Nuevamente el trabajo de Takafumi Tsuhiya reconstruye cuerpo y espíritu. Un carnaval de colores en constante movimiento. Ondas de energía y calor fluyendo imparablemente. Ceros y unos; todos los artistas pop en estado catatónico. Un ritmo nervioso que anuncia un nuevo amanecer.
La bruma aún está presente. El Dj se pasea entre los sobrevivientes. Descarta el chill out. Ralentiza los beats. Busca en su colección de discos. Las voces reptan entre los cables y se regodean en la oscuridad. Flota en el ambiente un lamento negro. Los cuerpos esperan la próxima descarga.
Gonjasufi“Skin”
Del álbum MU.ZZ.LE (2012)
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El anti-marketing como principal estrategia publicitaria y el misterio como un método de exhibicionismo. La nueva banda engreída de Inglaterra se niega a dejarse ver el rostro y decide rondar por Manchester como si se tratara de un culto underground casi religioso. Una historia que parece desprenderse de un libro de ficción y no de un magazine semanal de música, pero vamos, que el indie quiera esconderse para volver a serlo no le quita mérito.
En cuanto a sonido, “L Y F” significa revisitar algunos de los actos más destacados de la escena británica de los últimos años; imaginar lo que sería Foals si fueran un grupo de garage o si The Vaccines cambiaran la inmediatez por la furia controlada.
Pese a esto, el verdadero misterio trasWU LYFradica en si la calidad puede perdurar en una producción de larga duración. Y sinceramente, quiero creer en esta nueva religión.
WU LYF “L Y F”
Del álbum Go Tell Fire to the Mountain (2011)
Un superhéroe chicha sale al rescate de la Naturaleza, para lo cual debe destruir la Civilización como la conocemos. Feroz enfrentamiento que parece perder finalmente, pues el Descontaminador termina contaminado. Singular video que recurre a la animación gráfica, el stop motion y harta imaginería religioso-cultural, y que sirve de introducción al inminente nuevo álbum de los Plug-Plug, la excelente banda peruana de “post hardcore”. May.
Plug-Plug “Descontaminación Epica”
Del álbum Moo Mua Moo Cow Crazy Love (2010)
Libertad. ¿Cómo es que el término se vuelve fértil detrás de un grupo de rock? Quizás sea Hacia Dos Veranos la perfecta situación musical (y temporal claro) en la que la misma libertad resurge como un noble y alucinado mérito.
Cuatro (larguísimos y libres cuatro) años después del disco De los Valles y Volcanes, el grupo reinventa su psicodélica exploración instrumental, refinando aún más sus arreglos y recrudeciendo a la vez en un sentido urbano ya inevitablemente porteño.
Supongamos remansos y aventuras en deliciosas porciones de tardes-noches confusas, supongamos el olvido como una dimensión y la memoria musical como la única herramienta capaz de sostener el tiempo. Allí, Hacia Dos Veranos, sin palabras, impone sus canciones con la delicadeza de una caída.
Del tierno sosiego de «Cuida tu Bufanda, Tatiana» (su «Careful with that axe Eugene») a «Música en la Ruta del Vino», continuos crescendos, cortes, punteos metódicos y emocionantes, quiebres y matices son poseídos por una velocidad intransigente que se mide en kilómetros por hora pero se siente solamente de a pasos.
Irresistible, «Draft Morning» de The Byrds, uno de los dos covers del disco (el otro es «Instrumental #1» de Brittle Stars), define en la voz de Alasdair MacLean de The Clientele, la porción más bella del sol, la que se lleva el viento. Quizás ahí, esté el corazón de las canciones de Hacia Dos Veranos, en lo que se mueve como el viento, con el libre ritmo del sin querer.
Quién se imaginaría que entre las cuerdas vocales de Eva Spence, la menuda y minifaldera vocalista de Rolo Tomassi, se encuentran agazapados rugidos de una brutalidad que estremece. Quién pensaría que detrás del terrorismo sónico de Cosmology se encuentra la mano de Diplo, el DJ de moda y también productor de M.I.A. (cuyo último disco es cualquier cosa menos una revolución: un irritante disturbio a lo mucho). Quién esperaría que en el decibélico hardcore de “Party Wounds” hay momentos de melodía y dulzura, calmas que preceden tormentas, cambios de ritmo esquizofrenéticos. Quién diría que Metallica es un lindo gatito.
