
Andrew y Ben dejaron su departamento en Brooklyn con las demos grabadas de su segundo disco. Habían decidido apagar las máquinas y fugar a Malibu. Solo querían perderse en el océano y olvidarse de los singles y las notas de prensa que explicaran el concepto de Congratulations. En las olas encontrarían las imágenes para completar esta nueva aventura.
En la espuma blanca se reflejaría Berlín. Verían a Ziggy pasear junto a otras entidades ansiosas por una nueva experiencia nocturna. Los sintetizadores y samplers cederían el protagonismo a una marea psicodélica más reposada. No abandonarían el glam, pero ahora las melodías escaparían de arreglos excesivos y lucirían su hermosa desnudez. Con risa burlona montan la siguiente ola y mantienen el cinismo de siempre para tomarse la foto que les corresponde como rock stars. Andrew solo atina a decir en la resaca del flash que ahora los cadáveres exquisitos se exhiben con elegancia en el blog de Kanye West.
No más singles. El viejo discurso del disco conceptual. El ácido como fiel aliado en la composición. El viaje místico, la reflexión sobre la fama y el sinsentido de la vida. La visión caleidoscópica que proyecta e intenta sintetizar cinco décadas de cultura pop. El rumor de una ola próxima a deshacerse en la orilla. California habrá cambiado a Costa Rica. Dave Fridmann se toma unas margaritas con Sonic Boom. Jennifer Herrema en estado catatónico, tumbada en la hamaca, ve toda la videografia de Lady Gaga. El gurú marcaría la trayectoria hacía el Círculo Polar Ártico. Esta vez Brian Eno acompaña a la dupla para su siguiente maniobra. Desde las estepas, Syd Barrett y Arthur Lee escuchan extasiados doce minutos convertidos en canción. Es el momento de entrar en rotación.
MGMT “Siberian Breaks”
Del álbum Congratulations
(2010)