María y José // Espíritu Invisible

Las plegarias no se elevan a las alturas en olor a incienso. Las visiones extáticas no se producen entre santos de yeso. Las andas de las imágenes sagradas se disuelven en ácido. La muerte, la vida y el amor se sufren y se beben en los templos y los bares como acostumbramos en esta parte del planeta. Aquí la vida es más sabrosa y dolorosa. Lo trágico se convierte en fiesta, la procesión no lleva solo la comparsa regional tradicional, sino que se reviste juguetonamente de la electrónica casera: el diablo dirige una mirada lasciva a la Virgen y esta pierde la cabeza en medio del carnaval. Los santos y frailes observan desde la plaza de Tijuana las cruces de las iglesias y sienten la pesadez en sus cuerpos, postergan la siesta dejando que el groove los acerque a las puertas del cielo. Los parroquianos buscan un salmo o un sampler que alivie sus corazones en miércoles de ceniza. La chicha, el pulque o cualquier aguardiente aporta razones y hierve el ritmo para que la danza nunca acabe. Antonio Jiménez lanza al fuego su alba para poder descansar en paz.

María y José “Oye Satanás”
Del álbum Espíritu Invisible (2010, descarga gratuita)
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Late Of The Pier «Best In The Class»

Excursión nocturna. Un baño de electrónica festiva y acelerada grabada siguiendo las reglas de Warp. La nueva sensación británica congrega vía Facebook a sus fans más entusiastas (léase groupies) y arma una pequeña juerga. Como la lección enseña, nada mejor para el morbo del espectador que formar un círculo de chicas listas para la diversión del fin de semana.  Si están para chuparse el dedo.

Late Of The Pier “Best In The Class”
Del single Best In The Class (2010)

I Was a Teenage Satan Worshipper «Softcore Sex Dreams»

Ya sé que soy uno de los fetiches predilectos de esta página. Supongo que por ubicarme en la intersección improbable de Morr Music y Bangbros, tal vez por unir oníricamente el catálogo de Kitsuné y sus cintas predilectas de Evil Angel. Lo sé queridos, ustedes me ven como si yo fuera su Nana. Entre seguir la Berlinale y las campañas para PETA, me doy un tiempo para hablarles de mi último hallazgo. Fue la pura casualidad la que me llevó a encontrarlos. Una de esas búsquedas ociosas en Google mientras preparaban el set para una nueva cinta de Fashionista. Mi interés por las ciencias ocultas y el twee pop nórdico colisionaron en esta novel banda finlandesa. Luego de escucharlos me quedó claro que su nombre era pura provocación. Lo suyo está más cercano a las voces lánguidas y las atmósferas evanescentes post Loveless que a la ruidosa devoción de un heraldo del averno. Lo suyo es (re)crear ambientes ensoñadores, jugar con los sintetizadores y confiar ciegamente en los efectos de sus pedaleras. Fieles acólitos de los dogmas de Creation que sirven de banda sonora mientras aguardo por mi nueva fantasía europea… una deliciosa morena.

I Was a Teenage Satan Worshipper “Softcore Sex Dreams”
Del álbum Strange Lights (2010)
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M.I.A. «Theres Space For Ol Dat I See»

Solo por hoy me imagino que soy tú, Yelle. Para ti las cosas son más fáciles, sabes. Haces pop. Yo hago la revolución. Quizá ese sea mi problema. ¿Me tomo las cosas demasiado en serio? No lo sé. Quisiera que todo fuera divertido, que grabar un álbum volviera a ser una fiesta desfachatada y excitante. Sí, sería un sueño volver a grabar mi primer disco una y otra vez, como si fuera un carnaval interminable. Ahora quiero demostrar que hago música respetable, sabes. O sea, yo ya estoy en las semanas de la moda. Soy la banda sonora en todos los happenings de mis amigos artistas. Pero supongo que hay algo más en la vida, ¿no? Y ya me cansé de esos cartelitos, como si yo fuera la aldea global desfilando ante los ojos de toda esa gente pendiente del último hype. Mi propuesta es ecléctica, eso dicen. Claro. Yo soy la radio del mundo transmitiendo ininterrumpidamente. Por eso me dieron ganas de meterle bala a los del New York Times. Oigo ruidos en mi cabeza, y creo que no llegan a articular una melodía. Eso me apena. ¿Deberé apegarme a los jueguitos de computadora, a tentar las estrellas buscando una respuesta? Soy capaz de llamar a mis seguidores a la anarquía desde Twitter, pero no puedo ordenar las ideas para mi tercer álbum. Tú sí que la pasas bien. Intercambias canciones con Robyn, colaboras con proyectos electrónicos italianos. Metamorfoseas y suenas como si fueras yo. ¿Qué tal si nos juntamos pronto? Tal vez grabemos algo o simplemente vaguemos por las calles alterando el tráfico con nuestras mallas. Porque finalmente, a quién engaño, siempre he sabido que no hay mejor revolución que una canción pop.

