La escena siempre es la misma aunque no sea la misma. Lo sé porque la he visto decenas, tal vez cientos de veces.
La misma circunstancia, los mismos personajes, el mismo escenario.
El escenario, desde luego, es un lugar del bosque, o mejor aún, un lugar especialmente solitario del bosque. Los personajes, invariablemente, son el asesino y su víctima. La circunstancia: una persecución implacable, visceral, un corre por tu vida, como lo llamaríamos entre nosotros. Dispuestas así las piezas, la narrativa gore debería marchar según lo previsto, o lo previsible –porque, ¿dónde está el punto que separa lo previsto de lo previsible?– y convertirse en una exhibición de atrocidades. Pero en alguna parte del trayecto algo se subleva contra las premisas del género, invirtiendo los esquemas y desdoblando la imagen que nos habíamos hecho de sus protagonistas. Es como si en el mundo se abriese por un rato una grieta y nuestras certezas fueran succionadas al interior de ese agujero.
¿Cuándo? ¿En qué momento?
Todo esto, pensado para hablar del último vídeo de Health, bien puede hacerse extensivo al sonido de una banda que ha convertido lo siniestro en una turbulenta declaración de principios. Los puntos de partida –Loveless, XTRMNTR– revelan una emblemática afinidad con actos como Crystal Castles o Fuck Buttons. Pero quien haya oído Get Color, el formidable álbum que estos cuatro californianos facturaron el año pasado, tendrá que confesar su estupor frente a una música despojada de escaramuzas aéreas o travesías solares. Toda alucinación es aquí la prolongación de una realidad mutilada, lastrada por lo tanático y lo patológico. A pesar de las letras nebulosas. A pesar de la voz tenue, casi diría etérea, de Jake Duzsik. Health transfigura el noise en su versión más mundana. Se solaza en lo maquinal y lo enfermizo con ese aire lúgubre que oculta el futuro (porque el futuro, como ya se sabe, es el crimen). Danza entre reverberaciones metálicas. Distorsiona y lleva al límite las premisas que lo nutren. Tal vez por eso, precisamente, Get Color abre esa grieta y vislumbra los contornos de un universo retorcido que refleja a éste. El futuro. El futuro. Un mundo sumergido donde las identidades de perseguidores y perseguidos terminan por diluirse.
En algún lugar de este mundo (o de otro), complacidos, confundidos en un abrazo, George Romero y J. G. Ballard terminan de ver el vídeo y sonríen.
Health “We Are Water”
Del álbum Get Color (2009)

