Mitad garage, mitad new wave, mitad urgencia sexual. Dedicado al creador de la inmortal frase “poderosa línea de bajo”. ¿Qué haríamos sin ella los que escribimos sobre música?
Bird Talk “Crown and Coke (Do It! Do It!)”
Del álbum No Bird Left Behind (2009)
¿Cómo sacarle dinero a ese fanático de la música indie que se baja todo por internet y ya no compra discos?
Produce algo que tenga un valor intrínseco más allá de la música. Apela a su fetichismo.
¿Cómo venderle algo que despierte su fetichismo pero que no demande mucha inversión?
Edita un libro de ilustraciones divertidas de las bandas más reconocidas de la escena independiente. Apela a su lado artístico e irónico.
¿Cómo editar ese libro que seducirá su lado artístico e irónico pero que, en serio, no demande mucha inversión?
Convierte esas ilustraciones en dibujos lineales y véndeselo como un libro para colorear. Apela al niño que lleva dentro.
¿Cómo exploto al niño que ese indie lleva dentro sin sentirme mal conmigo mismo?
Dona las ganancias a organizaciones caritativas o a una que canalice esas donaciones. Apela a tu corazón.
(Dos semanas después)
¿Cómo sacarle dinero a ese fanático de la música indie que se bajó por internet el escaneo de mi libro para colorear?
Mmmm… ¿Vendiéndole crayones de colores?
Una de las mayores contradicciones de la música ocurre en el dance, donde euforia y sensualidad suelen convivir con letras que reflejan desdicha y amargura. Tal como en esta canción (que los Hot Chip estarían orgullosos de firmar), que describe la dolorosa incertidumbre de una relación amorosa al mismo tiempo que incita a mover el esqueleto. El cuerpo baila, el corazón sufre.
Algunos de los mayores éxitos del año en frecuencia modulada (y otros de la señal indie) reciben un extreme makeover por parte de caseritas de este blog, así como de recién llegadas que pronto nos darán que hablar. El hombre compone, la mujer descompone y 69 propone.
Dulzura electropop con percusiones africanas. Manjarblanco de chocolate según la receta de los Vampire Weekend de Gotemburgo, el secreto mejor guardado de Suecia.
Quién no ha visto una bandada de pájaros reposando sobre cables eléctricos y ha alucinado notas dispuestas sobre un pentagrama (eso de que la vida imita al arte es tan cierto), asociación feliz donde las haya, pues en este caso los símbolos son los instrumentos musicales mismos (¡salvo que se trate de cuervos!). Estoy casi seguro que algún viejo dibujo animado de la Warner debe haber aprovechado esta escena cotidiana para un gag audiovisual. Pero alguien ha ido más allá. A partir de una fotografía publicada en un diario brasileño, Jarbas Agnelli tuvo la idea de crear una composición musical basándose en la disposición de las aves sobre el tendido. El resultado es bellamente simple, o simplemente bello, y muestra que hay un método en el azar.