Daría cualquier cosa por componer una canción así. ¿Lucifer?
British Sea Power «No Lucifer»
Daría cualquier cosa por componer una canción así. ¿Lucifer?
British Sea Power «No Lucifer»
Siguiendo con los inspiradores ejemplos del menos es más, 69 te ofrece ahora la traducción completa de un artículo escrito por el experto en cultura digital Kevin Kelly que te propone, a ti que eres músico, artista o mortal con algún talento, una fórmula, no para alcanzar fama y fortuna, pero sí para salvarte de la oscuridad, y que además te permitirá ganarte la vida sin vender tu cuerpo.
La larga cola es una famosa buena noticia para dos clases de personas: algunos agregadores con suerte, como Amazon y Netflix, y 6 mil millones de consumidores. De los dos, creo que los consumidores son los que más se benefician de la riqueza oculta en nichos infinitos.
Pero la larga cola es definitivamente una bendición ambigua para los creadores. Los artistas, productores, inventores y artesanos son ignorados por la ecuación. La larga cola no aumenta demasiado las ventas de los creadores, y más bien agrega competencia masiva y una interminable presión para bajar los precios. A menos que los artistas se conviertan en un agregador considerable de las obras de otros artistas, la larga cola no ofrece una salida de la aletargada tranquilidad de las ventas minúsculas.
Fuera de aspirar a un éxito masivo de ventas, ¿qué puede hacer un artista para escapar de la larga cola?
Una solución es encontrar 1,000 Fans Verdaderos. Si bien algunos artistas han descubierto este camino sin llamarlo así, creo que vale la pena tratar de formalizarlo. La esencia de los 1,000 Fans Verdaderos puede describirse sencillamente:
Un creador, sea un artista, músico, fotógrafo, artesano, actor, animador, diseñador, videasta o escritor –en otras palabras, cualquiera que produzca obras de arte– necesita tener sólo 1,000 Fans Verdaderos para ganarse la vida.
Un Fan Verdadero es alguien que comprará todas y cada una de las cosas que produzcas. Ellos recorrerán 200 kilómetros para verte cantar. Ellos comprarán la reedición en box set super deluxe de alta resolución de tus cosas aun cuando tengan la versión de baja resolución. Ellos han establecido un Google Alert especialmente para tu nombre. Ellos guardan en sus favoritos la página de eBay en la que aparecen tus ediciones descatalogadas. Ellos te hacen firmar sus copias. Ellos compran la camiseta, la taza y el sombrero. Ellos no pueden esperar a que saques tu próximo trabajo. Ellos son fans verdaderos.
Para alejar tus ventas de la línea recta de la larga cola es necesario que te conectes directamente con tus Fans Verdaderos. Otra forma de plantear esto es: necesitas convertir a mil Fans Menores en mil Fans Verdaderos.
Supongamos conservadoramente que tus Fans Verdaderos gasten el salario de un día al año para apoyar lo que haces. Ese “salario de un día” es un promedio, porque por supuesto tus fans más verdaderos gastarán mucho más que eso. Pongamos que ese día cada Fan Verdadero gasta 100 dólares por año. Si tienes 1,000 fans eso suma 100,000 dólares al año, que descontando algunos gastos modestos, alcanza para vivir para la mayoría.
Mil es un número factible. Uno puede contar hasta mil. Si se agrega un fan al día, sólo bastaría tres años. El Fanatismo Verdadero es alcanzable. Complacer a un Fan Verdadero es placentero, y vigorizante. Recompensa al artista por permanecer fiel, por concentrarse en los aspectos inigualables de su obra, las cualidades que los Fans Verdaderos aprecian.
El desafío fundamental consiste en que debemos mantener contacto directo con los 1,000 Fans Verdaderos. Ellos nos están apoyando directamente. Sea asistiendo a los conciertos que demos en nuestra casa, o comprando DVD’s en nuestra página web, o adquiriendo nuestras fotos a través de Pictopia. Así conservamos tanto como es posible el monto total de su apoyo. También nos beneficiamos del feedback directo y el aprecio.
