PJ Harvey «All And Everyone»

Regresaste. Uno nunca sabe en qué estado. Aunque al parecer siempre vas a buscar las habitaciones azules, los vestuarios barrocos, y obviamente a John Parish. Vuelves con un disco que recibe calificaciones similares al marcador de un partido de fútbol entre Inglaterra y la ingenua Liechtenstein. Siempre serás mi favorita del aquelarre de entes especializados en anunciar la decadencia e inestabilidad emocional de nuestros días. Aparentas tranquilidad, aunque en cualquier momento puedes hacer estallar todos los espejos e inundar de luz el espacio. Cuando te escucho, entiendo perfectamente la inspiración de aquellas cartas apócrifas que nunca te dirigió Jeff Buckley.

PJ Harvey “All And Everyone”
Del album Let England Shake (2011)
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Les Ondes Martenot «Acuarela»

Soñaba con colinas mediterráneas, escuchaba risas y veía todos los colores del arco iris. Tirado en el verde practicaba con devoción la siesta y desde el ocio planeaba la próxima revolución pop. Se oían violines, canciones sobre soles desenfocados. Mikel rasgaba las cuerdas e Irantzu cantaba tímidamente sobre el tiempo y la erosión de las relaciones. Ibon y Teresa jugueteaban en el piano tramando una nueva novela autobiográfica. Las nubes de un cielo serrano estaban plagadas de popemas que podían resumir mi educación sentimental. Quizás, los remedios para mi corazón estaban en los noventas.

Les Ondes Martenot “Acuarela”
Del álbum Dos (2011, descarga gratuita)
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Odisea «Nuestra Casa de Violencia»

Un baile eléctrico en plan retro que sirve de pretexto para esperar a quienes prometieron volver. Nuestra pista de baile, aquella ciudad caótica que nos vio crecer y en ocasiones también caer, esta vez nos envuelve entre luces de neón que maquillan el recuerdo de las que fueran nuestras casas favoritas. Es así como a través de cada beat Odisea convierte a la nostalgia en el medio que deja fluir el ritmo.

Odisea “Nuestra Casa de Violencia”
Del álbum Odisea Odiseo (2010)

El Columpio Asesino “Toro”

Cuando tengan 69 años y la nueva generación consuma una especie de música nanocuántica que será totalmente incomprensible para los oídos de quienes en su juventud escuchaban a El Columpio Asesino, su reproche inevitablemente será: “Canciones eran las de mis tiempos”. Y por una puta vez, los viejos tendrán razón.

El Columpio Asesino “Toro”
Del álbum Diamantes (2011)

 

Women «Heat Distraction»

Nuevamente, las buenas nuevas llegan desde Canadá. Un cuarteto que apuesta por la intensidad y la melodía, que alterna la distorsión y la calma; una vez más se apela a una de las fórmulas más empleadas en el discurso rockero: no se tiende a los extremos para alcanzar el objeto de deseo, el ideal de canción. No hay prolijidad, no hay perfección: una artillería se abre paso, se oscila entre la oscuridad y la calma, entre la Velvet y la costa californiana, la luz puede provenir del efecto de una guitarra o de una base rítmica que bebe del krautrock sin prejuicios. Women juega con las formas, un momento prefiere el rincón más discreto del espacio, luego hace una pausa y escapa de él para girar hasta perder el sentido.

Women “Heat Distraction”
Del álbum Public Strain (2010)
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Keren Ann “My Name Is Trouble”

No sé si St. Vincent se haya convertido en un referente de tanta influencia, pero no puedo dejar de pensar en ella cuando escucho el comeback single de Keren Ann, colaboradora habitual de Benjamin Biolay y autora de una de las canciones más preciosas del 2007. Y aunque ya es un hecho que la música de Keren abandonó la francofonía por completo y que su nuevo disco apunta más bien a un electropop elegante, algunos de los arreglos de “My Name Is Trouble” todavía llevan el gen de la chanson.

Keren Ann “My Name Is Trouble”

Fujiya & Miyagi “Sixteen Shades of Black and Blue”

Fujiya & Miyagi es una de esas bandas de las que confieso no haber escuchado nunca un álbum completo, a pesar de que cada canción que les conozco es tan buena como la otra. O quizás por eso: el temor a la decepción es demasiado grande. Ya me ha pasado otras veces. Un single genial es seguido de otro igual de irresistible, y uno no puede sino ceder al deseo de saber si el resto del disco es una maravilla. No siempre es así, y muchas veces uno termina desengañándose. Felizmente quedan esas canciones.

¿Será mejor mantener la ilusión?

Fujiya & Miyagi “Sixteen Shades of Black and Blue”
Del álbum Ventriloquizzing (2011)

Miles Kurosky «She Was My Dresden»

Elephant 6 no cambió el mundo, pero nos regaló un catálogo de joyas de artesanía pop, de disfuncionalidad emocional y de antropología musical: sueños de suburbio y la reinterpretación del legado de los sesenta; un paraíso melómano girando sin cesar en la tornamesa. Miles Kurosky, ex Beulah, abandonó el silencio, y recordó que él integra esa rica tradición americana de alucinados compositores, que tienen en la melodía a su fiel compañera. Miles juega con los estribillos, con las presencias y las ausencias, entrañable y solar, con un acompañamiento delicado y preciosista. Una guitarra susurrante que parece venir desde un bar perdido en el desierto cubre al trovador y desencadena la catarsis.

Miles Kurosky “She Was My Dresden”
Del album The Desert of Shallow Effects (2010)
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