Summer Camp “Round the Moon”

Escenas de una película sueca de 1970, En Kärlekshistoria, una historia de amor adolescente a lo Romeo y Julieta donde los Capuleto y los Montesco son pandillas juveniles motorizadas, sirven de fascinante presentación para el nuevo y super ochentero single de los hasta entonces misteriosos Summer Camp. Conformados por Jeremy Warmsley, un músico inglés con varias grabaciones en su haber, y Elizabeth Sankey, una actriz y periodista, ellos revelan por fin su identidad en los “créditos” de este video, terminando así con los rumores, sugeridos un poco en broma por ellos mismos a través de su MySpace, que los imaginaban un colectivo sueco de músicos que se conocieron de niños en un campamento de verano. Demasiado bueno para ser verdad.

Summer Camp “Round the Moon”
Del single Round the Moon (2010)

Sexo no, por favor, somos rockeros

A pesar del constante bombardeo de mensajes sexuales en la sociedad norteamericana, la incisiva crítica cultural (y notoria anti-feminista) Camille Paglia sostiene que se sigue teniendo la misma actitud conservadora y reprimida ante lo erótico que en los años cincuenta o, yendo más lejos, la época victoriana. La guerra de los sexos ha cedido su lugar a una tregua anodina donde se ha perdido la tensión erótica y se ha enfatizado la eficiencia productiva, incluyendo la femenina. Situación que se manifiesta y se perenniza en la cultura pop, y por ende en la música. Esto es lo que escribe al respecto en The New York Times:

Por otro lado, la música rock, alguna vez sexualmente innovadora, se ha ido al diablo. El rhythm and blues negro, nacido en el delta del Mississippi, fue la fuerza impulsora de las grandes bandas de hard rock de los 60, cuyas versiones de canciones blues estaban repletas de una imaginería sexual electrizante. La hipnótica grabación por parte de los Rolling Stones de “Little Red Rooster” de Willie Dixon, con su excitante exhibicionismo fálico, vibra y brilla con un ardor lujurioso.

Pero con el enorme éxito comercial del rock, el blues se desvaneció como influencia directa sobre los músicos jóvenes, quienes simplemente imitaron a los dioses blancos de la guitarra sin explorar sus raíces. Paso a paso, el rock perdió su crudeza visceral y sensualidad seductora. El rock de estadios, con su público acomodado de clase media, es ahora puro superyó y cero ello.

En los ochenta, la música comercial se vanagloriaba de abundar en sexy chicas pop como Deborah Harry, Belinda Carlisle, Pat Benatar y una encantadoramente fresca Madonna. La Madonna de los últimos tiempos, en contraste, se aburguesó y se volvió esquelética. La acólita dance de Madonna, Lady Gaga, con su compulsiva exageración, es una invención altamente conceptual sin un gramo de erotismo genuino.

Discrepo con lo último. Más allá del (admirable) artificio, encuentro más erotismo y voluptuosidad en Lady Gaga que en toda la carrera de Madonna.

Napoleón Solo “Lolaila Carmona”

La aflicción de la soledad que se vuelve afición por el cine de serie Z que se vuelve en contra de Bob Patiño. Pop worm, escalofriantes falsetes y la terca sensación de que hay una canción de Jeanette detrás de todo esto.

Napoleón Solo “Lolaila Carmona”
Del álbum Napoleón Solo en la Ópera (2010)

After The Smoke “Typical Weekend”

“Typical Weekend” no es la típica glorificación rapera de la juerga de fin de semana, sino más bien una advertencia contra sus excesos, felizmente sin caer en el sermón aguafiestas (“You can rock your body but don’t overdo it”). Se aprecia el consejo, pero se agradece aún más la música.

After The Smoke “Typical Weekend”
Del EP Under the Influence (2010)

Janelle Monáe “Cold War”

Es curioso que a pesar de las evidentes ventajas presupuestales y dramáticas de filmar un video musical completamente en close up, sea un recurso tan poco utilizado. Quizás haga falta belleza, carisma y cierto minimalismo capilar. Pasó con Sinéad O’Connor en “Nothing Compares 2 U”, y ahora ocurre con Janelle Monáe en “Cold War” (aunque en este caso el espectacular moño de la morena tiene uno que otro cameo). Pero si en Sinéad hay emoción contenida, en Janelle ésta la desborda. Tanto así que por momentos la cámara entra fuera de foco, como si a ella también se le llenara el lente de lágrimas. Y todo por culpa de la canción, que comparte el mismo conmovedor espíritu soul que “Crazy” de Gnarls Barkley.

Janelle Monáe “Cold War”
Del album The ArchAndroid (2010)