Las tecnologías de conexión y la fabricación a pequeña escala hacen posible este círculo. Los blogs y los canales RSS transmiten noticias, próximas presentaciones o nuevos lanzamientos. Las páginas web albergan galerías de nuestras obras pasadas, archivos de información biográfica, y catálogos de parafernalia. Los fabricantes de discos, Blurb, los servicios de producción rápida de prototipos, Myspace, Facebook, y el mundo digital entero conspiran en conjunto para hacer de la duplicación y difusión en pequeñas cantidades algo rápido, barato y simple. No se necesita un millón de fans para justificar producir algo nuevo. Con mil es suficiente.
Este pequeño círculo de fanáticos a muerte, que pueden darnos de vivir, está rodeado de círculos concéntricos de Fans Menores. Estos no comprarán todo lo que hagas, y puede que no busquen un contacto directo contigo, pero comprarán buena parte de lo que produzcas. Los procesos que desarrolles para alimentar a tus Fans Verdaderos también nutrirán a los Fans Menores. A medida que consigas nuevos Fans Verdaderos, puedes añadir muchos más Fans Menores. Si sigues así, podrías de hecho terminar con millones de fans y lograr un hit. No conozco a ningún creador que no esté interesado en tener un millón de fans.
Pero la gracia de esta estrategia es afirmar que no se necesita un hit para sobrevivir. No hace falta apuntar a la cabeza corta de los bestsellers para escapar de la larga cola. Hay un lugar en medio, que no está muy lejos de la cola, donde por lo menos uno se puede ganar la vida. Ese refugio intermedio se llama 1,000 Fans Verdaderos. Es una meta alternativa a la que un artista puede apuntar.
Los artistas jóvenes que comienzan en este mundo digitalmente mediatizado tienen un camino distinto al del estrellato, un camino posibilitado por la misma tecnología que crea la larga cola. En vez de tratar de alcanzar los picos estrechos e improbables de los hits multiplatino, los bestsellers o los éxitos de taquilla, y con ello el estatus de celebridad, pueden apuntar a una conexión directa con 1,000 Fans Verdaderos. Es un objetivo mucho más sensato al cual apuntar. Ganarse la vida en vez de ganar una fortuna. Estar rodeado no de modas pasajeras y la obsesión por lo frívolo, sino por Fans Verdaderos. Y es mucho más probable llegar allí.
Ennio Morricone sale de su tumba y lleva afro.
Quiet Village «Circus of Horror»
¿Necaxa dijiste? Yo le voy al Monterrey. Oh yes!

Una banda metalera noruega ha decidido ampliar su base de fans y ahora apunta a los engreídos de la casa (léase, critters). Aprovechando la reciente salida de su nuevo disco, Helheim se presentó hace unos días en un kindergarten, tocando versiones acústicas de un par de sus canciones. Al parecer, la idea del nido era familiarizar a los niños con la mitología noruega (una de las mayores inspiraciones en la música de estos pelucones), y desterrar el, eh, mito de que el metal y el satanismo son dos caras de una misma moneda.
En la prueba del delito se puede apreciar cómo los mocosos disfrutan de lo lindo con el espectáculo, llegando algunos incluso a hacer tiernos amagos de headbanging. También se puede apreciar cómo los Helheim no tocan precisamente como los dioses (quizás faltó el estímulo de un sacrificio humano). Pero todo sea por una buena causa. Como dijo el baterista de la banda, “Necesitamos que el Metal y Odín atrapen a los niños antes que Jesús lo haga!”
Amén.
