo muy intenso, te lo puedo asegurar. Hace un trabajo con mucha dedicación. Pero es la línea melódica la que va definiendo la letra.

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