M.I.A. “Theres Space For Ol Dat I See”
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Crookers con Yelle “Cooler Couleur”

Yelle, imagínate que eres M.I.A. viajando en una nave espacial, acompañada de dos robots, hacia una fiesta en otro planeta. Cada vez que aprietas el propulsor de velocidad luz (porque se te hace tarde), suena un coro sideral similar al de “Silver Trembling Hands” de The Flaming Lips. De cuando en cuando se aparecen los Invasores del Espacio en tu camino, y no te queda más remedio que derribarlos. Lo que no sabes es que basta un guiño tuyo para que te abran paso, enamorados.

Crookers “Cooler Couleur” (con Yelle)
Del álbum Tons of Friends (2010)

Massive Attack // Heligoland

Un cisne azulado planeó sobre Bristol durante la década de los noventa. Recogió el sonido de la calle, captó el silencio de la madrugada desolada. Tomó absolutamente todo lo que tuvo a la mano y jugó con ello como le dio la gana: lo destrozó, lo fragmentó, miró con curiosidad al interior de esos desechos y luego volvió a darle forma; era un latido hermosamente oscuro que brillaba desde el vinilo. Desde Gran Bretaña nuevamente se intervenía la rica tradición de la música negra norteamericana, se dotaba de vida a esa extraña y anodina etiqueta llamada R&B, el hip hop mutaba y se fundía con los arreglos de cuerda con insospechada naturalidad, un ejército de divas que podía figurar en un coro gospel o en el Studio 54 inundaba el ambiente con sus cánticos desesperanzados. Desde las consolas, el colectivo lanzaba las pistas y fraseos que entre la paranoia y la neurosis (des)aparecían en el espacio. Esa obra se llamó Blue Lines.

Luego el sampleo se torno esquizoide: la Velvet e Isaac Hayes se iban de juerga mientras Kraftwerk tirado en una playa jamaiquina deformaba las bases sobre las que el maestro Horace Andy erigía un altar para su musa morena. Massive Attack se refugió en las tormentas eléctricas, proyectó haces de luz junto a Liz Fraser para después callar. Pugnas creativas, egos y fantasmas del pasado harían que Robert del Naja se quedara solo. Ahora él tenía todo el control: el muro de sonido de la banda al fin estaba a su disposición. 3D en un acto de ansiedad hizo estallar todas las ventanas a su alrededor para poder escuchar su propio corazón, pero el ritmo estaba ausente. La oscuridad, esta vez sí se había instalado en Bristol.

El beat ha regresado al cerebro del artista. Daddy G es nuevamente el compañero de batalla y el viejo Horace sigue llorando las canciones. Todas las voces del mundo quieren grabar con Massive Attack porque solo ellos las pueden hacer “sonar”. Shara Nelson desde un rincón olvidado puede dar fe de ello. Intensidad y espiritualidad que reptan y flotan desde este nuevo hito, frágil y nervioso, como los seres atormentados que divagan en sus historias. El ritmo protege la confesión, acompaña el delirio y se deshace ácidamente junto con él. El tándem creativo ha reelaborado los tratados musicales del pasado, retomado sus raíces negras: dub y groove forman otra vez parte del juego. Lento y brumoso se agita este magma sonoro y sirve de apoyo para que Damon Albarn en medio de la noche lance la única pregunta realmente importante en esta vida.