Escuchar «Young Love» no sólo me pone contento, sino que además me deja con la pregunta de por qué una canción así no suena en las radios. Lo cual me pone triste. Pero entonces me acuerdo que no escucho radio, y me quedo con la duda de si en efecto no la estarán pasando en todos lados, en AM y FM, de AM a PM. Así que a lo mejor estoy haciendo el ridículo al presentar como (relativa) novedad una canción con la que tu hermana debe estar haciendo en estos momentos la tarea del colegio. Si es que tu hermana no es indie.
Quién diría que los Mystery Jets empezaron coqueteando descaradamente con el rock progresivo. Ahora, en un plan evidentemente más pop, han lanzado su segundo álbum, Twenty One, cuyo primer single es el hit radial (¿o no?) mencionado, y en el que tienen de invitada a Laura Marling, una cantante de pop folk también británica. ¿Quién dijo «Young Folks» 2008?
Mystery Jets «Young Love»
PARA: 69
ASUNTO: Entrega de cuadros y gráficos
Por medio de la presente, adjuntamos los cuadros y gráficos elaborados a partir del procesamiento de la información obtenida de las canciones solicitadas por la gerencia para su presentación en PowerPoint el 23 de los corrientes.
Dejamos a ustedes la tarea de tararear las canciones que corresponden a cada gráfica, tal como se decidió en la última junta de directorio.
Sin otro particular quedamos de ustedes.
Atentamente,
The Song Chart Pool
No importa. Las bateristas femeninas son el nuevo orden.
The Whip «Trash»
La canción pop perfecta dura 2 minutos con 42 segundos.
Esa es la conclusión científica a la que ha llegado un tipo con poco tiempo para el entretenimiento y menos paciencia para los solos de guitarra interminables y los estribillos que se repiten una y otra vez.
“Mis científicos me dijeron que la duración perfecta de una canción tenía que estar más cerca de los tres que de los dos minutos. Tres minutos es cuando se comienza a hinchar. Cuando la banda piensa: Hey, toquemos el estribillo siete veces. Hey, dejemos un momento para que el saxofonista se luzca aquí. Hey, agreguemos otro puente.”
Entonces señala como modelos de brevedad canciones de menos de tres minutos como “Mr. Tambourine Man”, “We Got the Beat”, “Boys Don’t Cry”, “Hot Fun in the Summertime”, “Good Times Bad Times”, “I Would Die 4 U”, “Paranoid”, “Blowin’ in the Wind”, “Debaser”, “God Only Knows” y “Fall on Me.”
“Esos no sólo son clásicos indestructibles sino que resumen todo lo grandioso de una banda sin desperdiciar tu maldito tiempo.”
Y es así como descubre la canción con la duración perfecta: “There She Goes”, de The La’s. Tiempo exacto: 2 minutos, 42 segundos.
“El riff principal hace de introducción. Las estrofas son el estribillo. El solo contiene cero colesterol y conduce a un puente limpio. Y entonces volvemos a donde empezamos. (…) Cuando “There She Goes” termina, te garantizo que absolutamente nadie dice: “Dios mío, ya era hora”.”
Luego enumera otros clásicos del pop que duran igualito: “Don’t Do Me Like That” de Tom Petty; “Divine Hammer” de The Breeders; “Helplessly Hoping” de Crosby, Stills & Nash; “Get Up” de R.E.M.; “California Dreamin’” de the Mamas & the Papas y “This Charming Man” de The Smiths. Incluso encuentra dos tracks del Sgt. Pepper que alcanzan los 2:42 clavados: “Lovely Rita” y “With a Little Help From My Friends”, de paso asegurando que “Good Morning Good Morning” (2:41) habría sido un tema redondo de haberse extendido un segundo más.
Para terminar de demostrar su punto, nuestro paladín de la concisión musical nos ofrece un mix tape de 12 canciones que dura exactamente 32 minutos y 24 segundos.
Lo que es yo, le doy toda la razón: la vida es demasiado corta para un solo de guitarra.
The La’s “There She Goes” (que en YouTube tiene, oops, 2:51)
¿Cuál es tu canción favorita de 2:42?