Rolo Tomassi “Party Wounds”
Del álbum Cosmology (2010)
La escena siempre es la misma aunque no sea la misma. Lo sé porque la he visto decenas, tal vez cientos de veces.
La misma circunstancia, los mismos personajes, el mismo escenario.
El escenario, desde luego, es un lugar del bosque, o mejor aún, un lugar especialmente solitario del bosque. Los personajes, invariablemente, son el asesino y su víctima. La circunstancia: una persecución implacable, visceral, un corre por tu vida, como lo llamaríamos entre nosotros. Dispuestas así las piezas, la narrativa gore debería marchar según lo previsto, o lo previsible –porque, ¿dónde está el punto que separa lo previsto de lo previsible?– y convertirse en una exhibición de atrocidades. Pero en alguna parte del trayecto algo se subleva contra las premisas del género, invirtiendo los esquemas y desdoblando la imagen que nos habíamos hecho de sus protagonistas. Es como si en el mundo se abriese por un rato una grieta y nuestras certezas fueran succionadas al interior de ese agujero.
¿Cuándo? ¿En qué momento?
Todo esto, pensado para hablar del último vídeo de Health, bien puede hacerse extensivo al sonido de una banda que ha convertido lo siniestro en una turbulenta declaración de principios. Los puntos de partida –Loveless, XTRMNTR– revelan una emblemática afinidad con actos como Crystal Castles o Fuck Buttons. Pero quien haya oído Get Color, el formidable álbum que estos cuatro californianos facturaron el año pasado, tendrá que confesar su estupor frente a una música despojada de escaramuzas aéreas o travesías solares. Toda alucinación es aquí la prolongación de una realidad mutilada, lastrada por lo tanático y lo patológico. A pesar de las letras nebulosas. A pesar de la voz tenue, casi diría etérea, de Jake Duzsik. Health transfigura el noise en su versión más mundana. Se solaza en lo maquinal y lo enfermizo con ese aire lúgubre que oculta el futuro (porque el futuro, como ya se sabe, es el crimen). Danza entre reverberaciones metálicas. Distorsiona y lleva al límite las premisas que lo nutren. Tal vez por eso, precisamente, Get Color abre esa grieta y vislumbra los contornos de un universo retorcido que refleja a éste. El futuro. El futuro. Un mundo sumergido donde las identidades de perseguidores y perseguidos terminan por diluirse.
En algún lugar de este mundo (o de otro), complacidos, confundidos en un abrazo, George Romero y J. G. Ballard terminan de ver el vídeo y sonríen.
Círculos de fuego iluminan todo L.A. No se está rodando una película de Lynch. Una nueva secta no proyecta su experiencia mística en las colinas. Jenean y Nico, acaso las primas perdidas de los MGMT, ven todo ese espectáculo aún animadas por el vino de miel. Si Slint liberó toda su paranoia y vértigo en las convulsionadas aguas de Spiderland, esta dupla descarga furia animal y tormentas psicodélicas hacia las llamas. Explosiones multicolores, rugidos primitivos, estallidos de pathos femenino que avivan la danza de los elementos. Las luces se van atenuando, se puede encontrar la armonía en medio del caos. Solo hay seguir sus voces.
Ir intercambiando piezas, alterando los ritmos y jugando con los silencios. Verlo todo suspendido en las alturas, planear ligeramente y tomar una foto de ese instante. Desde que Eno intervino los ecos del mundo en un estudio de grabación, el ambient ha recorrido ya muchos terminales y fatigado demasiados aeropuertos. aAirial intenta deconstruir los tiempos, recrear la trayectoria de la luz solar e inquietamente ir articulando sonidos desde lo fragmentario. Una melancolía que nace del minimalismo sintetizado. Un latido que se convirtió en melodía.
aAirial “Untitled #4”
Del álbum Incoercible (2010, descarga gratuita)
[audio:http://boxstr.net/files/6426603_26rek/aairial%20-%20untitled%20%234.mp3]