Massive Attack “Saturday Come Slow” (con Damon Albarn)
Del álbum Heligoland (2010)
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Bear in Heaven // Beast Rest Forth Mouth

La elección parece evidente: el espacio como objetivo, reproducir el sonido del nacimiento de una estrella, captar las frecuencias estelares y reproducirlas en tu garaje. No renegar del pop o la melodía, pero tener como principal foco de atención terrenos más cercanos a la experimentación y no a la inmediatez de ser la sensación del verano. Esa es la ruta tomada por Bear in Heaven.

El grupo de Brooklyn trabaja con las texturas. Se complace en generar atmósferas plagadas de efectos y reverberaciones. Sigue el legado de proyectos de inspiración retro futurista (Laika o el Stereolab más apegado al theremin), y asemeja su propuesta a la que actualmente perpetran los colectivos sónicos canadienses. Si miras a las estrellas también necesitas una dosis de Manchester, evocar el Berlín de finales de los 70 y retomar los silencios y estallidos instrumentales del primer Slint. Ahora sí, ya estás preparado para entrar en órbita.

Pero como Grizzly, Panda y Sea, estos Bear también añoran el paisaje terrestre, el paraíso melómano. Y a pesar de lo dicho anteriormente, retoman el sendero de la canción. Regresan a la Tierra: unos sintetizadores juguetones y unos coros inequívocamente pop los atan a la superficie, ya han dejado de flotar y solo se limitan a ladear la cabeza.

Bear in Heaven “Ultimate Satisfaction”
Del álbum Beast Rest Forth Mouth (2009)
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Air «So Light Is Her Footfall»

 

Eres bocanada. Perfil entrevisto en la oscuridad. Frialdad arrojada a la nada como el sonido de un vocoder. Ceniza.

Eres pantera. Pisadas rápidas en un corredor. Agitación en el corazón. Miradas que ahogan un deseo. Dolor.

Eres laberinto. Todas las imágenes flotando en la mente. Un traje entallado que atrapa un cuerpo inasible. Una melodía flotante y etérea. Evasión.

Eres espejo. La voz que susurra al otro lado del teléfono promesas vacías. El recuerdo de una tarde lejana. Azul.

Eres una canción pop.

Air “So Light Is Her Footfall”
Del álbum Love 2 (2009)

Simian Mobile Disco «Cruel Intentions»

No basta con el botox. El feng shui solo le ha dado armonía a tu sala. Quisieras arder junto al incienso que le da calma y calidez únicamente a las estúpidas visitas que llegan todos los días a tu casa. Miras el bar y aquella botella de tequila parece ser la mejor opción para soportar esta noche. Louis Vuitton, Versace, Dolce & Gabanna, Gucci… se ven bien en tu closet y mejor en ti, aunque tú siempre te sientes desnuda en ese carnaval de apariencias que son tus salidas del fin de semana. Prefieres las tardes del pasado, las jornadas a la orilla del río, las gotitas de whisky rociando tus labios y la luna reflejada en aquel vestido verde. Ahora te inyectas silicona en el corazón porque la carne cede, ruedas y saltas sobre una banda sin fin para que todo permanezca en su sitio; hasta el sol que recibes para dorar tu piel es artificial. Buscas una nueva forma de evasión: el cuerpo será tu altar particular y quieres que sea visitado sin apuro, recorrido con devoción. Te pierdes en el ritmo, uniéndote a la danza profana. Solo subes el volumen y dejas que la música ahogue el dolor.

Simian Mobile Disco “Cruel Intentions”
Del álbum Temporary Pleasure(2009)

Sisters of Transistors “The Don”

¿Y qué tal si formamos un club social de damas, ponemos a cada una detrás de un órgano, las hacemos cantar en coro y las convencemos de tocar música disco gótica progresiva barroca inspirada en Kraftwerk, Ennio Morricone y Dario Argento?

Sí, tienes razón, es una idea demasiado loca. Olvídalo.

Sisters of Transistors “The Don”
Del álbum At The Ferranti Institute (2009)