
No podía creer que lo nuevo de High Places fuera High Places. ¿Dónde quedaron esas aventuras sonoras debajo de la cama que lo convertían en un Animal Collective del minimalismo, ese pop que acaso respondía a un rito ancestral, esa música que parecía ver el universo con un microscopio? Este avance de su próximo álbum era tan… normal, que decidí cerrar con pena otro capítulo más en mi historia de decepciones musicales.
Hay ocasiones en que me pongo a escuchar canciones sueltas sin fijarme en nombres o títulos, sobre todo cuando salgo a la calle. Una de esas veces, un tema llamó de inmediato mi hasta entonces dispersa atención. Primero me sorprendió, porque no recordaba haberlo oído antes, y después me fascinó. Era un pop elegante, algo sombrío pero con groove, acerca de alguien que, ahora sí, ha decidido poner fin a una relación desgastada. Parecía una canción perdida de los ochenta, quizás de unos ochenta que no existieron, pero debieron. Y entonces me fijé en el nombre y el título.
High Places me ha enseñado que debo renunciar a mis expectativas.
High Places “On Giving Up”
Del álbum High Places vs. Mankind (2010)